Sevilla, protagonista del estreno del Giro y su otra vida en el campo: "Así sé el precio de las cosas o si lloverá o no"
ResumenDiego Sevilla vive el ciclismo con los pies en la tierra, casi literalmente. Creció entre el campo y la bicicleta, y en el Giro busca ahora ese sitio que no se regala. En Bulgaria ya se dejó ver, como quien sabe que las oportunidades en una grande hay que perseguirlas desde el primer día.Diego Sevilla llega al Giro con la sensación de haber dado otro paso. Creo que he dado un pasito adelante, como casi todos los años.
Diego Sevilla vive el ciclismo con los pies en la tierra, casi literalmente. Creció entre el campo y la bicicleta, y en el Giro busca ahora ese sitio que no se regala. En Bulgaria ya se dejó ver, como quien sabe que las oportunidades en una grande hay que perseguirlas desde el primer día.Diego Sevilla llega al Giro con la sensación de haber dado otro paso. “Está siendo un año bueno. Creo que he dado un pasito adelante, como casi todos los años. Es verdad que este año está viniendo todo un poco rodado, por supuesto dentro de mi nivel, pero está siendo un año muy bueno. Empecé bien en Castellón y luego ha ido todo muy bien. Strade Bianche, Tirreno también fue muy bien. Y ahora vienen buenas noticias, así que estoy muy contento”, cuenta el corredor del Polti Visit-Malta.Volver al Giro, después de haberlo corrido en 2023, tiene un peso especial para él. “Bastante alegría. El primer Giro fue importante porque el equipo llevaba ya dos años yendo y yo me había quedado fuera. Tenía muchas ganas de ir. Es lo típico que siempre dices: ‘Por lo menos una vez, poder ir al Giro una vez’. Pero cuando ya vas una vez, luego te quedas fuera y duele. Han sido dos años en los que creo que siempre he estado cerca, pero al final iban otros compañeros. Volver no sé si es más importante que aquella primera vez, pero estoy muy contento y creo que me siento mucho más preparado. Voy con muchas ganas”. A Sevilla le acompaña también esa imagen del campo, del tractor, de una vida que no ha soltado del todo aunque ahora la bicicleta mande. “La verdad es que voy poco. Incluso en aquella época del Giro también iba poco. Pero sí me gusta estar muy involucrado: preguntar a mi padre y a mi hermano, que son los que están más, estar enterado de todo, del precio de las cosas, de si están bien, de si viene lluvia o no. Al final es con lo que me he criado y me gusta estar al día”. Desde San Martín de la Vega, sus días previos a una grande han cambiado respecto a aquella primera experiencia. “Este año estos últimos días estoy en casa. Hace dos años, cuando fui al Giro, estuve en Sierra Nevada, luego en Sicilia y después tuve que hacer la Vuelta a Asturias. No te daba tiempo a estar concentrado en esta carrera, ibas de una a otra. De la Vuelta a Asturias al Giro había prácticamente cinco días. Este año sí estuve en Sierra Nevada y luego en China. He pasado mucho tiempo fuera y, al volver, tenía unos 15 días. Valoré ir unos días a altura, quizá a Navacerrada, que está cerca de casa y no está a tanta altura, pero prioricé estar en casa. Creo que también es necesario. Es una carrera a la que hay que llegar con muchas ganas, fresco mentalmente, y estos días en casa los estoy aprovechando. Se agradecen mucho”. El objetivo en el Giro pasa por estar, por dejarme ver, por no perder la oportunidad cuando aparezca. Como así hizo en la primera etapa de este viernes, done estuvo en fuga. “Espero estar a la altura, dejarme ver, tener oportunidades, estar sano, no tener problemas y poder dar el cien por cien. Está claro que son carreras muy exigentes. Esto no va a ser el Tour de Hainan, ni mucho menos. Estas carreras son casi otro deporte. Hay que estar listo y dar el máximo. Espero tener oportunidades, poder estar en alguna fuga de esas que llegan e intentar luchar, no sé si por una victoria, porque sé que son fugas con corredores muy buenos y muy caras, pero sí estar ahí, tener opciones hasta el final. ¿Y por qué no soñar con una victoria? Nunca sabes cuándo te la puedes encontrar”. Del recorrido no ha querido hacer todavía una tesis, aunque sí intuye un Giro abierto. “Lo he mirado un poco por encima, no lo he analizado. También me lo he dejado un poco para el día a día. Sí veo que hay etapas muy abiertas, que pueden ser para velocistas, pero siempre tienen algo de dureza en la parte final. Y insiste: "Creo que puede ser un Giro con oportunidades para la fuga y eso como equipo nos beneficia, porque si queremos luchar por ganar