Vox pide al PP que se aparte en dos provincias a cambio de su retirada en circunscripciones clave para el Senado
ResumenEl Partido Popular y Vox tienen la voluntad clara de llegar a un entendimiento en el Senado. La fórmula principal sería que la formación de Santiago Abascal se apartase en ciertas circunscripciones a cambio de que Alberto Núñez Feijóo le cediese algunos senadores. Hasta ahí, el planteamiento de la negociación. El plazo acaba el 26 de octubre y ambas partes ven factible la fumata blanca.
El Partido Popular y Vox tienen la voluntad clara de llegar a un entendimiento en el Senado. La fórmula principal sería que la formación de Santiago Abascal se apartase en ciertas circunscripciones a cambio de que Alberto Núñez Feijóo le cediese algunos senadores. Hasta ahí, el planteamiento de la negociación. El plazo acaba el 26 de octubre y ambas partes ven factible la fumata blanca. Pero, según ha sabido EL MUNDO de fuentes tanto de Vox como del PP conocedoras de los contactos, hay dos escollos. El primero es que Abascal quiere que los suyos tengan grupo parlamentario propio. Es algo que los populares entienden y aceptan. El Reglamento del Senado especifica que hacen falta 10 senadores para tener grupo propio, aunque la cifra se puede reducir, después de la constitución del grupo, hasta un mínimo de seis. De esta forma, de producirse el acuerdo, el PP le cedería a Vox el número de senadores que necesite hasta completar el grupo parlamentario. Hay que recordar que Vox actualmente tiene cinco senadores, todos ellos gracias a sus acuerdos autonómicos con el PP. En las elecciones de 2023 sacó cero escaños en la Cámara Alta, que premia claramente a las dos formaciones más votadas -sobre todo a la primera- en cada circunscripción. Ahora la encuesta de Sigma Dos para este diario anticipa entre 12 y 17 senadores de Vox... si no se retirase de ninguna provincia. Si lo hace, puede no llegar a ese umbral. De hecho, en Vox creen que sólo tienen asegurados escaños en Murcia, Almería y alguna de las dos ciudades autónomas. Pero ése no es el problema que refrena un poco las negociaciones, sino el segundo de los escollos: Vox le ha trasladado al PP, según diversas fuentes, que quiere que los populares también procedan a no presentarse en dos provincias. Las fuentes rehúsan precisar cuáles son, pero bien pudieran ser las ya citadas, para que Vox intente capitalizar tres escaños en cada una. El PP, de primeras, no está por la labor de dejar de presentarse en ninguna circunscripción. Como partido hegemónico del espacio, eso lanzaría un mensaje negativo a su electorado y a su ambición de presentarse en toda España en todo caso. Aunque el objetivo compartido con Vox es grande: cerrarle el paso a Senado de Progreso, la alianza del PSOE con la mayoría de formaciones de izquierdas para maximizar el resultado en la Cámara Alta. «Avanzamos hacia el acuerdo. Hay muchas posibilidades de llegar a buen puerto», conceden fuentes del PP conocedoras de las conversaciones. «Hay un interés compartido y la posición negociadora es clave, porque Vox sacó cero» en las anteriores generales, recuerdan. En Vox son conscientes de cuál es su poder de negociación: «No podemos pedir 12 o 13». Pero sí que el PP complete sus guarismos en un acuerdo de apoyo puntual, igual que hicieron PSOE y Sumar, que cedieron diputados a ERC y Junts para que pudieran conformar grupo propio en el Congreso en 2023. «La posibilidad de que Vox tenga un grupo parlamentario propio es una clave aceptada y asumida por el PP», aseguran las fuentes. Pero el diálogo está «enquistado» en la petición de Vox de que Feijóo también se retrate quitando su papeleta en dos provincias. Ha sido el pacto del PSOE con la mayoría de las formaciones de izquierdas el que ha sacudido los bloques. Tanto ha sido así, que Santiago Abascal fue el primero en poner sobre la mesa la posibilidad de un acuerdo. Tiene, dijo, «voluntad» de alcanzar «algún entendimiento que proteja el Senado de los acuerdos que [Pedro] Sánchez ha alcanzado con la extrema izquierda». De manera oficial, ambas formaciones mantienen aún un hermetismo total, pero se han producido «conversaciones» entre ambos líderes. Y lo cierto es que Vox está realmente dispuesto a no presentarse en varias circunscripciones a cambio de que el PP haga «un gesto» y le dé senadores... y renuncias. En Vox ha preocupado, y no poco, la presión de algunos de los principales generadores de opinión de su espacio, que reclaman en las redes una demostración de «patriotismo» a Abascal en pos de cortarle el paso a un PSOE que se presentará al Senado junto a Movimiento Sumar, Más Madrid, Izquierda Unida, Compromís y Chunta. Se llamarán Senado de Progreso. Fuentes de la formación popular siempre han incidido en que por ellos «no hay problema en facilitarles que tengan un grupo» parlamentario en la Cámara Alta, pero sin un reparto salomónico que no se corresponde con el peso de ambos en este órgano territorial. Hay que recordar que en la Cámara Alta no se vota por lista, sino que cada elector elige hasta tres candidatos, sean del partido que sean. Esto suele favorecer a las candidaturas hegemónicas de cada bloque. De hecho, por eso el PP tiene actualmente mayoría absoluta en el Senado. Pero en el momento en que casi toda la izquierda va unida y que en la derecha hay dos papeletas fuertes, se ha disparado la incertidumbre. Quedan 72 horas para cerrar el acuerdo. Hay buena sintonía en estos momentos, toda vez que ambos partidos han decidido no zancadillearse. «Está claro que no podemos poner en riesgo la suma», aseguraron fuentes de Génova antes de que saltara la liebre del Senado. Ahora que todo está sobre la mesa, la consigna es que de esto no se habla: «Nosotros no vamos a cambiar nuestra hoja de ruta mediática». No existe precedente de una «entente cordiale» -como ya la llaman algunos en el PP- de la derecha para concurrir a las elecciones de la Cámara Alta. Aunque Vox sí hizo, hace ahora siete años, un movimiento que pudo facilitar que se concentrara el voto conservador en las elecciones de noviembre de 2019. Presentó un solo candidato por circunscripción, invitando así veladamente a que sus electores marcarán las otras dos X a su disposición en senadores de otro partido -entonces estaban el PP y también Ciudadanos-. Ahora, hay tres días de margen para tomar una decisión vital para «el fin del sanchismo», aseguran.