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El Mundo ·

Ángel Simón e Indra: el premio de consolación del elegido por el PSC y Moncloa para colonizar La Caixa

Resumen

En el principio y en el final, aunque sólo obtenga el premio de consolación del gran trofeo que le tenía asignado el Gobierno. Simón fue elegido por La Moncloa y el Partit del Socialistes de Catalunya (PSC) hace dos años como el delfín que le permitiera colonizar el Grupo La Caixa. El fracaso de aquella operación le ha dejado en el sillón de Indra, el campeón nacional de la defensa. En su nueva asignación, operan la fidelidad al PSC y al presidente Pedro Sánchez, pero no la casualidad.

Ángel Simón siempre ha estado ahí. En el principio y en el final, aunque sólo obtenga el premio de consolación del gran trofeo que le tenía asignado el Gobierno. Simón fue elegido por La Moncloa y el Partit del Socialistes de Catalunya (PSC) hace dos años como el delfín que le permitiera colonizar el Grupo La Caixa. El fracaso de aquella operación le ha dejado en el sillón de Indra, el campeón nacional de la defensa. En su nueva asignación, operan la fidelidad al PSC y al presidente Pedro Sánchez, pero no la casualidad. En estos días le vence la cláusula non compete de un año que tenía comprometida como ex CEO de Criteria, el holding de participaciones industriales de La Caixa, y que le impedía fichar por otra empresa. Todo está bien medido. Simón siempre ha estado ahí porque de manera indirecta tuvo que ver con el nombramiento de Ángel Escribano en Indra. Fue quien condujo al cadalso a José María Álvarez Pallete, ex presidente de Telefónica, tras llamarle por encargo de Manuel de la Rocha, jefe de la Oficina Económica de Presidencia, en enero de 2025, sin revelarle qué le esperaba. En su presencia, De la Rocha comunicó a Pallete que tenía que dejar la empresa de telecomunicaciones. Al día siguiente, un consejo extraordinario nombraría presidente a Marc Murtra, entonces presidente de Indra. El relevo de Murtra fue Ángel Escribano. Viaje de ida y vuelta. Para entonces, en Criteria y en la Fundación La Caixa ya tenían bastante claro que la fidelidad de Simón no era hacia el grupo que distribuye el mayor dividendo de Europa a fines sociales. Como CEO de Criteria planteó un plan de inversiones que fue visto inicialmente con buenos ojos hasta que empezó a bizquear hacia operaciones del interés del PSC y del Gobierno. Destacan la capitalización con 500 millones de euros de Celsa, que fue frenada en seco por el presidente Isidro Fainé, y la OPA sobre Talgo. Simón siempre ha negado que tuviera que ver con ella, pero múltiples fuentes aseguran que sí fue así. Tampoco salió adelante. Bajo su gestión descarriló el acuerdo de la compañía pública de Abu Dhabi para entrar en el accionariado de Naturgy, la gasista que preside Francisco Reynés. Nunca estuvo claro el papel de Simón. Hoy Reynés es vicepresidente ejecutivo de Criteria. Ángel Simón había sido nombrado consejero delegado del holding del Grupo La Caixa tras una amplia trayectoria con un pie a cada lado de la línea que separa la política y la empresa. Para el lado de la política siempre eligió el pie izquierdo, bien asentado sobre el antiguo cinturón rojo de Barcelona, donde el PSC tenía todo su poder orgánico. Arrancó en la órbita de Josep Montilla cuando éste era alcalde de Cornellà. Pasqual Maragall le nombró presidente de la Mancomunidad de Municipios del Área Metropolitana de Barcelona. Con Montilla al frente de la Generalitat acabó gestionando Aguas de Barcelona y, finalmente, el Grupo Agbar, a cuya presidencia llegó como hombre de confianza de Ricardo Fornesa, ex presidente La Caixa y de la Fundación. Cuando la empresa de Aguas acabó en manos de la francesa Veolia, desempeñó una de las vicepresidencias. Finalmente, ya como consejero delegado de Criteria tuvo que dimitir después de ser acusado por Veolia de pergeñar una OPA sobre Aguas de Barcelona. Simón siempre ha estado en todas. Y va a seguir estando.