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El Mundo ·

Juana, la madre coraje que recorrió los bajos fondos de Madrid en busca del asesino de su hijo Fran: "Les grabó diciendo que estaba muerto por un mal golpe"

Resumen

Con su hijo desaparecido desde el 21 de marzo de 2022 y la investigación policial convertida en una maraña de amenazas, deudas, drogas, silencios y teléfonos apagados, Juana, la madre de Fran, decidió adentrarse en los bajos fondos de Madrid en busca de una pista. Ella misma había denunciado la desaparición después de que Francisco saliera de la vivienda que alquilaba en Hortaleza, supuestamente para cobrar una deuda de unos 300 euros, y dijera que regresaría en una hora aproximadamente. Juana preguntó a amigos, conocidos y personas del entorno de su hijo. Y, según declaró ayer un policía ante el jurado en la Audiencia Provincial de Madrid, aportó material de «carácter muy importante»: grabaciones realizadas por ella misma en las que sospechosos del caso le decían que su hijo «está muerto» a causa de «un mal golpe».

Con su hijo desaparecido desde el 21 de marzo de 2022 y la investigación policial convertida en una maraña de amenazas, deudas, drogas, silencios y teléfonos apagados, Juana, la madre de Fran, decidió adentrarse en los bajos fondos de Madrid en busca de una pista. Ella misma había denunciado la desaparición después de que Francisco saliera de la vivienda que alquilaba en Hortaleza, supuestamente para cobrar una deuda de unos 300 euros, y dijera que regresaría en una hora aproximadamente. Nunca volvió. Juana preguntó a amigos, conocidos y personas del entorno de su hijo. Recorrió los lugares que él frecuentaba. Grabó conversaciones. Y, según declaró ayer un policía ante el jurado en la Audiencia Provincial de Madrid, aportó material de «carácter muy importante»: grabaciones realizadas por ella misma en las que sospechosos del caso le decían que su hijo «está muerto» a causa de «un mal golpe». Pero Juana no llegó viva al juicio. Murió antes de ver en el banquillo a Israel, acusado de matar a su hijo con una barra de hierro por una deuda de drogas entre ambos, y a Fernando, señalado como el hombre que ayudó al primero a ocultar el cadáver en Aldea del Fresno. El cuerpo de Francisco no fue localizado hasta el 6 de junio de 2024, más de dos años después de su desaparición, enterrado en una finca de ese municipio. Pero, según los policías, las pesquisas de esta mujer, que localizó, entrevistó y grabó a hurtadillas a numerosas personas «esquivas con la policía», impulsaron una investigación que durante meses avanzó entre las hipótesis de la desaparición, el ajuste de cuentas y el homicidio. La Fiscalía pide para Israel 22 años de prisión por asesinato, mientras que reclama dos años y medio de cárcel para Fernando por la ocultación del cadáver. La defensa del principal acusado sostiene, en cambio, que los hechos no fueron un asesinato, sino un homicidio, y reclama que se le aplique la atenuante de drogadicción por haber actuado bajo los efectos del consumo de estupefacientes. Israel, sentado ayer ante el jurado, reconoció los hechos, aunque negó la versión más grave del ataque, que incluiría la premeditación. «Reconozco los hechos, pero no le ataqué por la espalda», afirmó. Su relato sitúa el inicio de los hechos el 21 de marzo de 2022, después de haber consumido «cocaína y alcohol» con Francisco. Según su declaración, ambos fueron en coche hasta una parcela de San Fernando de Henares, donde comenzó una discusión «muy fuerte» cuando Fran intentó entrar en el terreno. El acusado decidió frenarlo: «con la mala suerte de que había una barra de hierro, le golpeé en la cabeza con la intención de quitármelo de encima», sostuvo. «Después le di un segundo golpe, que fue muy fuerte. Fueron dos golpes. Nunca quise darle en la cabeza, pero desgraciadamente le alcancé allí». Israel aseguró que no estaba «en sus cabales» y que se asustó «muchísimo» al ver a Fran en el suelo. A partir de ahí, según su versión, la muerte dio paso al encubrimiento. «Tuve miedo a las represalias de su entorno», explicó. Entonces llamó a Fernando para pedirle ayuda. Los dos trasladaron el cuerpo en coche hasta Aldea del Fresno. «El peor error de mi vida fue esconder el cuerpo y causar tanto dolor a la familia», dijo Israel ante el tribunal. Fernando, el segundo acusado, también admitió su participación en el traslado y enterramiento del cadáver, aunque negó haber intervenido en el homicidio. Declaró que Israel fue a recogerlo al trabajo y que pensó que lo llevaba a casa. Sin embargo, primero fueron a San Fernando de Henares y, después, a Aldea del Fresno. «Hicimos el agujero y lo metimos ahí», afirmó. El cuerpo, precisó, fue trasladado en una carretilla. Fernando se presentó como un hombre arrastrado por el miedo. Dijo que temía tanto al entorno de la víctima como al del principal acusado. «No fui a la Policía por miedo», declaró. También aseguró que, poco después, se lo contó a otra persona. Sobre la víctima, a la que dijo haber conocido tomando unos botellines en un bar, lo describió como «un tío muy grande» y «peligroso». Sin embargo, mostró remordimientos: «Estoy arrepentido», afirmó. Otro testigo, Sergio, situó a Fran e Israel juntos en el domicilio de la víctima antes de la desaparición. Declaró que estaban hablando, que se fueron a la cocina durante unos 15 o 20 minutos y que después Fran se marchó. «Quédate aquí, que en unos 20 minutos vuelvo», le dijo, según su testimonio. Eran alrededor de las cuatro de la tarde. A las seis, Sergio llamó a Fran y pensó que pasaba algo extraño. Lo primero que se le vino a la mente fue que la víctima podría estar detenida, porque estaba involucrada en «algunos negocios de droga». Además, un testigo ofreció un relato más sombrío, aunque con contradicciones, según la Fiscalía: «Fernando invitó a Israel a unas rayas de cocaína» y, cuando se agachó, este «le golpeó». «Un mal golpe», como le dijeron a su madre en los bajos fondos.