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Expansión ·

Ruth Porat, la brújula financiera de Google

Resumen

“Odio la idea de equilibrio entre la vida laboral y personal”, reconoce Ruth Porat. La presidenta y directora de inversiones de Alphabet -matriz de Google- rechaza por completo el concepto clásico de conciliación, ya que lo considera una trampa que aboca a muchas profesionales al fracaso. En su lugar, ella defiende la integración entre el trabajo y la vida privada sin que existan fronteras rígidas. Ella ha llevado al extremo esta filosofía, ya que durante el nacimiento de su primer hijo en 1992 estuvo respondiendo llamadas de trabajo desde la sala de partos.

“Odio la idea de equilibrio entre la vida laboral y personal”, reconoce Ruth Porat. La presidenta y directora de inversiones de Alphabet -matriz de Google- rechaza por completo el concepto clásico de conciliación, ya que lo considera una trampa que aboca a muchas profesionales al fracaso. En su lugar, ella defiende la integración entre el trabajo y la vida privada sin que existan fronteras rígidas. Ella ha llevado al extremo esta filosofía, ya que durante el nacimiento de su primer hijo en 1992 estuvo respondiendo llamadas de trabajo desde la sala de partos. Desde entonces, se la empezó a conocer como una trabajadora incansable, reputación que mantiene en la actualidad, además de con sus jornadas maratonianas, reformando y vendiendo pisos los fines de semana. Guste o no su enfoque vital, lo cierto es que le ha servido a Porat para erigirse como una de las ejecutivas mejor valoradas de todo Estados Unidos. En primer lugar, porque jugó un papel trascendental como directora financiera de Morgan Stanley durante la crisis financiera del año 2008, hasta el punto de que el presidente Barack Obama intentó captarla como secretaria del Tesoro. Más tarde, en 2015, cambió Wall Street por Silicon Valley para fichar por Google, donde impuso una disciplina financiera que elevó el atractivo del valor entre los inversores. Desde su llegada, las acciones del grupo han ofrecido un retorno anual del 24%. Porat se crió en un hogar donde sus padres fueron el mejor ejemplo a seguir para sus hijos. A ella le fascinó especialmente la figura de su madre, ya que consiguió mantener a la familia unida mientras desarrollaba una exitosa carrera como psicóloga. Tras estudiar en Stanford, la London School of Economics y la Wharton School, comenzó a trabajar en Morgan Stanley en 1987, aunque lo verdaderamente meritorio no fue su ingreso en el banco, sino salvarse de la ola de despidos que tuvo lugar solo un mes después por el Lunes Negro. A pesar de que dejó la entidad durante un periodo de tres años -entre 1993 y 1996- y que para volver tuvo que asumir una degradación, sus aciertos la acabaron convirtiendo, según medios estadounidenses, en la mujer más poderosa de Wall Street. Sus primeros grandes éxitos llegaron a finales del siglo XX, precisamente, de la mano del sector tecnológico, ya que dirigió el equipo del banco especializado en esta materia desde Londres y contribuyó a la salida a Bolsa de algunas de las empresas más importantes de la época, como Amazon y Priceline. En 2010, llegaría su nombramiento como directora financiera, un reconocimiento tanto a su trabajo interno como a su labor de asesoramiento a la Reserva Federal en el salvamento de IAG y al Departamento del Tesoro en los rescates de Fannie Mae y Freddie Mac. Porat descartó unirse al gabinete de Obama en 2013 tras conseguir una mejora en sus condiciones dentro de Morgan Stanley, pero solo dos años después aceptó cruzar el país para fichar por Google. Tuvo poco tiempo para aclimatarse a las playas de California, ya que desde el primer minuto comandó junto a Larry Page la reorganización del grupo, que pasó a denominarse Alphabet. Con la principal tarea cumplida, pasó a desempeñar el cargo de presidenta y directora de inversiones, rol desde el que supervisa los vehículos de inversión de la compañía, incluidos sus brazos de capital riesgo GV y CapitalG. También se encarga de los proyectos inmobiliarios. En 2011, antes de trasladarse a Palo Alto, escribió Cómo lideran las mujeres extraordinarias: El modelo innovador para el trabajo y la vida, en el que lanzó un mensaje claro: “Trabajar duro para el jefe equivocado solo tiene un resultado: ese jefe queda muy bien y tú te quedas estancada”.