‘Mami’, el cerebro de Arbeloa que era “único” para Raúl
ResumenAcostumbrado a ser héroe por su varita, ante el Celta sacó la artillería. Suya fue la entrada a Fer López que activó el 2-1. Un robo (más o menos polémico según donde pregunten) capital para un triunfo crucial. Marcaría Valverde, pero sin él no hubiera existido el festejo.
Un artista siendo ladrón. Pero de los de guante blanco. Ese fue Manuel Ángel Morán Ibáñez. Mami, como todos le conocen. Acostumbrado a ser héroe por su varita, ante el Celta sacó la artillería. Suya fue la entrada a Fer López que activó el 2-1. Un robo (más o menos polémico según donde pregunten) capital para un triunfo crucial. Marcaría Valverde, pero sin él no hubiera existido el festejo. Salió en el 89’ y su intensidad, como la del resto de diamantes cocinados en La Fábrica, fue diferencial. En su segundo partido con el primer equipo (debutó en el Belmonte en el Albacetazo), decisivo. Con ustedes, el cerebro de Valdebebas.

Porque a sus 21 años lo es, porque lleva mucho siéndolo. Sólo los problemas físicos han impedido su despegue. Unos problemas de espalda le bajaron de la pretemporada de 2024 y otros en los isquios añadieron curvas a su arranque de campaña. Y este verano fue el primer centrocampista en subir ante la llamada de Xabi, pero unas molestias le impidieron entrenar un día. Rendija por la que entró Thiago Pitarch y ahí comenzó la explosión del fuenlabreño. Pero ese lastre físico ha desaparecido y, con continuidad, Manuel Ángel es un futbolista vertebral. Para muestra, sus 2.119 minutos. El jugador más utilizado del filial. El capitán.
“Único”
Por su físico (mide 1,72m) y estilo de juego, sin entrar en techos comparativos, quienes mejor le conocen siempre han deslizado el nombre de Modric para trazar las líneas maestras del capitán del Castilla. “Un jugador único”, resumía Raúl, que le moldeó en el filial y también fundamental en su desarrollo. Muy dinámico, asociativo y con querencia por el juego a pocos toques, acostumbra a salir del barbecho de la doble presión con ágiles bicicletas que son marca de la casa. Además de no rehuir el contacto y, sobre todo, aprovechar su intuición para robar (que pregunten en Balaídos). Un compendio de características que le convirtieron en uno de los niños bonitos de La Fábrica... y de Arbeloa.
Lo es desde aquel Juvenil A casi todo campeón. El del Triplete nacional (Liga, Copa, Copa de Campeones). “Es absolutamente diferencial”, dijo el técnico sobre el sevillano (nació en Albaida del Aljarafe), tras ser el MVP copero (ganaron al Almería de Rachad Fettal), gracias a un soberano zapatazo desde el balcón del área. Un equipo lleno de diamantes: Nico Paz, Gonzalo, Jacobo Ramón, Obrador, Palacios... Pero la batuta y el timón de esa generación dorada lo llevaba Manuel Ángel.
Horizonte
En La Fábrica desde que el Madrid llamase a su puerta en 2014 (llegó procedente del Sevilla), Mami es un futbolista señalado en rojo en la lista de talentos de la cantera desde hace tiempo. Y no solo del Madrid, sino en general. La pasada temporada ya tuvo opciones para paladear la élite. Desde la Premier, el Aston Villa no le quitó ojo. Desde España, el Levante le valoró seriamente en el tramo final del mercado estival.
Finalmente se optó por la permanencia. Para ser figura del Castilla y buscar cumplir ese sueño pendiente: debutar con el Madrid. Lo logró en Copa y, contra el Celta, redobló la apuesta. Su futuro está en Primera, pero nada mejor que convertir el último baile en uno inolvidable, que diría Bad Bunny. Balaídos no lo olvidará.
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