La otra cara de la final: diez rayistas estafados con un bus 'fantasma' y una colecta con éxito a contrarreloj
ResumenHa costado sangre, sudor y lágrimas que Vallecas llegue a Leipzig. Y dinero, mucho dinero que ha supuesto auténticos quebraderos de cabeza. Luis no estará allí, pero también ha pasado por una de esas fases. Lleva 27 años viviendo en Madrid, doce de socio del Rayo, y esta semana ha tenido que quedarse mirando cómo sus colegas hacían las maletas mientras él cerraba el trabajo.
Ha costado sangre, sudor y lágrimas que Vallecas llegue a Leipzig. Y dinero, mucho dinero que ha supuesto auténticos quebraderos de cabeza. Luis no estará allí, pero también ha pasado por una de esas fases. Lleva 27 años viviendo en Madrid, doce de socio del Rayo, y esta semana ha tenido que quedarse mirando cómo sus colegas hacían las maletas mientras él cerraba el trabajo. Zaragozano de origen, vecino de Vallecas por adopción y rayista por convicción. "Por responsabilidad no puedo hacerlo", cuenta. La final la verá en la Albufera, en el bar de siempre, con los que tampoco pudieron viajar. Pero antes de llegar a eso, tuvo que resolver otra cosa. Todo empezó con Poli, un amigo de avanzada edad con pocos ahorros al que Luis quería llevar a Leipzig como fuera. Cuando los vuelos directos ya rozaban los 1.000 euros y los chárter organizados por peñas estaban llenos, apareció por los grupos de WhatsApp el anuncio de un nuevo bus. Precio: 250 euros por adelantado y salida desde Payaso Fofó. Luis pagó la plaza para su colega. "Me lo pasó un cartel un tío que decía conocer al organizador", recuerda. "Un colega de un colega." Se coló entre la gente habitual del barrio con la naturalidad suficiente para no levantar sospechas. Nadie lo conocía realmente. El lunes empezaron las llamadas. Luis pedía un documento con el nombre de Poli, el punto de recogida, cualquier cosa escrita que confirmara que el bus existía. La respuesta siempre fue la misma: "Cuando tenga el bus contratado, lo hago". Al día siguiente el teléfono estaba apagado y el hombre había desaparecido. Fueron los sextos en caer. El sábado aparecieron cuatro afectados más. Diez en total. Hasta el miércoles por la mañana, cuando el bus no aparezca en el punto de recogida, no pueden formalizar la denuncia. Primero había que resolver el viaje a contrarreloj. Lo que pasó después solo podría ocurrir en Vallecas y con el Rayo. Se puso en marcha un crowdfunding y se lo hicieron llegar a la plantilla. En una hora se recaudaron mil euros, todos en aportaciones pequeñas, todas del barrio. Luis llegó a casa a las nueve de la noche: había 2.700 euros. Lo habían puesto en marcha a las cinco de la tarde. "Pasaron diez minutos, volví a entrar y había 6.000 euros". Algunos héroes fueron Camello, Ratiu y Dani Cárdenas, un donante anónimo que el grupo cree que es Óscar Valentín y una segunda oleada cuando aparecieron los cuatro nuevos afectados, que apuntan a De Frutos. Las peñas también se movieron: tenían plazas de chárter sin cubrir y las cedieron. Uno de los afectados había pagado ya 900 euros en una agencia de viajes en cuanto vio que los vuelos se disparaban. El crowdfunding terminó devolviéndole también ese dinero. "El jueves cuando me metí en la cama, tendríamos pagados el vuelo de los seis que habían quedado fuera", dice Luis. Para él, esta semana ha tenido una dimensión que va más allá del fútbol. Habla del Rayo como si fuera el amor de su vida: "Ha sido como cuando encuentras a la mujer de tu vida y te ha aceptado. Te vas a la cama como Dios". Y ya tiene planes con ella: "Yo ya quiero tener hijos y me voy a comprar un piso en El Puente". No tiene dudas de que la Conference se va para Vallecas. Luis no podrá acudir a Leipzig, pero Poli sí va y eso le hace muy feliz por todo lo que se ha vivido esta semana. También acudirán los diez que estuvieron a punto de quedarse sin viaje. "Aunque perdamos", dice Luis antes de colgar, "hay que recibirlos en la Albufera como héroes".