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El Mundo ·

Alina Bárbara López, intelectual cubana: "Están usando al pueblo como una especie de escudo humano para ver si EEUU se lo piensa"

Resumen

Se llama Alina Bárbara López, tiene 60 años y es una intelectual cuyo prestigio ha desbordado las barreras de la academia para convertirse, junto a Rosa María Payá (fundadora de Cuba Decide), en la gran referencia de la disidencia cubana, según las últimas investigaciones sociológicas. Dentro y fuera de la isla muchos ven a las dos mujeres con la esperanza de que puedan convertirse en la líder democrática que necesita la isla tras 67 años de dictadura. Doctora en Ciencias Filosóficas, ensayista, académica de la Historia, especialista en marxismo, la pensadora cubana, que se define de izquierdas, ha sufrido la represión del régimen cubano, que no cede en torno a ella. López vive en Matanzas, a un par de horas de La Habana, en una situación tan desesperante como la mayoría de los cubanos, aumentada por el control gubernamental.

Se llama Alina Bárbara López, tiene 60 años y es una intelectual cuyo prestigio ha desbordado las barreras de la academia para convertirse, junto a Rosa María Payá (fundadora de Cuba Decide), en la gran referencia de la disidencia cubana, según las últimas investigaciones sociológicas. Dentro y fuera de la isla muchos ven a las dos mujeres con la esperanza de que puedan convertirse en la líder democrática que necesita la isla tras 67 años de dictadura. Doctora en Ciencias Filosóficas, ensayista, académica de la Historia, especialista en marxismo, la pensadora cubana, que se define de izquierdas, ha sufrido la represión del régimen cubano, que no cede en torno a ella. López vive en Matanzas, a un par de horas de La Habana, en una situación tan desesperante como la mayoría de los cubanos, aumentada por el control gubernamental. Esta conversación se ha podido realizar pese a que usted sufre arresto domiciliario, pese a los constantes apagones en Matanzas, pese a que su línea telefónica fue 'hackeada' por el régimen y con los gritos de fondo de los niños que juegan en el barrio popular donde vive.Desde finales de 2022, mi línea telefónica no tiene acceso a Internet, pero yo lograba conectarme desde otro dispositivo y ya eso tampoco lo puedo hacer porque me clonaron la línea y el WhatsApp lo perdí.¿Tanto la teme el Gobierno de Miguel Díaz-Canel?Yo no creo que sea temor, porque de hecho yo soy una persona no violenta. Lo que pasa es que el Gobierno es tan errático que abre constantemente frentes diversos y se va desgastando en cada uno de ellos. Saben que yo soy una académica y que no pertenezco a una organización opositora. Y además tengo 60 años. Lo que sí pudieran temer es a mis análisis, que llevo muchos años haciendo y que han evolucionado con lo que veo en mi país. Con la situación desde una perspectiva crítica, donde he pasado desde la creencia en la posibilidad de reformas dentro del sistema a la certeza de que no hay posibilidad alguna de reformarlo: el sistema hay que cambiarlo. Hay que reconstruir todo, no solo la economía, también este sistema político de exclusión. A ellos no les gusta cuando un científico social, sobre todo si vive dentro de Cuba, pueda deconstruir su discurso. También les molesta el hecho de que sea graduada de marxismo, porque también desde esa perspectiva estoy deconstruyéndolo.El análisis realizado por usted de la planilla que mostró Raúl Castro el Primero de Mayo encontró errores incluso en las firmas de la élite de la revolución. También ha explicado otras manipulaciones y coacciones en la recogida de los supuestos seis millones de firmas patrióticas en apoyo del régimen.No es el hecho de los errores, sino que es absolutamente improbable esa cantidad de firmas. No es posible que se hayan obtenido seis millones y pico de firmas en Cuba, porque nosotros debemos estar rondando los ocho millones de habitantes (entre un millón y medio y dos millones, en su mayoría jóvenes, han huido desde la rebelión popular de 2021). Ni siquiera asumiendo que toda la población estuviera al lado del Gobierno, porque sólo los mayores de 16 años podían firmar. Esa lista es imposible.