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El Mundo ·

Ábalos apunta a un pacto de no agresión contra el PSOE y limita sus ataques a Óscar Puente

Resumen

«Si lo dice el PSOE, no lo voy a cuestionar». José Luis Ábalos no hizo ayer daño al PSOE. La declaración del ex ministro de Transportes y ex secretario de Organización del partido eludió el choque con Ferraz en las más de cinco horas que pasó dando respuestas en el Tribunal Supremo. A diferencia de lo que había hecho en la última jornada su ex asesor ministerial Koldo García, Ábalos no puso en cuestión el sistema de pagos en efectivo «de toda la vida» de Ferraz, que se investiga bajo secreto en la Audiencia Nacional.

«Si lo dice el PSOE, no lo voy a cuestionar». José Luis Ábalos no hizo ayer daño al PSOE. La declaración del ex ministro de Transportes y ex secretario de Organización del partido eludió el choque con Ferraz en las más de cinco horas que pasó dando respuestas en el Tribunal Supremo. A diferencia de lo que había hecho en la última jornada su ex asesor ministerial Koldo García, Ábalos no puso en cuestión el sistema de pagos en efectivo «de toda la vida» de Ferraz, que se investiga bajo secreto en la Audiencia Nacional. Negó, por ejemplo, haber recibido billetes de 500 cuando el partido le reintegraba los gastos en que supuestamente había incurrido su departamento. Incluso ironizó: «Y de chistorras no hablo, ¿verdad?», le dijo al fiscal. Luego sí lo hizo a la defensa, resaltando que su asesor apenas había reconocido un par de billetes de ese valor. A la defensa de Koldo le interesa reflejar descontrol en esos pagos y le exhibió notas de liquidaciones de gastos de su etapa en el partido. Algunas de ellas, según la abogada Leticia de la Hoz, el PSOE no las incluyó en los datos entregados al Tribunal de Cuentas. Preguntó a Ábalos si era posible que se generaran gastos por 120.000 euros cuando él fue secretario de Organización del PSOE. El ex ministro quiso saber quién había dado esa cifra, y la respuesta fue que el partido. «Si lo dice el PSOE no lo voy a cuestionar, yo no llevo la cuenta», zanjó el ex ministro. Con quien no estuvo conciliador fue con su sucesor en Transportes, Óscar Puente, al que, como a la UCO, atribuyó una intencionalidad perversa . Su defensa le preguntó por la auditoría interna que el ministro ordenó tras estallar el caso Koldo. «Me enfadé mucho. Mi relación con el partido ya no existía, pero mandé un mensaje: si creéis que con esto me vais a apartar, pues lo tenéis claro». Prosiguió apuntando al ministro: «¿Cuál es el sentido? Yo creo que político. No hay nada más. Tiene una clara intencionalidad». Añadió que aquello Puente lo llamó auditoría «para presumir», porque cumplía los requisitos para serlo, y subrayó que salvaba la actuación de todos menos de él. La única «excepción» a la tesis de que las cosas se hicieron correctamente en la compra de mascarillas es «la orden ministerial» que doblaba la compra de cuatro a ocho millones de unidades. «Que me comprometía a mí. No entiendo que una decisión política se tenga que valorar así». Prácticamente culpó a ese informe de su situación penal. Recordó que, cuando pidió personarse en la Audiencia Nacional para rebatirlo, el juez le dijo «que era irrelevante». «La relevancia ha sido tal que ha merecido mi imputación. Relevancia ha tenido», se lamentó. En cuanto a los delitos por los que la Fiscalía le pide 24 años de prisión, lo negó todo. «Yo nunca he estado en la gestión de nada», afirmó en los primeros compases de su declaración. «¿Ha recibido alguna cantidad del señor Aldama retribuyendo gestiones como ministro?», le preguntó su abogado, Marino Turiel. «Decir esto de que se me entregó en mano y delante de Koldo, aparte de que me parece muy grosero, no. Ya le digo que no hay ninguna evidencia en absoluto sobre ello». «Éste es un caso mediático, juzgado hace tiempo, con condena clara», fue su resumen de la causa sobre la que van a resolver siete magistrados del Supremo. Ábalos derivó la responsabilidades por la compra de mascarillas que dio origen a la causa en gestiones de Koldo García y planificación de la Subsecretaría del ministerio. «Todo el modelo lo armó la Subsecretaría. Todo el equipo era procedente de Inspección de Hacienda. Y se hizo tal cual lo plantearon», sostuvo. Además de Puente, los reproches se los llevó la UCO, la unidad de la Guardia Civil que le ha investigado. «¿En todos estos años, esto es lo que lo que me han encontrado en efectivo, 94.000 euros, de millones? La media que sale es de 500 euros al mes, del gran caso de corrupción de las mascarillas», dijo exhibiendo unas hojas con esas cuentas, mientras el fiscal iba diciendo «no, no, no» y recordándole que, por ejemplo, se le atribuye el gasto de más de 400.000 euros en efectivo en dos años. «¿Y en cuatro años no me han localizado cuentas, fondos?», insistió el acusado. «No hay nada de eso, lo siento». Otra parte del interrogatorio discurrió por su relación con Jésica Rodríguez: su piso en la Torre de Madrid y su trabajo en dos empresas públicas. «Yo nunca pernocté en ese apartamento. El que no tuvo llaves nunca fui yo, el que no estuvo una noche fui yo». El fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, preguntó qué sentido podía tener que el piso de su novia lo pagara el empresario amigo de Aldama Luis Alberto Escolano. Lo atribuyó a la «relación directa» de Koldo con el empresario, al que supuestamente le facilitaba gestiones. El acusado sostuvo que su ex pareja fue «coaccionada» para declarar como lo hizo, de forma muy perjudicial para el ex ministro. «Jésica dijo que no iba a trabajar sin que nadie le preguntara eso», dijo. Esa afirmación le valió al ministro una nueva imputación por malversación. «Ella no dice eso si no se la coacciona, no se inculpa si antes no se le ha dicho 'di esto, que no te pasa nada'. Me gustaría aclarar si esta persona ha sido coaccionada». De Claudia Montes, dijo que la conocía de poco más que de una foto en un mitin y que no presionó para que la contrataran en Logirail Hubo un bloque de amigas y otro de inmuebles. Ábalos negó que el chalé de La Alcaidesa, otro que disfrutó unos días en Marbella y el piso de la Castellana que iba a adquirir a mitad de precio fueran fruto de la corrupción. El chalé gaditano era propiedad de una sociedad que buscaba una licencia de hidrocarburos y que, según Aldama y la Fiscalía, iba a servir para pagar las gestiones de Ábalos. La respuesta del acusado respuesta fue en la línea de las exculpaciones genéricas anteriores: «En la licencia ni intervine ni tenía capacidad».