Moncloa cree que hasta dentro de tres meses no habrá normalidad en Ceuta y hay preocupación en el PSOE por el "caos": "Los ministros están en el sálvese quien pueda"
ResumenSobre el palacio de La Moncloa caen todos los rayos y truenos de la política española. Hay veces en que el pararrayos del poder es capaz de parar los daños del impacto y otras ocasiones en las que la Presidencia del Gobierno sufre graves desperfectos políticos. El miércoles 9 de septiembre ocurrió esto último. Aún están pensando en Moncloa cómo pudo suceder lo que sucedió.
Sobre el palacio de La Moncloa caen todos los rayos y truenos de la política española. Hay veces en que el pararrayos del poder es capaz de parar los daños del impacto y otras ocasiones en las que la Presidencia del Gobierno sufre graves desperfectos políticos. El miércoles 9 de septiembre ocurrió esto último. Aún están pensando en Moncloa cómo pudo suceder lo que sucedió. En cumplimiento del compromiso adoptado por el presidente Sánchez de desclasificar documentos del CNI y otros organismos de inteligencia para demostrar que nadie advirtió al Gobierno de la llegada de la avalancha de 80.000 personas que se lanzaron sobre Ceuta, el miércoles era el día señalado para dar a conocer esos informes a la opinión pública. Un ejemplo de transparencia, presumía el Gobierno. Las señales empezaron a encenderse cuando los medios de comunicación -todos, de izquierdas y de derechas, impresos, digitales, radios y televisiones- sentenciaron en titulares: «El CNI avisó al Gobierno de convocatorias para asaltos a Ceuta por valla y mar. El CNI alertó al Gobierno y a Marruecos de llamamientos masivos para un asalto a Ceuta». Estaba pasando. Los medios hacían trizas el relato del presidente y su ministro del Interior. La ministra de Defensa ya había advertido que la desclasificación de documentos secretos no iba a dar un buen resultado. Con las alarmas encendidas, se desató el desorden en Moncloa. Desde el Gabinete del presidente, se envió a los medios un whatsapp: «No hubo comunicación formal a la cadena de mando. