María Jesús Montero se victimiza y se desvincula de los rescates a Air Europa y Plus Ultra
ResumenMaría Jesús Montero ha llegado este lunes al Senado, a la comisión de investigación sobre la gestión y las presuntas irregularidades en la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), con una tesis a la que aferrarse. Su presencia en el órgano se debía, única ... y exclusivamente, a que es la candidata del PSOE a presidir la Junta de Andalucía en las elecciones autonómicas del 17 de mayo. El hecho de que esté investigado el expresidente de la empresa pública Vicente Fernández, otrora hombre de su máxima confianza, por el supuesto cobro de mordidas en cinco operaciones relacionadas con la SEPI, nada tenía que ver.
María Jesús Montero ha llegado este lunes al Senado, a la comisión de investigación sobre la gestión y las presuntas irregularidades en la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), con una tesis a la que aferrarse. Su presencia en el órgano se debía, única ... y exclusivamente, a que es la candidata del PSOE a presidir la Junta de Andalucía en las elecciones autonómicas del 17 de mayo. Nada más. El hecho de que esté investigado el expresidente de la empresa pública Vicente Fernández, otrora hombre de su máxima confianza, por el supuesto cobro de mordidas en cinco operaciones relacionadas con la SEPI, nada tenía que ver. Le han robado, según ella, un día de precampaña. Un día para hablar «del cáncer de mama» y de «la mala gestión de la sanidad andaluza».Durante dos horas y cuarenta minutos, con enfado y un tono bronco, el mismo que empleaba contra PP y Vox en las sesiones de control como vicepresidenta y ministra de Hacienda, Montero ha protagonizado la comparecencia más tosca desde que la comisión de investigación sobre la SEPI echó a andar hace siete días, con el paso por ella de su actual presidenta, Belén Gualda . Las interrupciones han sido constantes y las palabras de los senadores y la candidata a la Junta de Andalucía se perdían entremezcladas en un griterío. La presidenta del órgano, la popular Ana Beltrán, intervenía desesperada para reclamar contención a todas las partes. La sala Clara Campoamor, sumida en la confusión.A finales de febrero, cuando la comisión de investigación de la SEPI aprobó su plan de trabajo, Montero aseguró que estaba dispuesta a comparecer cuantas veces hiciera falta. Un compromiso que quedó en el olvido por la proximidad de las elecciones andaluzas. El PSOE llegó a recurrir ante la Junta Electoral Central (JEC) que se llame a la exvicepresidenta a declarar en la Cámara Alta antes de los comicios, diez días antes de la campaña para ser exactos, pero el órgano rector de los procesos electorales, más allá de recomendar prudencia y reflexión, se lavó las manos porque no es competente para decidir sobre la actividad de las Cortes Generales. Así que todo, desde el principio, estaba contaminado.Noticia relacionada general No No Machado dice que las «agresiones» de Albares justifican su rechazo a ir a la Moncloa Carlos MullorEl senador del PP Gerardo Camps, encargado del interrogatorio a Montero, ha comenzado diciéndole que su presencia se debía exclusivamente a sus responsabilidades como exministra de Hacienda, departamento del que depende orgánicamente la SEPI. La primera pregunta, esperable, ha sido sobre Fernández, pero ella, curtida en mil batallas, ha desviado el foco: «Por supuesto que estoy aquí como candidata del PSOE a la Junta de Andalucía. Es evidente que si no fuera así, ustedes no manejarían este calendario». El argumento, con unos u otros términos, lo ha repetido hasta la saciedad. Beltrán le ha advertido, en vano, que después del primer turno de portavoces iba a tener tres minutos para hacer cuantas consideraciones quisiese.Asegura que Sánchez «nunca» le pidió agilizar el préstamo a Air Europa y remarca que Fernández está investigado por hechos posteriores a su salida de la SEPIPero entre críticas, aspavientos y protestas, la sesión ha avanzado sin grandes novedades. La extitular de Hacienda, aunque, en la línea de Gualda, ha reiterado que no hubo ninguna irregularidad en los rescates a Air Europa y Plus Ultra, también se ha desvinculado de ellos. Durante el interrogatorio de Camps, ha admitido que desconoce qué documentos obran en el expediente de ambos préstamos —ha incidido en que eran eso, préstamos, y no un rescate al uso— y que ni los ha visto, delegando la responsabilidad de los mismos, de principio a fin, en los servicios técnicos de la SEPI. «¿Está usted diciendo que los ministros del Gobierno de España toman acuerdos sin conocer el expediente en el que se sustentan?», preguntaba, incrédulo, el senador popular. «Como usted entenderá, no es el ministro el que mira las cuentas de resultados de cada una de las empresas», ha contestado ella.El PP decidió montar una comisión específica sobre la SEPI, desgajándola de la