Por qué triunfan los hoteles pequeños
ResumenEn un grupo de Facebook llamado Gangas canarias, Davide Nahmias se encontró un pequeño hotel a la venta en la isla de El Hierro. El italiano, que se había mudado a Tenerife junto con su mujer Paula y sus tres hijas, vio que lo definían como el hotel más pequeño del mundo y eso le llamó tanto la atención que dejó un mensaje en el que decía "Me interesa". El resto es historia, en concreto la más reciente del Hotel Puntagrande, que en 1989 apareció en el Libro Guinness de los Récords por su tamaño y que desde 2018 gestiona esta pareja. El trato familiar, la atención al detalle elevada a la máxima potencia y la espectacularidad de su ubicación -sobre una estrecha franja de roca volcánica abierta al océano- definen un hotel de sólo cinco habitaciones que demuestra que menos es más y que los hoteles pequeños son cada vez más grandes en la mente del viajero.
En un grupo de Facebook llamado Gangas canarias, Davide Nahmias se encontró un pequeño hotel a la venta en la isla de El Hierro. El italiano, que se había mudado a Tenerife junto con su mujer Paula y sus tres hijas, vio que lo definían como el hotel más pequeño del mundo y eso le llamó tanto la atención que dejó un mensaje en el que decía "Me interesa". El resto es historia, en concreto la más reciente del Hotel Puntagrande, que en 1989 apareció en el Libro Guinness de los Récords por su tamaño y que desde 2018 gestiona esta pareja. El trato familiar, la atención al detalle elevada a la máxima potencia y la espectacularidad de su ubicación -sobre una estrecha franja de roca volcánica abierta al océano- definen un hotel de sólo cinco habitaciones que demuestra que menos es más y que los hoteles pequeños son cada vez más grandes en la mente del viajero. "Ofrecemos una relación cercana con el huésped. Este encuentra un lugar en el que se puede sentir como en casa y esto es lo que busca el huésped del nuevo milenio: sentir el calor del hogar fuera del suyo", aseveran los propietarios de Puntagrande. En su preciado reducto cada uno es llamado por su nombre, no por un número de habitación. "Les acompañamos durante su estancia desde por la mañana. Damos el desayuno, después les ofrecemos mapas y rutas personalizadas para visitar la isla y grabamos sus teléfonos en nuestros móviles para estar en contacto 24 horas para lo que ellos necesiten", aseguran. Es esta personalización la gran baza de un concepto de hotel pequeño que no para de ganar adeptos, como confirma Cristina Rodríguez Chaverri, directora general de la agencia de viajes prémium Godwana Experiences: "Vemos una evolución clara del viajero de lujo hacia modelos más personalizados y menos estandarizados. En los últimos tres años, más del 65% de nuestros clientes ha optado por alojamientos boutique o de baja capacidad frente a grandes resorts. Ya no busca únicamente instalaciones, sino experiencias únicas, con acceso diferencial y una ejecución impecable en cada detalle". La experta añade que un hotel pequeño ofrece una capacidad de adaptación mucho mayor porque "permite una atención más personalizada, mayor flexibilidad y una experiencia más alineada con el cliente. Además, suelen ser propiedades con disponibilidad muy limitada, lo que refuerza su carácter exclusivo y obliga a planificar con antelación. Muchos de estos alojamientos cuentan con menos de 20 habitaciones y operan con tasas de ocupación superiores al 75% en temporada alta, lo que convierte la disponibilidad en un activo en sí mismo". Sentirse un afortunado por conseguir un habitación es un factor que también destaca Jesús Rodríguez, CEO de la agencia de viajes exclusivos Volare: "Pequeño también se traduce como exclusivo; significa que tienes la suerte de haber encontrado habitación, y ese ya es un punto de partida emocionante. El lujo ya no va de impresionar, sino de ofrecer una experiencia que sientas que no puede replicarse en ningún otro lugar". El huésped que elige estos hoteles boutique busca "calidez y creatividad. Si bajas a desayunar con otras cien mesas no es lo mismo que estar en un comedor pequeño e íntimo. Esa sensación de estar en casa es un punto diferencial", apunta el directivo de Volare. El crecimiento de las reservas en estos pequeños alojamientos obliga a las grandes cadenas a revisar su modelo, como sintetiza Rodríguez Chaverri: "Actualmente, menos del 30% de las grandes cadenas ofrece niveles profundos de customización en itinerarios complejos. Hay que dejar de pensar en volumen para centrarse en relevancia: menos estandarización y más experiencia". Aun así, para los emprendedores que han invertido tanto tiempo y dinero en montar su pequeño hotel no hay estrategia que una gran marca pueda seguir para imitarles, como sentencian