¿Qué cree que piensa realmente el pueblo cubano en la actual tesitura histórica, cuando incluso el Ejército ha desafiado a Washington con el grito de victoria o muerte?No me gusta responder preguntas que indaguen sobre lo que piensa el pueblo de Cuba, porque sería especulativo de mi parte. El Gobierno es el que dice que habla en nombre del pueblo. Yo soy vecina de una comunidad pobre, donde la mayor parte de las personas están absolutamente deseando, aspirando, necesitando cambios. En algunos casos tienen mucho miedo a una agresión y en otros, hay gente que dicen que ojalá vengan. No es la generalidad, pero sí hay un sector que piensa eso. Que estas personas lleguen al punto de desear o de ver preferible una intervención extranjera a continuar bajo el Gobierno actual, da la medida del horror que están viviendo, del horror en que están desarrollando su cotidianidad.Algo parecido sucedía en Venezuela antes del 3 de enero, donde una parte de la población apostaba por la intervención de EEUU.También hay otros que piensan ojalá que no vengan, pero sí que presionen. Y otros que piensan, ¿hasta cuándo este Gobierno? Hay que pasar nada más que por una cola para ver lo que se dice, con los viejitos tirados tratando de cobrar su poquísima pensión, durante días y días porque no hay conexión, porque el sistema bancario se cayó, porque no hay corriente (eléctrica) o no hay dinero en el cajero. Hay un sentimiento de abandono y una especie de compás de espera. La gente quiere un cambio, no sabe por dónde va a venir, pero lo quiere. Eso sí, nadie tiene confianza de que el cambio pueda venir de manos del Gobierno, nadie.¿Cuál es el proceso que debería seguir el régimen en este contexto inédito y cuando el gran aliado, Nicolás Maduro, un hombre formado en la isla, fue capturado el 3 de enero por los mismos que ahora amenazan a la élite gubernamental?Desde que la Seguridad del Estado empezó este proceso de persecución contra mí, yo también empecé a aprender más sobre ellos. Y me di cuenta honestamente de que no hay Inteligencia alguna: es una tozudez extraordinaria, son métodos de manual que están siendo aplicados en un contexto totalmente diferente del que le dio origen. La manera en que ellos están respondiendo al ultimátum del Gobierno de Donald Trump es absolutamente errática. Desde el punto de vista militar porque hablan de la doctrina de la Guerra de Todo el Pueblo para oponerse a un ejército 2.0, con drones, con armamentos inteligentes que aquí no existen. Pero además que la Guerra de Todo el Pueblo se apoya en altos niveles de consenso, en el hecho de que las personas en las comunidades y en las zonas rurales van a organizarse con guerrillas y cédulas secretas para poder resistir y ocasionar bajas a ese ejército hipotético de ocupación. La guerra contra la dictadura de (Fulgencio) Batista se desarrolló en parte con focos guerrilleros, en parte con lucha clandestina urbana. Pero es que esos focos guerrilleros podían mantenerse nutridos y apoyados por un campesinado que les garantizaba el sustento cotidiano y la información sobre los movimientos del ejército de Batista. Eso hoy es absolutamente imposible: un foco guerrillero se extinguiría por hambre. ¿Qué campesinos te van a dar comida si la política del Estado hacia el campesinado ha contribuido a que el campo cubano esté abandonado a su suerte?¿Y desde el punto de vista político?