del caso Koldo, cuando Fernández fue detenido en diciembre junto a la exmilitante del PSOE Leire Díez, supuesta 'fontanera' en la sombra, y el empresario Antxon Alonso, socio del exsecretario de Organización socialista Santos Cerdán en Servinabar; la presunta sociedad instrumental en la trama de mordidas por la que también se investiga al exministro José Luis Ábalos y a su exasesor Koldo García. Preguntada al respecto, se ha refugiado constantemente en el secreto de sumario de la causa y ha dicho, una y otra vez, no tener conocimiento más allá de lo publicado en prensa. Cuando Camps ha cuestionado por su relación con Fernández, de quien hace años, en el Congreso, destacaba su «honradez», ella ha remarcado que los hechos por los que está siendo investigado sucedieron dos años después de su salida de la SEPI, no durante su ejercicio.La exministra de Hacienda, durante un momento de su comparecencia en la comisión de la SEPI. Jaime GarcíaCada vez que el asunto oscilaba en los márgenes de la comisión de investigación, desplazándose hacia el caso Koldo o el caso Cerdán, Montero miraba a su izquierda, hacia la presidenta, y le rogaba amparo. Ya en el turno de la senadora de Vox Paloma Gómez, con los decibelios 'in crescendo', a la presidenta de la comisión se le agotaba la paciencia. La parlamentaria derechista ha acusado a la compareciente de irse «por los cerros de Úbeda» para no contestar y Beltrán ha interrumpido la sesión para pedir a ambas, exvicepresidenta y senadora, que no entren en un «rifirrafe» y se limiten a preguntar y responder. Imposible. «Le gusta echar balones fuera de una manera espectacular», terciaba de nuevo Gómez, y Beltrán, como una más de ese diálogo, exigía «respeto» a ambas. «Señora Montero, ¡hasta aquí hemos llegado! Deje ya de decir que está aquí por ser la candidata del PSOE en Andalucía» Ana Beltrán Presidenta de la comisión de investigación del Senado sobre la SEPI«Hoy aquí mi presencia se debe a que soy la candidata del PSOE, se debe a que no quieren que hable del cáncer de mama», decía por enésima vez Montero. «Señora Montero, ¡hasta aquí hemos llegado! Deje ya de decir que está aquí por ser la candidata del PSOE en Andalucía», imploraba Beltrán; caso omiso. «Señora Montero, tranquila», seguía la presidenta poco después. «No, si estoy tranquila», respondía Montero, a lo que Beltrán volvía a reponer: «No, como grita tanto...». Gritaba Montero, decía, porque Gómez la interrumpía. Y Gómez interrumpía, alegaba, porque Montero no contestaba a nada. Todo, hasta que la senadora de Vox ha querido saber si ha pensado en dimitir. «¿Dimitir de qué? ¿De candidata a la Junta de Andalucía?», se mofaba Montero, en una sesión esperpéntica.María Caballero, de UPN, ha intentado reconducirla, aunque, al principio, erráticamente. Preguntaba por Cerdán y Montero, más allá de decir que perdió su confianza en él cuando se hizo público el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que lo situaba en el epicentro de una trama corrupta, deslizaba que eso eran cuestiones para otra comisión de investigación, la del caso Koldo. Beltrán reivindicaba su papel y recordaba a Montero, convertida en un trol de internet, que le corresponde a ella determinar qué forma parte y qué no del objeto del órgano. Clara y rotunda, la exvicepresidenta ha asegurado que «nunca y en ningún caso» el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, la llamó para apremiarla a conceder la ayuda a Air Europa. «Ni por esa empresa ni por ninguna otra empresa. Jamás». Pero cuando la senadora navarra se ha interesado por las presuntas gestiones de la esposa de Sánchez, Begoña Gómez —algo que ni siquiera está judicializado—, Montero se ha puesto seria: «Me parece una cuestión ofensiva que se intente incorporar a la mujer del presidente del Gobierno».Alfonso Gil, del PSOE, ha amenazado con una reflexión ante la que Beltrán ha preguntado, como una exhalación, si entraba en el objeto de la comisión. El socialista se ha quejado, la ha acusado de dirigir «de parte» el órgano y a continuación ha abrazado la hipótesis de Montero: «El único objetivo que tienen hoy es atacar a la futura presidenta de la Junta de Andalucía». El senador del PP Salvador de Foronda, temeroso de que aquello se convirtiese en un mitin, ha objetado y ha afirmado: «¿Qué pretenden? ¿Que los ciudadanos vayan a votar sin conocer toda la información?». Munición para la exvicepresidenta, que resoplaba, «uf, uf», y se relamía: «El señor Foronda lo ha confirmado cuando ha hablado. Él considera que los andaluces tienen que saber. Es decir, interfiere en el proceso electoral de Andalucía». Para el segundo turno, ya solo quedaban con ganas de hablar Gil y Camps. Montero, a la salida de la sala Clara Campoamor, ha repetido argumentario ante los medios y ha enfilado directa hacia la plaza de la Marina Española. No hay tiempo que perder. Está de precampaña.