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Un tratamiento en Londres y un plan con Arbeloa permiten a Rüdiger llegar al cien por cien al tramo decisivo

Resumen

Antonio Rüdiger ha encontrado la solución a sus problemas físicos en Londres. En manos de un especialista que diseñó para él un tratamiento específico, médico y físico, el central alemán ha logrado dejar atrás los dolores de rodilla. Un plan basado en inyecciones y un trabajo pormenorizado que ha funcionado a la perfección y que le permite llegar al tramo decisivo de la temporada al cien por cien. Rüdiger ha conseguido así volver a sentirse como hace dos años: sin molestias en la rodilla y con la sensación de poder competir al máximo nivel cada tres días.

Antonio Rüdiger ha encontrado la solución a sus problemas físicos en Londres. En manos de un especialista que diseñó para él un tratamiento específico, médico y físico, el central alemán ha logrado dejar atrás los dolores de rodilla. Un plan basado en inyecciones y un trabajo pormenorizado que ha funcionado a la perfección y que le permite llegar al tramo decisivo de la temporada al cien por cien. Rüdiger ha conseguido así volver a sentirse como hace dos años: sin molestias en la rodilla y con la sensación de poder competir al máximo nivel cada tres días. Todo comenzó la pasada temporada. Tras la final de Copa disputada en abril, Rüdiger tuvo que pasar por el quirófano para solucionar sus problemas en el menisco. La intervención parecía el punto de partida de una recuperación normal, pero el calendario y la acumulación de partidos le empujaron a forzar antes de tiempo. El central alemán reapareció sin haber completado una preparación ideal. Incluso hizo un esfuerzo extra para estar en el Mundial de Clubes en Estados Unidos en el debut de Xabi Alonso, tirando del equipo. Le pasó factura, pero no paró. La temporada 25/26 empezó con la misma presión y casi sin pretemporada se puso a competir pese a que el jugador notaba que iba justo. Aun así,  Rüdiger siguió acumulando minutos al inicio del curso hasta que una lesión muscular le dejó fuera de combate durante dos meses.  La situación del equipo tampoco ayudaba y el alemán volvió a acelerar los plazos para regresar antes de tiempo. Esa decisión tuvo consecuencias: los dolores en la rodilla reaparecieron con fuerza. Las sensaciones eran cada vez peores, hasta convertirse en un dolor casi paralizante. El punto de inflexión llegó el 8 de enero de este año. Tras la ida de la Supercopa de España contra el Atlético de Madrid, Rüdiger decidió parar definitivamente. No pudo disputar la final frente al Barcelona y asumió que era el momento de buscar una solución definitiva. La solución la encontró en Londres, en manos de un especialista que diseñó un tratamiento específico para su rodilla. El plan incluía unas inyecciones y un trabajo físico muy controlado junto a su equipo personal. Bajo la supervisión constante del médico londinense, Rüdiger fue recuperando sensaciones poco a poco, fortaleciendo la zona y, sobre todo, dejando atrás el dolor. El resultado ha llegado en las últimas semanas. Rüdiger volvió a los terrenos de juego el pasado 14 de febrero, ante la Real Sociedad, y lo ha hecho sintiéndose en perfectas condiciones. Además, su regreso ha coincidido con una sintonía total con el nuevo entrenador del Real Madrid, Álvaro Arbeloa. Arbeloa le considera el jefe de la defensa y sabe que su figura es capital para el equipo. Por eso ambos han establecido una relación muy cercana basada en la confianza y la planificación. Han pactado descansos, rotaciones y una gestión cuidadosa de las cargas de trabajo. El técnico ha respetado en todo momento las decisiones de Rüdiger y de su equipo médico. Gracias a ese control, el central alemán puede competir ahora sin dolor. Se siente liberado físicamente y vuelve a mostrar el nivel que ofreció en la temporada 23/24, cuando fue considerado uno de los mejores centrales del mundo y una pieza clave para conquistar la Champions. Ante el Celta y el City superó los 31 kilómetros por hora de velocidad máxima, muestra de que ya puede jugar en plenitud. Erling Haaland puede dar fe de ello.   Rüdiger está convencido de que sus problemas físicos han quedado atrás. Se siente preparado para jugar miércoles y domingo durante 90 minutos si el equipo lo necesita. Aun así, la coordinación con Arbeloa seguirá siendo constante para ajustar descansos, rotaciones y tratamientos específicos cuando sea necesario.  Pero la mejor noticia para el Real Madrid y para la selección alemana a tres meses del Mundial es clara: Antonio Rüdiger vuelve a estar al cien cien. Y lo ha conseguido gracias a un un tratamiento específico en Londres, un trabajo paciente y una gestión inteligente de su regreso a la competición.