Un Real Madrid memorable roza una gesta
ResumenPese a vaciarse en la pista en un esfuerzo titánico, la odisea del Real Madrid no llegó a buen puerto. Estuvo cerca de firmar una de las mayores gestas de su historia, pero la Duodécima tendrá que esperar. Cedió ante el Olympiacos (92-85), primer líder de la temporada regular que es campeón, después de una actuación memorable y un sobresaliente planteamiento táctico que por momentos enloqueció al mejor equipo de Europa. Al Olympiacos, de antemano enemigo gigante para pelear por el cetro continental, se unió la serie de catastróficas desdichas que castigaron a los blancos en forma de lesiones.
Pese a vaciarse en la pista en un esfuerzo titánico, la odisea del Real Madrid no llegó a buen puerto. La nave no alcanzó Ítaca. Estuvo cerca de firmar una de las mayores gestas de su historia, pero la Duodécima tendrá que esperar. La primera de Sergio Scariolo, también. Cedió ante el Olympiacos (92-85), primer líder de la temporada regular que es campeón, después de una actuación memorable y un sobresaliente planteamiento táctico que por momentos enloqueció al mejor equipo de Europa. Ni con eso le llegó. Al Olympiacos, de antemano enemigo gigante para pelear por el cetro continental, se unió la serie de catastróficas desdichas que castigaron a los blancos en forma de lesiones. Si ya era complicado ganar con todos, mucho más sin pívots, sólo con Lyles, Okeke y Deck ocupando puestos interiores, y ante un rival con la pintura más potente del continente. Sólo cabía recurrir a la épica y a la estrategia. La mezcla estuvo a punto de funcionar, pero no hubo epopeya. Nadie escribirá sobre una proeza del Madrid. Sí sobre su esfuerzo, su lucha contra las adversidades. Los madridistas, que tanto perdieron lejos de casa, se dejaron el alma, el corazón, todo, en un OAKA teñido de rojiblanco. Ni un pero. No pudieron ganar por los que faltaban. Por Tavares, por Len, por Garuba, que seguía por Atenas moviéndose en silla de ruedas y por el que sus compañeros lucieron camisetas de ánimo en la presentación. Confirmación de que su lesión es muy grave. Lyles tuvo una primera mitad bestial: 21 puntos con 5/6 en triples y 26 de valoración. Acabó con 24 y 30, respectivamente. Le secundaron un completísimo Hezonja, con 19 puntos, cuatro rebotes, cinco asistencias y cuatro robos, y Feliz (13). Entre los tres, 66 de los 88 de valoración de un equipo que jugó con ocho y un ratito de Llull. Faltó una mínima aportación de alguien y sobró alguna decisión de los árbitros en el tramo final para poder consumar. El inicio fue el soñado por el Madrid con una defensa que volvió loco al Olympiacos. Okeke y Lyles partieron de inicio y se cambiaban a Milutinov y Vezenkov sin problema con muchas ayudas de los pequeños. El 3-15 a los cuatro minutos y con posesiones rapidísimas era para frotarse los ojos. Lyles, enchufadísimo, metió sin fallo 13 de los primeros 18 puntos blancos. Los helenos despertaron con los 2+1 de Vezenkov, pero la salida de Feliz volvió a dar mucho. Funcionó su quinteto junto a Maledon, Abalde, Deck y Okeke. Al final del primer cuarto, 17-26 pese a empezar a sufrir en el rebote (42-26 al final). Se iba a hacer largo. El Madrid se mantenía arriba de nuevo con el dúo Okeke-Lyles. Este bregaba atrás mientras seguía viendo el aro como un océano. No bastaba para contener a los de El Pireo, empujados por los suplentes Fournier, MVP de la final con 20 puntos, y Peters (16). Metieron los últimos 18 de su equipo antes del intermedio y le dieron las primeras ventajas (38-36). Al paso por vestuarios, escuálida renta griega (46-44) con el Madrid sin ir al tiro libre y sin coger un rebote de ataque. Ante el Valencia atrapó 19. Lyles y y los triples (8/16) le mantenían a flote. La segunda mitad comenzó con intercambio de triples y un pique. Campazzo se fue al suelo por un contacto con McKissic y al levantarse en enzarzaron. Técnica por barba y más leña a la hoguera. El que volvió caliente fue Feliz con dos robos y cinco puntos en un minuto. Junto a unas cuantas recuperaciones y contras, tirón blanco (59-65). Empezaban a rondar los fantasmas griegos, los de las cuatro Final Four seguidas sin premio, los de los 13 años sin corona. Al inicio del último acto, el Madrid tenía el partido donde quería: marcador ajustado y un rival atenazado por la presión. Con el panorama de la previa y llegados a este punto, los blancos no tenían nada que perder. El Olympiacos, mucho. Con el marcador convertido en un columpio, Lyles y Okeke cometieron sus cuartas faltas. Más problemas. Hezonja y Deck como interiores. Resistían los blancos con el argentino y Feliz, de nuevo agigantados, embistiendo en un lado, conteniendo en el otro. Un triple del croata puso el empate a 80. Después de ocho meses de competición, 43 partidos y 38 minutos, el título se iba a decidir en 120 segundos. Un mate de Jones, Fournier, desde la personal, y unas cuantas decisiones cuestionables de los árbitros que irritaron a Scariolo, como una dudosa falta de Campazzo, parecieron resolver a falta de 36 segundos (88-80). Nada de eso. Al Madrid aún le quedaba épica. Los primeros puntos de Lyles en la segunda parte y un ataque de nervios de los helenos hicieron que aún hubiera partido. Dos rebotes de ataque del Madrid, el segundo tras un tiro libre lanzado a fallar por Campazzo, dieron a Feliz la opción de igualar a 88. Erró el triple y con ese balón que se estampó en el aro y cuatro tiros libres de Peters murieron ahogados los blancos. No llegaron a alcanzar la costa. Luchar hasta el último instante con un esfuerzo heroico no les bastó para conseguir la Duodécima. El Olympiacos se vengaba de Kaunas y de la canasta de Llull. Reinaba 13 años después. 92 - Olympiacos (19+27+15+31): Walkup (10), Vezenkov (12), Papanikolaou (-), Dorsey (1), Milutinov (8) -cinco inicial-; Ward (7), Peters (16), Joseph (5), Hall (4), McKissic (5), Jones (4), Fournier (20). 85 - Real Madrid (26+18+21+20): Lyles (24), Abalde (9), Campazzo (5), Okeke (-), Hezonja (19) -cinco inicial-; Kramer (-), Procida (-), Maledon (8), Almansa (-), Deck (4), Llull (3), Feliz (13). Árbitros: Sreten Radovic, Robert Lottermoser, Olegs Latisevs. Eliminaron por faltas a Trey Lyles. Incidencias: Encuentro correspondiente a la final de la Euroliga, disputado en el Complejo Olímpico de Deportes de Atenas (OAKA)- Telekom Center Athens, con capacidad para unos 18.300 aficionados (1.200 del Real Madrid, según datos del club). En el palco, entre otros, se encontraban la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón; el presidente del Consejo Superior de Deportes, José Manuel Rodríguez Uribes; el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez o el director general de la Euroliga, Chus Bueno.