← Volver
Marca ·

Un penalti en el 96' arregla un desastre

Resumen

El Barcelona llegaba a Newcastle con una sensación de alivio. El sorteo le había sido benévolo porque había evitado al PSG y porque el precedente de esta temporada frente a este mismo equipo y en este estadio invitaba al optimismo. Fue allá por el mes de septiembre, pero ese triunfo por 1-2 se recordaba. Ya advertía Deco que ese día el equipo hizo un partido perfecto.

El Barcelona llegaba a Newcastle con una sensación de alivio. El sorteo le había sido benévolo porque había evitado al PSG y porque el precedente de esta temporada frente a este mismo equipo y en este estadio invitaba al optimismo. Fue allá por el mes de septiembre, pero ese triunfo por 1-2 se recordaba. Ya advertía Deco que ese día el equipo hizo un partido perfecto. Y eso no sucedió este martes. El Barça fue un equipo inofensivo en ataque, nunca pudo hacer el juego que le convenía y  concedió demasiado en defensa. Sin embargo, tuvo suerte y arregló la faena en el descuento con un penalti.  El partido cumplió con el guion preestablecido en los primeros minutos. El Newcastle, arropado por su público, se volcó sobre la portería de Joan García. Lo había advertido Flick minutos antes del comienzo del partido: había que resistir como fuera ese primer envite del rival. Y el Barça lo hizo. Sufriendo, pero lo hizo. Sobre todo cuando, a los cuatro minutos, se le escapó de las manos un balón a Joan García y Cubarsí tuvo que despejar cuando el balón se colaba. Los ingleses achuchaban, pero tampoco ponían en gran peligro a los azulgrana. El problema es que al equipo de Flick el balón no le duraba en los pies. No solo eso, sino que en vez de ralentizar el juego quisieron ser muy verticales, ya fuera en los saques de Joan García o incluso cuando Pedri o Lamine cogían el balón. Los ingleses le imprimían velocidad al partido contra un Barça que aguantaba. Con el paso de los minutos, el partido se fue equilibrando. El Barcelona empezó a tocar el balón y a buscar posesiones largas. Lo consiguieron, pero, al igual que su rival, no creaban peligro. Los porteros no se vieron exigidos en ningún momento. Una parada fácil de Ramsdale a chut de Fermín o un cabezazo de Osula que se fue alto fue lo más peligroso de ambos equipos. Poca cosa. Lamine lo intentaba una y otra vez sin éxito. El Barça cargó el juego por su banda, ya que por la izquierda Raphinha estaba fallón y Cancelo subió muy poco porque los ingleses buscaban su banda para entrar. Así que, sin mayores sobresaltos y sin noticias de Lewandowski, los jugadores se fueron al vestuario. Le quedaba al Barça resistir a la segunda acometida de los ingleses prevista para el comienzo de la segunda mitad. Y eso hizo. Fue un comienzo calcado al de la primera mitad. El Newcastle empujaba lo suyo, pero sin agobiar al Barcelona. Y el Barça también igual: resistiendo sin acercarse al portal de Ramsdale. Pero el partido, con el paso de los minutos, se convirtió en un ida y vuelta. Y eso nunca es bueno para el Barcelona, que prefiere la pausa y un juego más lento en el que pueda tener el control del esférico. Los ingleses pudieron adelantarse en el marcador, pero un disparo de Gordon se fue al palo. El partido comenzó a complicarse de verdad para el Barcelona porque los cambios introducidos por Howe dieron aire a su equipo que cada vez presionaba con más fuerza y aprovechaba el cansancio de su rival. Y tanto va el cántaro a la fuente que acaba por romperse. Y eso sucedió a falta de cuatro minutos cuando Barnes, sorprendentemente solo dentro del área, marcó el gol del partido. Pero el Barça no estaba muerto. Y en la última jugada del partido, Olmo provocó un penalti que transformó Lamine Yamal. No hubo tiempo ni para sacar de centro.