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El Mundo ·

Irak también se ve arrastrada a la guerra regional

Resumen

La guerra regional desatada por Estados Unidos e Israel al atacar Irán amenaza cada vez más con desestabilizar al vecino Irak, ante el incremento de los ataques de las formaciones aliadas de Teherán contra instalaciones vinculadas a las fuerzas estadounidenses y la conmoción económica que sufre el país debido a la reducción de sus exportaciones de petróleo. La ausencia de un plan para reemplazar al régimen iraní, al margen de los repetidos ataques aéreos -algo que nunca ha ganado una guerra en la historia-, quedó de manifiesto en las últimas jornadas cuando el presidente de EEUU Donald Trump se mostró favorable a una invasión de Iran por parte de las facciones kurdas iraníes instaladas en el Kurdistán iraquí para después retractarse. El sábado el jefe de estado de la nación norteamericana se opuso a la misma intervención que había refrendado en público poco antes:"No queremos hacer la guerra más compleja de lo que ya es". Turquía, que ve con enorme recelo la intervención de las agrupaciones kurdas y el apoyo que recibe la oposición iraní por parte de Israel, alertó esa misma jornada -sin nombrar a Tel Aviv- sobre quienes buscan un cambio de régimen intentando "instigar una guerra civil en Irán y divisiones étnicas o religiosas".

La guerra regional desatada por Estados Unidos e Israel al atacar Irán amenaza cada vez más con desestabilizar al vecino Irak, ante el incremento de los ataques de las formaciones aliadas de Teherán contra instalaciones vinculadas a las fuerzas estadounidenses y la conmoción económica que sufre el país debido a la reducción de sus exportaciones de petróleo. La ausencia de un plan para reemplazar al régimen iraní, al margen de los repetidos ataques aéreos -algo que nunca ha ganado una guerra en la historia-, quedó de manifiesto en las últimas jornadas cuando el presidente de EEUU Donald Trump se mostró favorable a una invasión de Iran por parte de las facciones kurdas iraníes instaladas en el Kurdistán iraquí para después retractarse. El sábado el jefe de estado de la nación norteamericana se opuso a la misma intervención que había refrendado en público poco antes:"No queremos hacer la guerra más compleja de lo que ya es". Turquía, que ve con enorme recelo la intervención de las agrupaciones kurdas y el apoyo que recibe la oposición iraní por parte de Israel, alertó esa misma jornada -sin nombrar a Tel Aviv- sobre quienes buscan un cambio de régimen intentando "instigar una guerra civil en Irán y divisiones étnicas o religiosas". Pese al furor mediático generado por Israel en torno al caso kurdo, durante el fin de semana varios de los seis grupos de esa etnia iraní incluidos en una alianza negaron que vayan a atacar de inmediato el territorio bajo control de Teherán. Un portavoz del Partido de La Libertad del Kurdistán (PAK), Khalil Nadiri, dijo que sus militantes sólo intervendrán acompañando a una invasión liderada por el propio ejército de EEUU, algo que Trump nunca ha contemplado. "Los kurdos no deben convertirse en punta de lanza del ataque", señaló Nadiri, reflejando la desconfianza de unos militantes que no han olvidado que Washington les dejó de lado hace pocos meses en Siria, cuando sufrieron el asalto del ejército de Damasco. Pero la hipotética intervención de los irregulares kurdos con bases en el Kurdistán iraquí ha atraído las represalias de cohetes y drones iraníes, que han atacado esa región casi 200 veces desde que comenzó la guerra, según la contabilidad de la ONG, Equipos Comunitarios de Pacificación. Decenas de esos asaltos aéreos han ido dirigidos contra las bases de facciones como el PAK pero también contra el aeropuerto de Erbil -donde hay militares de EEUU- y hoteles de lujo de esa misma población y Suleimaniya. Los repetidos lanzamientos contra el Kurdistán provocaron este domingo la reacción airada del principal dirigente kurdo de la autonomía, Masoud Barzani, que advirtió que "la moderación tiene un límite". "Si nos imponen la guerra, nos defenderemos. La continuación de estas hostilidades conducirá a graves consecuencias", agregó en un gesto que incide en la espiral de tensión étnica en la que se encuentra embarcado el país. Erbil -la capital kurda del norte- achaca muchos de estas acciones armadas a las milicias chías pro iraníes agrupadas en torno a la llamada Resistencia Islámica de Irak. La escalada de violencia que se ha contagiado al estado árabe se acentuó el sábado con una sucesión de actos por toda la geografía iraquí como el ataque con cohetes contra la embajada de EEUU en Bagdad, contra las posiciones de soldados norteamericanos en el aeropuerto de Bagdad, pozos de petróleo en Basora o el bombardeo aéreo de sendas bases de las milicias cerca de Mosul y en la provincia de Anbar. Sólo en esa jornada la Resistencia Islámica de Irak reivindicó más de una veintena de ataques.. El diario Arab al Jadeed indicó que Washington ha comunicado a Bagdad que ha decidido bombardear las instalaciones de los paramilitares a partir de este instante. El pasado miércoles un misil acabó con la vidad de tres combatientes -incluido un destacado comandante- de Kataeb Hizbulá, una de las agrupaciones asociadas con Irán, más influyentes de Irak. Al igual que en Líbano, la división social y política entre los partidarios de Teherán, los que pretenden mantenerse al margen de la contienda y las facciones que llevan años apoyándose en la influencia y asistencia de Washington, está agravando las grietas de un país que todavía no se ha desembarazado del legado de la brutal guerra civil que sufrió tras la invasión ilegal de EEUU del 2003. El primer ministro en ejercicio, Mohammed Shia al-Sudani, uno de los que quiere mantenerse entre dos aguas, pidió a las fuerzas de seguridad que arresten a los responsables de la arremetida contra la delegación diplomática. Pero al mismo tiempo ha tenido que pronunciarse en contra de la posible ofensiva de los irregulares kurdos iraníes desde el norte diciendo que "no habrá tolerancia hacia cualquier intento por arrastrar a Irak a la guerra". La progresión de las desavenencias internas se trasladó al propio parlamento, que se reunió este sábado. Allí, los diputados afines a las fuerzas irregulares aliadas de Irán, comenzaron a lanzar proclamas como "¡Muerte a América!". "¡Muerte a los mercenarios, Muerte a israel, Viva la Resistencia!", clamó uno de los legisladores, Mohamed Abu Eis, relacionado con la formación Asaib Ahl Al-Haq. Además de su presencia armada, las agrupaciones cercanas a Irán disponen de una significativa influencia política en el parlamento. El bloque de Eis, por ejemplo cuentan con 27 diputados, incluido el vicepresidente del parlamento. Los sucesivos altercados que se han registrado en la nación árabe han provocado ya una paralización temporal de varios yacimientos de petróleo estratégicos como los campos de Rumalia o algunos de Kirkuk. El cierre del estrecho de Ormuz podría privar a Irak del 50 al 60 por ciento de la producción diaria de combustible de la que depende más del 90 por ciento de su presupuesto, calculó este fin de semana el asesor económico del primer ministro, Mazhar Muhammad Saleh, un hecho que provocaría una debacle económica para el país.