Renault, GM y VW aceleran su desembarco en el sector de Defensa
ResumenLas necesidades productivas del sector de la Defensa, que no puede dar respuesta a los pedidos que recibe, han sido un efecto llamada para el sector del automóvil, que tiene capacidades industriales infrautilizadas por la atonía de matriculaciones, la incertidumbre regulatoria y la competencia de las marcas chinas. Tras meses de rumores y negociaciones, se están cerrando los primeros acuerdos bilaterales entre automóvil y Defensa para colaborar en proyectos concretos, con el fin de aprovechar las sinergias industriales y elevar la actividad productiva para responder en plazo al fuerte aumento de la carga de trabajo. Gigantes del motor como Renault, General Motors, Volkswagen, Ford, Mercedes-Benz, Scania, Hyundai o Seat han detectado oportunidades de crecimiento mediante su desembarco en el sector de la Defensa y han decidido lanzarse a este negocio con el objetivo de compensar los bajos niveles de actividad que se están experimentando, sobre todo en Europa, que afronta un problema de sobrecapacidad instalada para el nivel actual de producción de vehículos. Lo que parece un matrimonio obvio entre Defensa y automoción tiene más complicaciones de lo que parece a primera vista, ya que los tiempos, los volúmenes de producción y las certificaciones son muy diferentes entre ambos sectores.
Las necesidades productivas del sector de la Defensa, que no puede dar respuesta a los pedidos que recibe, han sido un efecto llamada para el sector del automóvil, que tiene capacidades industriales infrautilizadas por la atonía de matriculaciones, la incertidumbre regulatoria y la competencia de las marcas chinas. Tras meses de rumores y negociaciones, se están cerrando los primeros acuerdos bilaterales entre automóvil y Defensa para colaborar en proyectos concretos, con el fin de aprovechar las sinergias industriales y elevar la actividad productiva para responder en plazo al fuerte aumento de la carga de trabajo. Gigantes del motor como Renault, General Motors, Volkswagen, Ford, Mercedes-Benz, Scania, Hyundai o Seat han detectado oportunidades de crecimiento mediante su desembarco en el sector de la Defensa y han decidido lanzarse a este negocio con el objetivo de compensar los bajos niveles de actividad que se están experimentando, sobre todo en Europa, que afronta un problema de sobrecapacidad instalada para el nivel actual de producción de vehículos. Lo que parece un matrimonio obvio entre Defensa y automoción tiene más complicaciones de lo que parece a primera vista, ya que los tiempos, los volúmenes de producción y las certificaciones son muy diferentes entre ambos sectores. Por ejemplo, una fábrica de coches de tamaño medio en Europa tiene una producción anual de unas 300.000 unidades, mientras que una planta de vehículos militares con suerte llega al centenar de unidades al año. En cuanto a las certificaciones y homologaciones, aunque en los dos sectores son muy estrictas por motivos de seguridad, en Defensa se suman factores como el componente geoestratégico y de soberanía nacional, por lo que existen muchas limitaciones y procesos confidenciales, que hacen que la burocracia y los permisos sean complejos. Pese a estas diferencias, algunos fabricantes de automóviles llevan meses negociando con empresas de Defensa para encontrar el mejor encaje entre la necesidad de las marcas de coches de llenar sus fábricas y la de las empresas de Defensa de contar con más capacidad industrial para poder agilizar los pedidos ya recibidos y poder captar más proyectos a futuro. La feria de Defensa que se ha celebrado esta semana en París (Eurosatory) ha sido el escenario elegido para ejemplificar la apuesta de algunos grupos automovilísticos por hacerse un hueco en Defensa, con mejores perspectivas de negocio a corto plazo y unos márgenes de rentabilidad disparados en comparación con la automoción. Como ejemplo, el grupo Volkswagen logró en 2025 un margen operativo del 2,8%, mientras que el gigante alemán de la Defensa Rheinmetall rozó el 19% y la española Indra llegó al 9,5% -18% si se tiene en cuenta solo su negocio de Defensa-. Para aprovechar esta mayor rentabilidad y responder a las necesidades de la Defensa, Renault se ha aliado con Thales para colaborar en diferentes ámbitos, con el resultado de un prototipo de vehículo multimisión (4 Troop) y el anuncio de la producción de hasta 12.000 drones suicida al año en Francia. En Eurosatory también han estado presentes otras compañías de automoción, como Hyundai, a través de sus divisiones de Defensa Rotem y WIA, que han presentado nuevos productos militares. Por su parte, la estadounidense Ford ha exhibido en la capital francesa su porfolio de vehículos militares, como son el F-550 Chasis, el Ranger Super Duty, el Everest Light Vehicle o el Utility Task Vehicle, entre otros. En paralelo, Daimler Truck, con marcas como Mercedes-Benz, Freightliner, Western Star o BharatBenz, invertirá unos 500 millones de euros en impulsar su rama de Defensa, bajo la denominación Daimler Truck Defence, con la que prevé ingresar 1.000 millones al año desde 2028. Daimler Truck ha cerrado un acuerdo con Roshel para desarrollar y producir vehículos protegidos y blindados para clientes de Defensa. Además, Scania acaba de entregar tres camiones híbridos al Ejército sueco, mientras que General Motors se ha aliado con Lockheed Martin para llevar a cabo un estudio para aprovechar mejor sus capacidades productivas. VW, por su parte, negocia con la empresa de Defensa israelí Rafael sobre la posibilidad de transformar la actividad de su planta alemana de Osnabrück a la fabricación de sistemas de defensa antimisil.