Dimite Óscar Puente como ministro y renuncia a ir a las listas del PSOE el 29-N
ResumenÓscar Puente presentó este martes su dimisión. El ministro esperó al final de su larga comparecencia en la Diputación Permanente del Congreso para anunciar una decisión que aseguró haber tomado nada más que tuvo conocimiento del accidente de Urda que se ha saldado con 69 víctimas mortales y un centenar de heridos. Puente aseguro ante los atónitos representantes de los grupos parlamentarios que lo hacía «por dignidad» y por estar convencido de que ningún responsable político podría asumir dos accidentes seguidos como los que se han producido en la red de alta velocidad este año y que han arrojado una cifra insoportable de 115 muertos. La decisión de Puente incluye además la salida de las listas del PSOE en las que iba como número uno por Valladolid.
Óscar Puente presentó este martes su dimisión. A última hora. El ministro esperó al final de su larga comparecencia en la Diputación Permanente del Congreso para anunciar una decisión que aseguró haber tomado nada más que tuvo conocimiento del accidente de Urda que se ha saldado con 69 víctimas mortales y un centenar de heridos. Puente aseguro ante los atónitos representantes de los grupos parlamentarios que lo hacía «por dignidad» y por estar convencido de que ningún responsable político podría asumir dos accidentes seguidos como los que se han producido en la red de alta velocidad este año y que han arrojado una cifra insoportable de 115 muertos. La decisión de Puente incluye además la salida de las listas del PSOE en las que iba como número uno por Valladolid. «Mi decisión es por dignidad política y es buena para el país y para la democracia». «No todos somos iguales», recalcó. El ya ex ministro explicó que tomó su decisión de camino al centro de emergencias que se montó en las cercanías del accidente y aseguró que prefirió no anunciarla de inmediato porque creía que era su obligación dar primero explicaciones y plantear un paquete de medidas para reforzar el sistema ferroviario y ayudar en lo posible a las víctimas. A la salida de su comparecencia en la Diputación Permanente, Puente aseguró haber informado de su decisión al presidente del Gobierno sólo unos minutos antes de trasladársela a los representantes de los grupos parlamentarios. Lo cierto es que estos mismos grupos le daban por totalmente quemado y amortizado. De hecho, así se puso de manifiesto a lo largo de la sesión. Todas las formaciones, a excepción del PSOE y EH Bildu, le daban por abrasado políticamente. Esta versión choca con las explicaciones que el ya ex ministro ofreció el pasado viernes, cuando en una larga comparecencia antes los medios de comunicación aseguró que ni él había pensado en dimitir ni el presidente del Gobierno se lo había pedido. De hecho, según aseguró, Pedro Sánchez le transmitió que «no sería justo» que renunciara por un accidente del que no tenía responsabilidad: «Si yo creyera que mi continuidad perjudica al proyecto, habría dado un paso a un lado, lo fácil para mí es salir pero ni va con mi carácter ni tampoco es lo que me ha pedido el presidente del Gobierno». Él trató de centrar sus intervenciones en las explicaciones técnicas acerca de lo sucedido el pasado día 28 en Urda con el choque de dos trenes de alta velocidad. Intentó incluso contener el tono pese a que tuvo que afrontar intervenciones durísimas, prácticamente todas con un denominador común: la exigencia de su dimisión como forma inevitable de asumir la responsabilidad política de lo acontecido, que no se limita sólo a la tragedia de Urda sino también a la de hace nueve meses en Adamuz cuyo resultado fue de 46 muertos. Sólo encontró respiro en las intervenciones de la representante de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, y en la del portavoz socialista, Patxi López. Ambos le defendieron: la primera se negó a «reducir la tragedia a un error individual», pero hasta ahí llegó el reproche. Después valoró «positivamente» las medidas anunciadas por el ministro para reforzar la seguridad de la red y, aunque criticó la política de «construir e inaugurar», su cara a cara con el ministro fue de guante blanco. Puente dedicó buena parte de su discurso de réplica a responder a las dudas de Bildu y, además, ello le dio pie para arremeter contra el Gobierno del PP al que reprochó el «abandono total» de la infraestructura. Las críticas contra los populares también fueron la tónica de la intervención de Patxi López. Para el portavoz socialista, la oposición «utiliza a las víctimas» con el único objetivo de «atacar a Pedro Sánchez y al Gobierno progresista». Lo cierto fue, sin embargo, que más allá de las intervenciones de los portavoces de PP y Vox a los que se aglutina bajo la etiqueta de ultraderecha y a los que Puente acusó de actuar «con saña» y les negó cualquier legitimidad para pedir explicaciones y exigir responsabilidades, aludiendo al accidente de Angrois y a la dana de Valencia, todas las demás formaciones parlamentarias recalcaron la necesidad de que el ministro saliera ya del Gobierno por considerar que no es la persona adecuada para recuperar la «confianza quebrada» de los ciudadanos en el servicio ferroviario. Lo que sí hizo Puente con especial interés fue defender uno por uno a los miembros de la cúpula de Adif por considerar que se les ha señalado injustamente por su afinidad con el PSOE, algo que llegó a considerar como «un crimen». La portavoz del Partido Popular, Ester Muñoz, acusó al ministro de hacer un «ejercicio de cinismo y demagogia». Calificó de «perturbador» que considere que sus responsabilidades se agotan con dar explicaciones. «No es ministro para explicar accidentes sino para evitarlos», le lanzó y, después, en su última intervención clamó: «Saque usted sus manos del Ministerio de Transportes que ya nos ha costado muchas vidas». Muñoz recordó que tras el accidente de Adamuz ha habido «muchas mentiras pero no ha habido gestión». La portavoz de los populares tachó además de «nauseabunda» la filtración de los audios entre los maquinistas y el centro de control apenas horas después del accidente. La diputada acusó al ministro de haber estado «construyendo un relato y filtrando audios» mientras la gente buscaba a sus muertos. «Usted no tiene ninguna credibilidad. Su Gobierno se ha dedicado a la propaganda en lugar de a la gestión. Gobernar no es resistir, como mantiene Sánchez», zanjó Muñoz para quien la dimisión del ministro « llega tarde, 116 vidas tarde». Pepa Millán, portavoz de Vox, le acusó de «tasar la vida de la gente» con las ayudas que anunció para las víctimas. «Ustedes no tienen ni dignidad ni vergüenza ni humanidad ni corazón ni principios», lanzó. Desde Sumar se le reprochó no abordar lo que ellos consideran el problema central: «La liberalización del sector que ha puesto en riesgo la seguridad humana anteponiendo los beneficios económicos». Sumar, ahora Frente Amplio, por boca de Verónica Barbero, insistió en que Puente debía asumir responsabilidades y presentar su dimisión. Gabriel Rufián (ERC) aseguró que la clave es «si el sistema es seguro y la respuesta», dijo, «es no». «Aquí se ha hecho algo mal durante muchos años y los culpables tienen nombres y apellidos: el primero, el PP con sus recortes y el segundo, el PSOE con su liberalización salvaje». Rufián insistió en que se ha «jugado a la ruleta rusa con más de una bala». Desde Junts, Míriam Nogueras hizo hincapié en la falta de mantenimiento de la red. «El problema es quién gestiona y cómo gestiona y esos», recalcó, «son ustedes». En nombre del PNV, Mikel Legarda, dio por hecho que el accidente de Urda «va más allá de un fallo humano». Para el diputado nacionalista lo que urge es recuperar la confianza y por ello, lo apropiado es la dimisión del ministro. Cuando Puente sorprendió con su inesperado anuncio, los socialistas y sus aliados se levantaron todos a una para aplaudirle.