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El País ·

Fernández Díaz ‘olvida’ en el juicio de Kitchen una cita con Villarejo en 2012

Resumen

Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior de Mariano Rajoy, eludió mencionar en el juicio del caso Kitchen que conoce al oscuro comisario José Manuel Villarejo al menos desde 2012, como él mismo reconoció en el pasado. Este jueves, en su declaración como acusado y guiado por las preguntas de su abogado, el exdirigente del PP se mostró especialmente cauteloso para no contar ese dato ante el tribunal; y solo explicó a los magistrados que se cruzó esporádicamente con el turbio policía en 2016, cuando la operación de espionaje al extesorero popular Luis Bárcenas ya había finalizado. De esta forma, el exministro trató de marcar distancias con la trama y repitió que se enteró de ella por la prensa años después de su ejecución, pese a que su antiguo número dos había asegurado apenas unos minutos antes que Fernández Díaz manejaba detalles de la misma durante su desarrollo. La relación de Villarejo con el resto de procesados es una de las claves de la vista oral.

Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior de Mariano Rajoy, eludió mencionar en el juicio del caso Kitchen que conoce al oscuro comisario José Manuel Villarejo al menos desde 2012, como él mismo reconoció en el pasado. Este jueves, en su declaración como acusado y guiado por las preguntas de su abogado, el exdirigente del PP se mostró especialmente cauteloso para no contar ese dato ante el tribunal; y solo explicó a los magistrados que se cruzó esporádicamente con el turbio policía en 2016, cuando la operación de espionaje al extesorero popular Luis Bárcenas ya había finalizado. De esta forma, el exministro trató de marcar distancias con la trama y repitió que se enteró de ella por la prensa años después de su ejecución, pese a que su antiguo número dos había asegurado apenas unos minutos antes que Fernández Díaz manejaba detalles de la misma durante su desarrollo. La relación de Villarejo con el resto de procesados es una de las claves de la vista oral. El comisario desempeñó un papel central en Kitchen, que tenía como presunto objetivo el buscar documentos comprometedores que el excontable del PP aún podía guardar de altos cargos del partido, para robárselos y que no llegaran así a los investigadores del caso Gürtel. Para ello, el sumario detalla que Villarejo se encargó de captar como confidente, monitorizar y sacar dinero de los fondos reservados para pagar durante meses al chófer de Bárcenas, que les facilitaba información sensible sobre el extesorero y su familia. Según añade la Fiscalía Anticorrupción, el agente corrupto hacía llegar entonces todos esos datos a la cúpula de la Policía Nacional y de Interior, ya que se los “transmitía” a Eugenio Pino, jefe del Cuerpo; y a Francisco Martínez, secretario de Estado de Seguridad y número dos del ministro. El ministerio público añade que Jorge Fernández Díaz estaba al tanto de todo y que fue quien encomendó a sus subordinados poner en marcha el espionaje. El exdirigente del PP lo niega. Y para cortar toda vinculación que se pueda establecer entre él y Villarejo, el exministro siempre ha minimizado los contactos que pudo tener con el comisario. En esa línea volvió a pronunciarse este jueves, al declarar como acusado en el juicio de la Audiencia Nacional —cuando solo respondió a su abogado, Jesús Mandri, ya que se acogió a su derecho a no contestar al resto de las partes—. Durante el interrogatorio, cuando el letrado le estaba preguntando por su relación con el resto de procesados y si los conocía, se introdujo a Villarejo. “¿Le hago una pregunta concreta, muy muy concreta. ¿Usted tuvo contacto con el señor Villarejo entre los años 2013 a 2015 [es el periodo en que estuvo activa la trama Kitchen]?”, planteó el abogado. “En ese periodo ninguno”, contestó escueto el exministro. “¿Y posteriormente a 2015?”, añadió Mandri. “Sí”, prosiguió el político conservador, que narró de seguido que lo vio de pasada en junio de 2016, durante el “acto de homenaje” a Eugenio Pino por su jubilación. “Había uno que estaba de paisano y que se me acercó, y me dijo: ‘A sus órdenes señor ministro, comisario Villarejo’. Eso fue en junio de 2016”, recordó, antes