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El Mundo ·

El "puto recital" de España que hizo saltar al Rey y otro mensajito de Lamine a Francia: "Pardon (Perdón)"

Resumen

"¡Vaya puto recital!", gritó Cucurella al entrar al vestuario. Estaba escrito: empezamos en Atlanta y acabamos en Nueva York", decía Dani Olmo entre cánticos y trozos de pizza con los que reponer fuerzas. Un verano en Nueva York (o Nueva Yol, como dice Bad Bunny) fue el último que Mikel Oyarzabal vivió en familia y, años después, cuando el fútbol le ha llevado a meterse entre los goleadores de este Mundial (cinco, más una asistencia) para empujar a España a la final, volverá a la Gran Manzana y peleará por alzar la Copa del Mundo y poner una segunda estrella sobre el escudo. "Quizá fue una de las últimas vacaciones con mis padres y con mi hermana, porque luego el fútbol lo complicó todo", decía el delantero más eficaz de Luis de la Fuente con una media sonrisa.

"¡Vaya puto recital!", gritó Cucurella al entrar al vestuario. "Está cerca, así que vamos a por ello. Estaba escrito: empezamos en Atlanta y acabamos en Nueva York", decía Dani Olmo entre cánticos y trozos de pizza con los que reponer fuerzas. Un verano en Nueva York (o Nueva Yol, como dice Bad Bunny) fue el último que Mikel Oyarzabal vivió en familia y, años después, cuando el fútbol le ha llevado a meterse entre los goleadores de este Mundial (cinco, más una asistencia) para empujar a España a la final, volverá a la Gran Manzana y peleará por alzar la Copa del Mundo y poner una segunda estrella sobre el escudo. "Quizá fue una de las últimas vacaciones con mis padres y con mi hermana, porque luego el fútbol lo complicó todo", decía el delantero más eficaz de Luis de la Fuente con una media sonrisa. La complicación fueron una plata en los Juegos de Tokio, la Eurocopa de Alemania y ahora una final del Mundial. La sonrisa es todo lo que se le puede arrancar al capitán de la Real Sociedad, tan comedido siempre (quien no le conozca puede pensar que es postureo). Para saber másLibre directo. Los chicos del coro toman la Bastilla de las estrellasRedacción: ORFEO SUÁREZ Los chicos del coro toman la Bastilla de las estrellasSala VOR. Una España contra los miedos de todo un país: son los mejores y lo sabenRedacción: IÑAKO DÍAZ-GUERRA Una España contra los miedos de todo un país: son los mejores y lo saben Delante, España es prudente fuera del campo, pero atrás también. Pau Cubarsí sólo se salió del discurso humilde en la zona mixta para recordar que su pareja con Laporte despertó desconfianza. "Tener la portería a cero es de las cosas más importantes. Había run-run de que la defensa y la portería no estábamos bien. Hemos callado muchas bocas. Hemos recibido un gol y estamos en la final", reivindicó el chico tranquilo, que promete "celebrarlo como nunca" en Nueva York. El hijo de Porro, con fiebre Apareció de nuevo Oyarzabal para volver a poner la pausa. "Estamos inmensamente felices, pero hay que mantener la calma. Sabemos dónde estamos, a un pasito. Estamos igual de tranquilos que tras el partido de Cabo Verde, que fue a primeros de junio, hace mucho", recordó. Y es que aquellas críticas calaron en el vestuario, que las consideró desmedidas. Pidieron tiempo y ese tiempo les ha dado la razón. Aún no son conscientes de que han llevado al fútbol español a la segunda mayor cita de su historia. "Cuando eres pequeño no te imaginas la magnitud que tiene un Mundial, no solo de equipos, sino todo lo que hay detrás. No sabemos lo que está pasando en España, pero estamos a un pasito de conseguir algo histórico que, ojalá, se pueda dar", se permitió decir el delantero. De los pocos gritos que se escucharon en el campo tras el pitido final, además de algún baile de Unai Simón, fueron los de Pedro Porro, la revelación española del campeonato por su rendimiento y por sus goles. Lleva dos, ambos dedicados a su hijo Pedro. "No ha podido estar en el campo porque tenía fiebre. Espero que con este gol esté mejor", dijo el extremeño, que acabó agotado. "No podía más y era momento de que entrara a ayudar al equipo Marcos Llorente. Es el empuje de todos lo que nos ha traído hasta aquí", recordó. El vídeo de Lamine Yamal con mensaje tras ganar a Francia en el Mundial El único que se salió de la prudencia fue Lamine Yamal, aunque no en el vestuario, del que salió dolorido por el golpe de Lucas Digne en el penalti. Acabado el partido, subió a sus redes un mensaje: "Pardon, pardon" (Perdón, perdón), dijo con una sonrisa maliciosa. A pocos metros caminaba Luis de la Fuente por los pasillos desnudos de hormigón del ATandT de Dallas con el teléfono pegado a la oreja. Al otro lado estaba el Rey, Felipe VI, diciéndole que el domingo estará en el MetLife de Nueva Jersey como les prometió en Guadalajara hace más de tres semanas. Entonces podría haber percibido dudas sobre el juego España, que se afinaba poco a poco. Ayer, vestido con la camiseta blanca, como cualquier aficionado en las calles y plazas de todo el país, saltó con los goles de Oyarzabal y Pedro Porro junto a la Reina Letizia, la Princesa Leonor y la futbolera Infanta Sofía. Todo de manera comedida, casi como ocurrió en Dallas, donde la euforia se guardó para dentro de una semana. "Es un motivo de orgullo que nuestro Rey nos llame, nos anime constantemente y para nosotros también lo es ser artífices de una alegría de un país. Tenemos una generación de futbolistas excepcional y es emocionante ver a un país unido y entregado a una causa común. Queda otro paso más, es el más difícil y hay que mejorar", dijo Luis de la Fuente, que no se baja de su discurso jamás. Como tampoco de su idea de fútbol, que le lleva de final en final con un grupo de jugadores a los que ha criado y en los que cree ciegamente. "Yo me sorprendo de lo que es capaz de hacer este equipo. Esto no es gratis, no es casualidad. Es talento, trabajo, sacrificio, superación. Claro que nos hubiera gustado también ganar el primer partido, pero la idea era llegar a un nivel muy alto a estos momentos clave. Ahora sabéis que queremos más", desveló. Kilyan Mbappé, al final del partido.AFP No dejó de repetir el seleccionador que ganaron, con un partido memorable que se recordará, a la que denominaban mejor selección del mundo, la que aspiraba a jugar tres finales consecutivas y a la que dejó con unos números inauditos: desde 1966 Francia no generaban tan pocas expectativas de gol. "Hemos desactivado a la mejor selección porque somos el mejor equipo. Estos jugadores interpretan el fútbol en la fase ofensiva y defensiva mejor que nadie", recordó De la Fuente no sin valorar "el trabajo de las escuelas y de los entrenadores españoles".