tenemos que intentarlo desde la fuga. Tenemos corredores para ello. Va a ser un Giro divertido de ver, porque durante las etapas siempre hay algo atractivo. A ver si lo podemos aprovechar”. En la pelea por la general, Sevilla mira a Jonas como referencia principal, aunque advierte que una carrera con menos favoritos marcados puede abrir otros caminos. “Creo que el claro favorito es Jonas. También pienso que su forma de correr va a ser un poco diferente a la que, por ejemplo, ha tenido el UAE en otros años, que parece que no dejan nada y siempre corren para ganar, sobre todo con Tadej. Si Jonas tiene menos rivalidad, a lo mejor deja la carrera muchos días un poco más abierta. Pero eso también puede hacer que la gente se anime y quiera probar desde lejos. Se irá viendo. Para los aficionados es un poco peor que los favoritos o gente con nombre para disputar la carrera se vayan bajando, pero seguro que habrá una buena lucha”. En lo personal, hay un reto que le ilusiona tras ganar la montaña en Tirreno. “Sé que el Giro de Italia es muy complicado, pero puede ser un objetivo chulo para empezar, en los primeros días, intentar coger alguna fuga, luchar por el maillot. Estar en el podio en el Giro de Italia creo que es increíble. Luego habrá que ir viendo durante las tres semanas. Me gustaría probar alguna fuga y verme bien, no coger fugas muy baratas, por así decir, sino entrar en fugas de los días que pueden llegar e intentar luchar por algo bonito en una carrera tan importante”. Los Dolomitas no le imponen por memoria propia, quizá porque todavía no los conoce demasiado. “La verdad es que la zona de Dolomitas no la conozco mucho. Solo estuve cuando el Giro de Italia y, si no me equivoco, de los pasos que se suben solo conozco el Giau, que creo que además lo hicimos en el Giro del 23. No conozco mucho las demás subidas y en ese sentido voy un poco verde. No me llama ninguna especialmente ni les tengo mucho miedo porque no las conozco. Iré viendo. Sí me hace ilusión, aunque no sea una etapa para mí, acabar el último día el Giro de Italia en Roma. Ya fue así en mi primer año y me parece un sitio idílico. Tiene que ser uno de los días más especiales”.En el equipo de Contador, la exigencia forma parte del paisaje. “Con ellos he hablado poco en este último periodo, pero conocemos a Alberto. Es una persona súper exigente, súper metódica. No entra en su vocabulario nada que no sea mejorar y dar una vuelta de tuerca más. Esa es su frase, lo que siempre dice. Espero verle por allí y seguro que nos exigirá, nos apretará, pero eso nos hace mejores”. Con Iván, en cambio, sí ha cruzado más mensajes este curso. “Creo que está contento con mi rendimiento en las primeras carreras, en las que estaba siempre cerca del top 10. Siempre me ha escrito algún mensaje diciendo: ‘Joder, macho, con los años, con los 30, parece que sigues mejorando, mejoras como el buen vino’. Es increíble tenerlos cerca. Ahora seguro que nos exigirán, porque nos tienen que exigir. Es una carrera súper importante para el equipo y es lo que toca”. El sueño de una etapa en el Giro está ahí, aunque lo pronuncie con prudencia. “Creo que va a ser complicado. Soy un corredor con los pies en el suelo, sé cuál es mi nivel y sé cuál es el nivel del resto. Ya he hecho un Giro de Italia y eso también me pone los pies más en el suelo, porque sé que no es fácil entrar en la fuga los días que se sabe que la fuga va a llegar. Hay una lucha muy grande. Pero por supuesto que es uno de mis objetivos: intentar estar en una fuga de esas que tengan ventaja y luego luchar. Y si no se puede luchar, por lo menos estar ahí, en un Giro de Italia, peleando hasta el final e intentando hacer el mejor resultado posible en una etapa”. A su sueño de levantar los brazos se le suma el de adjudicarse la 'maglia azzurra'. Por ello, el español considera que todavía hay trabajo por delante: "Bueno, creo que todavía quedan deberes por hacer, pero estoy contento. Al final era un objetivo para nosotros, y para mí, como he dicho, no siempre se viste un maillot de la montaña en una gran vuelta. Así que bueno, por esa parte, feliz". Para el resto del Giro de Italia, el papel de Sevilla está estudiado al detalle: "El siguiente objetivo es intentar mantener la maglia un poco más. Si no se consigue, no pasa nada, pero quiero asumir esa presión y luchar por ella. Veremos cómo evoluciona la carrera; la idea es recuperar fuerzas algunos días para luego intentar meterme en una fuga que tenga opciones de llegar a meta".