(El régimen) está dando un mensaje de que vamos a resistir bajo cualquier condición. O sea, estás instando de algún modo a que sí, que venga la guerra, que la estoy esperando, cuando un estadista lo que debe tratar de hacer es buscar la manera, las estrategias inteligentes para evitar una agresión sobre el país. Eso no está pasando. ¿Con qué vas a resistir? ¿Con nuestros jóvenes de servicio militar, que algunos se están suicidando en los últimos años en cifras alarmantes y dramáticas porque no quieren estar en las unidades militares? ¿Con los mandos intermedios de un Ejército que no son esos generales privilegiados? ¿Con el pueblo? Un pueblo que han abandonado a su suerte, al que le han dado la espalda con el desmontaje de políticas que fueron consideradas conquistas sociales de la revolución y que fueron abandonadas durante décadas, particularmente desde la llegada al poder de Raúl Castro en 2008. Están poniéndonos prácticamente al pueblo cubano como una especie de escudo humano para ver si EEUU se lo piensa. Con un presidente como Donald Trump, que es un hombre prepotente también, con una especie de megalomanía que no gusta del reto. El Gobierno cubano está aplicando aquella vieja política de Fidel Castro de reto contra reto, guapería (chulería) contra guapería, y eso no pueden hacerlo ahora porque es absolutamente irresponsable. En Cuba existe tanta destrucción que con que caiga una bomba en una instalación militar, que están en zonas urbanas, se cae una banda de casas. ¿Cómo vamos a pedir una guerra para ver cuál es el mal menor, para ver qué sale de ahí? Y es que el Gobierno cubano está instando a eso. Yo realmente estoy indignada con lo que estoy viendo, porque es de una irresponsabilidad y de una estupidez...Usted propone una Asamblea Constituyente...En Cuba hay una dictadura, un estado policial, no son una o varias personas, no son un presidente y sus ministros. No se trata de que los quitaste, puse a otros en los cuales confío y ya. Se trata del desmontaje de instituciones, de la legislación en la cual se basan y de sus prácticas. Por supuesto se pueden tomar medidas iniciales, pero un proceso profundo necesita una Asamblea Constituyente para que haga una Constitución a la medida de las necesidades de la ciudadanía de este país. Una Asamblea Constituyente con sus representantes elegidos de la manera más democrática posible, donde no haya sectarismo, donde haya una representación de diversas corrientes de pensamiento político y de ideologías.Transcurrido 67 años con el actual régimen, ¿aceptaría el pueblo cubano una reforma del sistema económico, como aseguran que se ha planteado en las negociaciones secretas entre el Departamento de Estado y el entorno de Raúl Castro?El Gobierno cubano tuvo dos momentos clave donde sí pudo optar por una solución así: con la caída del campo socialista en el año 90 y cuando Raúl Castro anunció hace dos décadas su programa de reformas, que le llamó actualización de la economía cubana. Ambos momentos fueron desperdiciados. Demoraron excesivamente las reformas económicas porque no querían flexibilizar y darle una apertura al capital nacional, pero tampoco al capital extranjero: demasiadas reglamentaciones, demasiadas demoras, demasiado control. La pobreza fue aumentando de manera acelerada, incluso la pobreza extrema y Cuba cayó del lugar 51 que tenía cuando Raúl Castro llega al poder. Al salir estaba en el 75 y hoy en el lugar 91. Todos esos años de abandono, de aumento de la pobreza y de recorte de la responsabilidad social del Estado provocó un choque de trenes. Esto trae un aumento sin precedentes del disenso y de la protesta social, desembocando en el estallido social del 11-J.El 11-J extremó el régimen de terror y la persecución, con más de 1.200 presos políticos en la actualidad.La manera en que fue enfrentado por el Gobierno ese estallido social y y toda la protesta social en adelante ha sido absolutamente fallida, lo que acumuló un potencial de oposición formal e informal. La formal es la que está organizada en algún tipo de partido, con la mayor parte de sus miembros fuera de Cuba. Pero estoy hablando dentro de Cuba, una ciudadanía activa, que protesta a veces por cosas como corriente (eléctrica), comida, agua, pero eso en Cuba no