de pasar a otro tema. Ni rastro de que lo conocía desde 2012, como él mismo ha admitido en otras ocasiones. En su libro de memorias Cada día tiene su afán, editado a principios de 2019 (antes de que lo imputaran por Kitchen), Fernández Díaz desdeña sus contactos con el policía, pero reconoce dos encuentros. El de la jubilación de Pino y otro cuatro años antes, que rememora así: “Al comisario Villarejo lo saludé circunstancialmente en dos ocasiones. La primera, en 2012. Yo salía del Ministerio, pero antes tenía que comentar algo a un colaborador mío, que vi que estaba hablando con una persona que, al acercarme, me saludó: ‘Señor ministro, a sus órdenes, soy el comisario Villarejo’. Cruzamos un simple apretón de manos de cortesía y me despedí” —en esta obra, el político niega también la existencia de la policía patriótica, ese grupo de agentes que operó contra adversarios políticos del PP durante su etapa en Interior—. Sin embargo, las sombras sobre la relación de Fernández Díaz con el oscuro comisario se mantienen desde hace años. Acusado de mentir, durante su comparecencia en una comisión de investigación del Congreso en 2021, el exministro admitió de nuevo esos dos encuentros “circunstanciales” con Villarejo y especificó que el de 2012 se produjo en el “despacho” de su entonces director de gabinete, donde se cruzó con él. Según incidió, “solo” lo vio esas dos veces —en otra comisión de investigación anterior, de 2017, no mencionó nada de eso— e insistió en que nunca “despachó” nada con él. En octubre de 2020, le dijo lo mismo al juez instructor Manuel García-Castellón: “Le voy a decir, señoría. Yo, con el señor Villarejo, gracias a Dios, en cinco años no he tenido ni una sola relación con él. Y si he de ser ya más preciso, he tenido ocasión de saludarle en dos ocasiones circunstancialmente”. Pero esa versión está en cuestión por más razones. EL PAÍS publicó en 2022 una grabación de Villarejo, captada de forma subrepticia por el comisario, donde se escucha una reunión entre el policía, Fernández Díaz y Eugenio Pino. A lo largo de la cita recogida en ese audio, que dura cerca de 15 minutos y que se fecha el 12 de diciembre de 2012, los tres hablan de maniobras a poner en marcha contra dirigentes independentistas catalanes (lo que popularmente se ha bautizado como Operación Cataluña). Durante la charla, el ministro se interesa por múltiples detalles de los tejemanejes. E insta a los dos altos mandos policiales a no revelar nunca ese encuentro: “Esta conversación no ha existido, ¿está claro? El ministro no sabe nada del tema…”, ordena el responsable de Interior, que ahonda en ello: “El ministro no sabe nada, ¿eh? Está claro, ¿verdad? Y digo esto porque sé que estoy hablando con servidores del Estado. Está claro, ¿verdad? Por tanto, yo negaré incluso bajo tortura que esta reunión ha existido”. Preguntado entonces por esa grabación, Fernández Díaz negó “categóricamente haber estado detrás de esa operación” contra los líderes independentistas. “Ni he planificado ni he orquestado absolutamente nada respecto a la denuncia que se presentó en la Audiencia Nacional contra los Pujol”, apuntó a través de su abogado. La vista oral de Kitchen, que arrancó el 6 de abril, ya ha emprendido su recta final con los interrogatorios a los procesados. El jueves declararon Fernández Díez y quien fuera su mano derecha y secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez. Ambos negaron que diesen órdenes a la cúpula de la Policía Nacional para activar un dispositivo de seguimiento contra Bárcenas. Sus respuestas evidenciaron la existencia de un pacto de no agresión entre ambos, que allana especialmente el juicio al exministro. Martínez, que solo contestó también a su abogado, evitó disparar contra su exjefe y solo pasó de puntillas por un episodio que implica al exministro: contó de pasada que en 2013, cuando estaba activa la trama, su superior le telefoneó para pedirle detalles de la misma —un extremo que demuestra, según las acusaciones, que el máximo responsable de Interior estaba al tanto de todo—. Además, el exsecretario evitó hablar de los SMS que entregó en la Audiencia Nacional durante la fase de instrucción, que contenían detalles de la operación y que, según dijo, le envió Fernández Díaz durante el desarrollo del espionaje.