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El Mundo ·

Netanyahu ordena atacar "con contundencia" a Hizbulá en Líbano

Resumen

Limitado pero a fin de cuentas fuego a la espera de un acuerdo o del colapso definitivo y la vuelta a una intensa escalada. Tras el lanzamiento de varios proyectiles y Vehículos Aéreos No Tripulados (UAV) contra algunas zonas del norte de Israel a cargo de Hizbulá durante una jornada en la que también se registraron ataques de la Fuerza Aérea israelí en el sur del Líbano, el primer ministro , Benjamin Netanyahu ordenó al ejército "atacar con fuerza objetivos de Hizbulá" en el país vecino. Horas después del comunicado de su oficina en Jerusalén, el ejército comunicó el bombardeo contra "infraestructuras terroristas de Hizbulá usadas con fines militares en el sur del Libano". Israel y la milicia libanesa proiraní se acusan mutuamente de no respetar el alto el fuego anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump el pasado 16 de abril.

Alto el fuego con fuego. Limitado pero a fin de cuentas fuego a la espera de un acuerdo o del colapso definitivo y la vuelta a una intensa escalada. Tras el lanzamiento de varios proyectiles y Vehículos Aéreos No Tripulados (UAV) contra algunas zonas del norte de Israel a cargo de Hizbulá durante una jornada en la que también se registraron ataques de la Fuerza Aérea israelí en el sur del Líbano, el primer ministro , Benjamin Netanyahu ordenó al ejército "atacar con fuerza objetivos de Hizbulá" en el país vecino. Horas después del comunicado de su oficina en Jerusalén, el ejército comunicó el bombardeo contra "infraestructuras terroristas de Hizbulá usadas con fines militares en el sur del Libano". Israel y la milicia libanesa proiraní se acusan mutuamente de no respetar el alto el fuego anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump el pasado 16 de abril. Mientras aspira a un acuerdo de paz entre Israel y Líbano, Trump extendió la tregua inicialmente de diez días a tres semanas más tras la reunión celebrada este jueves en la Casa Blanca con la participación de la embajadora libanesa en EE.UU, Nada Hamadeh Moawad, el embajador israelí, Yechiel Leiter, el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio. Era la segunda reunión al más alto nivel diplomático entre dos países técnicamente en guerra en las últimas semanas y la primera desde que entró en vigor un alto el fuego más sólido en la Casa Blanca que en el terreno. La tregua es muy frágil y no solo porque fue anunciada sin ningún acuerdo entre las dos partes en conflicto. Trump impuso el cese de los ataques a Israel en conversación telefónica con Netanyahu, pensando sobre todo en la negociación paralela y central con Irán. Su interlocutor en Líbano fue Joseph Aoun y no la otra parte del enfrentamiento armado, Hizbulá. Este grupo, que descarta su desarme y se opone rotundamente a cualquier contacto con Israel por lo que critica y advierte a Aoun, advirtió la semana pasada que a diferencia de lo ocurrido tras el alto el fuego de noviembre del 2024, responderá a cada ataque israelí. Al igual que el Gobierno de Beirut, el movimiento chií exige la retirada israelí del sur del Líbano incluyendo las posiciones ocupadas en la escalada que inició el pasado 2 de marzo cuando lanzó varios proyectiles contra Israel como apoyo a Irán (que la arma y financia) bajo ofensiva israelí-estadounidense. Israel alega que el acuerdo alcanzado con EE.UU y Líbano le permite libertad de actuar "en legítima defensa, en cualquier momento, contra ataques planeados, inminentes o en curso" lo que le llevó a realizar ataques diarios contra efectivos e infraestructuras de Hizbulá en el sur del país. El ejército sigue presente en una zona de hasta 10 kilómetros desde las localidades fronterizas israelíes atacadas por la milicia proiraní. Lo que no hace, debido al veto de Trump, es bombardear objetivos de Hizbulá en Beirut u otras zonas alejadas del sur de Líbano. Tampoco permite la vuelta de los miles de habitantes desplazados durante la guerra a unas 50 aldeas en una zona donde hay presencia de efectivos de Hizbulá. El ministro de Defensa, Israel Katz, aseguró que sus fuerzas tienen la orden de destruir las casas en las aldeas situadas en primera linea cercanas a su frontera alegando que "servían a todos los efectos como puestos avanzados del terrorismo de Hizbulá y amenazaban a las comunidades israelíes". Una acción, que ha contado con la condena del Gobierno de Nawaf Salam. "La prioridad absoluta es que Hizbulá sea desarmado, pero no podemos tener estabilidad completa sin que Israel retire a sus tropas", declaró hace unos días tras reunirse con el presidente francés, Emmanuel Macron. "El intento del ejército israelí de establecer una zona de amortiguación, bajo el nombre de línea defensiva, línea amarilla, línea verde y línea roja... todas estas líneas serán traspasadas, y no aceptaremos ninguna de ellas", avisó el legislador de Hizbulá, Hassan Fadlallah a la AFP, que denunció "los asesinatos selectivos y la destrucción" a cargo del ejército. Según el ministerio de Sanidad libanés, los ataques israelíes de este sábado causaron seis muertos en el sur del Líbano. El ejército israelí, que anunció la muerte de "más de 15 terroristas en el sur del Libano" en sus ataques del viernes y sábado, afirma que los ataques de Hizbulá fueron interceptados. Desde el inicio del alto el fuego, Hizbulá ha centrado sus drones y proyectiles contra tropas israelíes en el sur del Líbano aunque en los últimos días también ha apuntado contra localidades del norte de Israel sin causar muertos o heridos ya que fueron neutralizados o cayeron en zona abierta. El futuro del alto el fuego-que depende también de lo que suceda entre Irán y EE.UU (acuerdo, tenso statu quo o reanudación de la guerra)- no está asegurado como tampoco la reunión que Trump desea albergar entre Netanyahu y Aoun en las próximas dos semanas.