La lista
ResumenAnda el foro revuelto con la lista de tertulianos que elaboró el Ministerio del Interior y que ha revelado 'El Confidencial' gracias al trabajo de Alejandro Requeijo. Me divierte mucho más la decepción de algunos periodistas que no aparecen. el periodismo una profesión en la que el ego ha conseguido dejar la objetividad a la altura del betún. Creo que los políticos deberían tener menos tiempo para enterarse de lo que dicen de ellos en una tertulia y bastante más para leer informes del CNI .
Anda el foro revuelto con la lista de tertulianos que elaboró el Ministerio del Interior y que ha revelado 'El Confidencial' gracias al trabajo de Alejandro Requeijo. Sinceramente, me preocupa bastante poco. Me divierte mucho más la decepción de algunos periodistas que no aparecen. Es ... el periodismo una profesión en la que el ego ha conseguido dejar la objetividad a la altura del betún. Creo que los políticos deberían tener menos tiempo para enterarse de lo que dicen de ellos en una tertulia y bastante más para leer informes del CNI . Para saber quién les ha puesto verdes a las nueve y cuarto de la mañana ya tienen departamentos de comunicación que hacen el llamado 'clipping'. Además, convendría mirar atrás de vez en poco.Hubo un tiempo en España en el que aparecer en determinadas listas podía terminar con ETA pegándote un tiro o volándote con amonal. La que señalaba es hoy diputada en el Congreso. El Ministerio de Hacienda de Montoro protagonizó polémicas por inspecciones fiscales a personas incómodas. Ese mismo Ejecutivo ejerció presiones para apartar a periodistas como David Gistau, Ignacio Camacho o Isabel San Sebastián en esta Casa. Felipe González acabó con José Luis Balbín y su mítico 'La clave', un programa donde todavía se cometía la extravagancia de sentar a personas que pensaban distinto. En tiempos de Aznar también circularon informes desde la Secretaría de Estado de Comunicación sobre periodistas y medios. Antonio Herrero fue el azote para González y, cuando Aznar llegó a Moncloa, cometió el pecado de seguir exactamente en el mismo sitio. Germán Yanke vivió años después una situación parecida en Telemadrid. Su problema fue no cambiar lo suficiente. Al poder suele gustarle muchísimo cuando ejerces la independencia contra el anterior pero muy poco cuando sigues siendo igual de objetivo. Hay periodistas que han sustituido el análisis por una especie de declaración diaria de principios y uno puede adivinar su opinión antes de conocer la noticia. Eso resulta comodísimo para el político y bastante malo para el periodismo. Esta misma semana hemos tenido un buen ejemplo. TVE entrevistó al presidente del Gobierno y le preguntó prácticamente de todo. El problema estaba después de cada respuesta. Una entrevista empieza ahí, cuando el político termina de recitar lo que traía preparado y el periodista mete el dedo en la frase. Ahí estuvo mucho más acertada Cristina Pardo, que no ha cambiado de bando, sino que ejerce la libertad de prensa sin moverse de sitio. Por eso me importa poco la lista de Interior. Cuando un político llame a un editor para pedir que despida a un periodista, el editor debería escucharle atentamente, colgar el teléfono y subirle el sueldo al periodista. Quizás así recupere la profesión algo de legitimidad. Y, tarde o temprano, hasta se notará en la cuenta de resultados.