La brecha entre la creación de empleo y la caída del paro se dispara al máximo desde la regularización de Zapatero: hacen falta 37 afiliados para sacar a una persona del desempleo
ResumenLa economía española está creando empleo a un ritmo récord, pero cada vez le cuesta más recortar el paro. En el último año la Seguridad Social ha ganado cerca de 785.000 afiliados, pero el desempleo se ha reducido en poco más de 21.000 personas. Es decir, por cada 37 nuevos cotizantes solo un parado abandona el desempleo. Una proporción que se ha disparado en un contexto de incorporación masiva de mano de obra extranjera al mercado de trabajo.
La economía española está creando empleo a un ritmo récord, pero cada vez le cuesta más recortar el paro. En el último año la Seguridad Social ha ganado cerca de 785.000 afiliados, pero el desempleo se ha reducido en poco más de 21.000 personas. Es decir, por cada 37 nuevos cotizantes solo un parado abandona el desempleo. Una proporción que se ha disparado en un contexto de incorporación masiva de mano de obra extranjera al mercado de trabajo. De hecho, para encontrar una brecha mayor hay que remontarse a 2005, cuando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó la regularización de más de medio millón de inmigrantes y se registraron 42 afiliados adicionales por cada parado que salía del Inem. Es una comparación estadística que se sale de los análisis laborales tradicionales, pero ilustra con claridad la creciente brecha entre creación de empleo y reducción del desempleo. Y la EPA del INE corrobora que no se trata de un fenómeno aislado, ya que el fuerte aumento de la población activa coincide con prácticamente todo el incremento de la ocupación, lo que limita la caída del paro. Esta evolución no se entiende sin la inmigración, que es la que realmente está empujando la creación de empleo, hasta el punto de que los extranjeros han ocupado el 76% del total de puestos de trabajo creados en el último año, con algo más de 598.000 afiliaciones. Y esta incorporación masiva de inmigrantes ha desbordado todas las estadísticas tras la regularización extraordinaria aprobada en abril, por la que se han dado de alta en la Seguridad Social cerca de medio millón de personas (490.586 a cierre de octubre, según el Ministerio). Pero este proceso no solo impacta en la afiliación, sino también -y de forma muy notable- en el paro. Porque "no todos los extranjeros regularizados encuentran (o ya tienen) un trabajo y muchos se inscriben en las oficinas de empleo después de regularizarse", explica María Jesús Fernández, economista senior de Funcas, que apunta que "el frenazo en la reducción del desempleo registrado procede únicamente de los extranjeros, que se incrementan, mientras los nacionales siguen descendiendo". En efecto, los datos difundidos ayer por el Ministerio de Trabajo reflejan un incremento de más de 92.000 parados de otros países en el último año, que se traduce en un repunte del 27,5%, frente a la reducción global de 21.000 desempleados en los registros del Sepe. La caída interanual del paro total en octubre es de apenas el 0,86%, un dato que se frena considerablemente respecto al contabilizado a estas alturas del año pasado, cuando el desempleo se reducía a un ritmo del 6%, y que contrasta con un dinamismo en el ritmo de creación de empleo del 3,6% (frente al 2,4% de hace un año). Miguel Cardoso, economista jefe para España y Portugal de BBVAResearch, señala que la regularización está aumentando la población activa y que "es normal que haya un período de búsqueda de trabajo antes de acceder a un empleo". "Esto hace que, temporalmente, el paro registrado o el paro EPA pueda aumentar", añade, para advertir de que, "en todo caso, no se pueden descartar otras explicaciones menos favorables asociadas a un menor impulso cíclico". La reducción interanual del desempleo ha perdido cerca del 90% de su intensidad respecto a octubre de 2025, cuando disminuyó en más de 158.000 personas, frente a los 21.000 del último ejercicio. Y al mismo tiempo se ha disparado la creación de empleo, lo que ha abierto la brecha entre ambos indicadores al máximo, precisamente, desde la última regularización de inmigrantes. A estas alturas de 2025 España sumaba 3,2 afiliados por cada parado que salía del desempleo, frente a los 37 cotizantes que se registran ahora. La diferencia se ha multiplicado por doce en un año. Y la última EPA refuerza la existencia de esta brecha, ya que en el tercer trimestre España ganó 465.500 ocupados respecto al mismo periodo de 2025, pero apenas redujo los parados en 21.900 personas. La proporción alcanza los 21 ocupados adicionales por cada desempleado menos, frente a los cuatro de hace un año. En esta estadística la brecha se ha multiplicado por más de cinco en un contexto de fuerte crecimiento de la población activa, ya que, en los últimos doce meses, el número de personas que trabajan o buscan empleo aumentó en 443.500, cifra equivalente al 95% del incremento de ocupados. José Ignacio Conde-Ruiz, subdirector de Fedea, pone el foco, precisamente, en la población activa y entre las posibles explicaciones menciona la llegada de inmigrantes, pero también el regreso al mercado laboral de personas que habían dejado de buscar trabajo y que ahora encuentran más oportunidades. Además, apunta a posibles desajustes entre las cualificaciones de los desempleados y las necesidades de las empresas, por lo que considera prematuro concluir que la economía ha perdido capacidad para reducir el paro.