Davide y Paula Nahmias: "Para un grupo hotelero es imposible replicar este trato; se arruinarían. Vender una habitación de un hotel cualquiera es muy fácil, pero no lo es regalar una emoción". El hotel más pequeño del mundoEl Hotel Puntagrande, en El Hierro, tiene solo cinco habitaciones, pero con mucha historia. Construido en 1830 como almacén para el comercio marítimo, fue restaurado en 1975 con piedra volcánica y madera local y en 1989 fue inscrito en el 'Libro Guinness de los Récords' como el hotel más pequeño del mundo. Declarado Bien de Interés Cultural, desde 2018 está dirigido por el matrimonio formado por Davide y Paula Nahmias. La joya es su suite, con una terraza que se erige en mitad del Atlántico, piezas hechas a medida por Davide y una ventana en el techo para ver las estrellas. el más pequeño del mundo. Sentirse parte de la realeza en versallesAirelles Le Grand Contrôle en Versalles en el único hotel dentro de estos icónicos terrenos. Con 15 habitaciones y suites y spa, está decorado como una delicada casa de campo. Su oferta gastronómica está liderada por un restaurante de Alain Duccasse, aunque también hay un concepto más informal llamado La Table des Jardiniers. Construido por Jules Hardouin-Mansart, el arquitecto favorito del Rey Sol, el hotel acaba de inaugurar esta primavera una nueva zona con dos suites diseñadas renovadas y diseñadas por el diseñador de interiores Christophe Tollemer. Un refugio en los costwoldsFoxhill Manor es un exclusivo retiro de cinco estrellas y ocho habitaciones en los Costwolds británicos. Cada una de ella pensada para un tipo de viajero: ¿Le apetece un baño caliente después de un paseo por la campiña inglesa? La suite Juniper (en la imagen) le estará esperando con un apetecible baño de espuma con vistas. ¿Prefiere una acogedora cabaña? Willow con su decoración floral es para usted. Si lo que busca es una escapa romántica, Oak tiene una cama con dosel y bañera con capacidad para dos. El hotel cuenta también varias opciones gastronómicas e incluso con un spa. ser único en MASAI MARACon solo nueve tiendas de lujo decoradas con objetos artesanales, antigüedades, sofás Chesterfield, bañera con vistas panorámicas y una terraza privada desde la que atisbara la sabana y a sus imponentes moradores, andBeyond Bateleur Camp, en Masái Mara (Kenia), representa lo que significa el lujo de ser pequeño. La atenciónes tan personalizada que el huésped tiene su propio mayordomo y 'ranger' que le acompañará durante todoel viaje. También pueden organizarle safaris en globo aerostático o excursiones por las comunidades locales cercanas. levando anclas en formenteraHannah Formentera acaba de levar anclas esta temporada. Un hotel 'boutique' de 18 habitaciones en la costa de Migjorn, sobre la misma playa de Es Arenals, que suma un restaurante capitaneado por Alberto Pacheco, chef con experiencia previa en proyectos como el madrileño Estimar. Detrás de este proyecto, inaugurado el año pasado, están Víctor Agudo y Óscar Romero, que han decidido crear un concepto personal, de alma libre y sin etiquetas donde el entorno natural de Formentera manda. una granja tradicional alemana reinterpretadaSituado en la campiña de la Baja Baviera, junto a la frontera austríaca, Denharten, miembro de The Aficionados, reinterpreta la granja tradicional alemana desde una estética contemporánea. El conjunto se articula en torno a un patio central que organiza los distintos usos: alojamiento, espacios creativos, eventos y zonas comunes. Denharten dispone de tres habitaciones 'boutique' en suite, ubicadas en el antiguo edificio residencial, mientras que las antiguas cuadras se han convertido en un espacio diáfano para eventos. Un caserío vasco del siglo xiiiEn el rural barrio de Artike en Bermeo, se levanta Hotel Nafarrola, situado en un caserío cuya historia se remonta al siglo XIII, ya que su nombre aparece ya en documentos que datan del año 1285. Este hotel de ocho habitaciones da forma a una propuesta de hospitalidad íntima y vinculada al territorio en que se sitúa: la Reserva de la Biosfera Urdaibai. Abastecido casi en su totalidad por productores de cercanía, el proyecto pone en valor el 'txakoli' de Vizcaya, con una bodega que reúne 45 referencias de este vino. entre castillos en franciaEnclavado en la francesa región cátara entre viñedos y castillos medievales, se encuentra Bouquerie Lagrasse, un edificio histórico reinventado con un concepto hotelero de seis habitaciones que aúna diseño escandinavo y obras de arte contemporáneo firmadas por artistas como Samuel Salcedoo Joanna Flatau. Los huéspedes pueden participar en experiencias culinarias inmersivas, desde clases de cocina francesa y mediterránea hasta catas y maridajes con productos locales.