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El Mundo ·

Cibeles, un 'déjà vu' político de la 'misma' misa de 2011: sin Sánchez, ovación a los Reyes y la Llave de Almeida a León XIV

Resumen

La estampa monumental resultaba familiar a más de uno porque hace exactamente 15 años, en agosto de 2011, Benedicto XVI escogió el mismo lugar para celebrar una eucaristía. Fue el punto de inicio de la JMJ de 2011 y el momento álgido del paso, tres lustros después, de León XIV por Madrid antes de continuar su histórico viaje a España con paradas en Barcelona y Canarias. Entonces, en 2011, se apostó para la última hora de la tarde para la celebración del acto masivo desde Cibeles; ahora, la organización decidió celebrar la eucaristía a primera hora, ni doce horas después de que culminara la vigilia multitudinaria en Lima, con más de medio millón de fieles a lo largo de la Castellana. Al otro extremo de la arteria, este domingo los bancos de invitados configuraban un escenario similar al de aquella celebración de 2011: sin el presidente del Gobierno, que por entonces era José Luis Rodríguez Zapatero y hoy Pedro Sánchez, y con los principales rostros del Partido Popular copando las primeras filas de la representación política e institucional.

La estampa monumental resultaba familiar a más de uno porque hace exactamente 15 años, en agosto de 2011, Benedicto XVI escogió el mismo lugar para celebrar una eucaristía. Fue el punto de inicio de la JMJ de 2011 y el momento álgido del paso, tres lustros después, de León XIV por Madrid antes de continuar su histórico viaje a España con paradas en Barcelona y Canarias. Entonces, en 2011, se apostó para la última hora de la tarde para la celebración del acto masivo desde Cibeles; ahora, la organización decidió celebrar la eucaristía a primera hora, ni doce horas después de que culminara la vigilia multitudinaria en Lima, con más de medio millón de fieles a lo largo de la Castellana. Al otro extremo de la arteria, este domingo los bancos de invitados configuraban un escenario similar al de aquella celebración de 2011: sin el presidente del Gobierno, que por entonces era José Luis Rodríguez Zapatero y hoy Pedro Sánchez, y con los principales rostros del Partido Popular copando las primeras filas de la representación política e institucional. Así, ante la escasa presencia gubernamental, con la ministra Milagros Tolón como una representante de Moncloa, llevó a que los altos cargos institucionales del PP hicieran de anfitriones junto a los Reyes: José Luis Martínez-Almeida e Isabel Díaz Ayuso acapararon buena parte del foco, en contraste con los actos de recepción de este sábado, en los que sí estaba presente el presidente del Gobierno y otros importantes mandos del Consejo de Ministros. En 2011, como ahora, sí acudió el líder de la oposición, entonces Mariano Rajoy y hoy Alberto Núñez Feijóo. El papa recibe la Llave de Oro de la Villa de Madrid de manos del alcaldeE.M Una ausencia, la de Sánchez, que desentona dentro de la estrategia planteada por Moncloa, que prevé que el jefe del Ejecutivo acompañará a León XIV en numerosos actos a lo largo de su viaje, incluida la misa convocada en la Sagrada Familia de Barcelona. También lo recibirá en Canarias, donde el Papa conocerá de primera mano la crisis migratoria en Gran Canaria y Tenerife. Una hoja de ruta gubernamental de la que la oposición desconfía. Tanto en el PP como en Vox opinan que el Gobierno trata de utilizar la visita de León XIV para desviar el foco de la compleja situación judicial que afecta al PSOE en las últimas semanas. Por parte de Vox, por cierto, a la misa asistió, entre varios dirigentes de la cúpula del partido, la portavoz en el Congreso, Pepa Millán. Las comparaciones con 2011 llegan incluso a las condecoraciones. Tanto entonces como hoy el Ayuntamiento de Madrid, casa en la que se celebraron ambas misas, aprovechó para distinguir al Papa con el máximo honor que otorga la capital: la Llave de Oro de Madrid. Década y media atrás, Alberto Ruiz-Gallardón hacía entrega a Benedicto XVI de esta distinción en la Puerta de Alcalá; ahora, José Luis Martínez-Almeida aprovechó unos minutos antes de la celebración de la misa, en un encuentro en el interior del Palacio de Cibeles. Posteriormente, justo antes de arrancar la eucaristía, la gran ovación de la jornada fue para los Reyes, que asistieron tanto a la entrega de la Llave de Oro como a la misa, donde tuvieron un espacio destacado en el escenario principal.