pasaba. En medio de algo así es prácticamente imposible enfrentar un proceso de reformas exclusivamente económicas. Ya perdieron su tiempo. Una persona trabajando por una calle de La Habana.EFE ¿Cómo se define ideológicamente? ¿Participaría en alguno de los grupos disidentes que han surgido tanto dentro como fuera de la isla?Soy una persona que me defino de izquierda. Cuando empecé a escribir, tenía este posicionamiento un poco altanero de la gente de izquierda, que se pone la etiqueta por delante como una especie de signo de autoridad moral. Hasta que me di cuenta que para el Gobierno cubano eso no importa absolutamente nada, seas de izquierda, de centro, de derecha. Cuando tú te opones al discurso del poder, cuando tú te conviertes en un factor incómodo para ellos, te van a reprimir, seas quien seas. En Cuba, en este momento, la lucha no es entre izquierda y derecha; la lucha es entre esta dictadura y la democracia. Y en la democracia, todos debemos caber. Yo no vengo de una familia de intelectuales, vengo de una familia donde fui la primera graduada universitaria en generaciones en un barrio pobre, muy popular, de un pequeño municipio y vivo en un barrio popular lleno de personas empobrecidas. Nunca fui miembro del Partido Comunista de Cuba (PCC), no quise y muchas veces tampoco me quisieron a mí, a pesar de que trabajaba en el departamento de marxismo leninismo, donde lo habitual era que todos fueran miembros del PCC. No fue mi caso, siempre fui la persona problemática. En Cuba se requiere más que un partido un movimiento ciudadano, con mínimos articuladores hacia otras organizaciones. Basta de partir. Por eso no pertenecería a ningún partido en la actualidad.¿Simpatiza con alguno de los líderes de la oposición?Hay muchas personas de la disidencia que tienen mis respetos, no sólo dirigentes, también las personas reprimidas, incluso que no han podido quedarse en Cuba. Cuando José Daniel Ferrer salió de prisión, yo tenía cierta desconfianza, porque el Gobierno durante muchos años le desacreditó y criminalizó. Igual pasó después conmigo. Cuando leí una entrevista me pareció muy interesante lo que dijo del tránsito a la democracia. Desgraciadamente tuvo que irse. Un sector de la oposición en el exilio tenía un discurso de ira, y yo lo entiendo, pero no es una estrategia viable. Durante mucho tiempo el Gobierno de Cuba ha hecho lobby en grupos de izquierda y organizaciones internacionales y cierta oposición reaccionaba con actos de repudio. Yo veo con mucha alegría que eso está cambiando. Menciono a Ciudadanía y Libertad, que está haciendo lobby para demostrar la verdadera naturaleza de la crisis en Cuba, con cifras, datos y argumentos. Hace falta algo así para desmontar la falsa solidaridad que solo es hacia el Gobierno y no a la ciudadanía oprimida.Usted ya fue condenada por desobediencia y se encuentra en reclusión domiciliaria. Cada vez que sale los días 18 es detenida durante horas por agentes del gobierno.El Gobierno ha aumentado la represión, recuerda que somos una especie de rehenes para el gobierno. Mi protesta es simbólica, no quiero demostrar otra cosa más que la dignidad tiene límites, no podemos permitir que se nos silencie. Aunque sea detenida, para mí es marcar un límite con ellos. Me tienen detenida en un limbo legal para que no me mueva por otras ciudades, que no salga fuera del país a dar una conferencia donde explique la realidad cubana, como sí hacen los voceros del Gobierno para falsificar la realidad de mi país. Ni siquiera me permiten ir a las reuniones de la Academia de Historia. El costo político de celebrar mi juicio sería mucho mayor, por lo que me tienen en el limbo.Imagino su sorpresa cuando Díaz-Canel dijo en entrevista para una cadena de EEUU que en Cuba no se detenía por motivos políticos.Sorpresa para nada, cualquier cosa que diga ya no lo es. Pero sí me produjo indignación absoluta la desfachatez con la que se atreven a asegurar algo como eso.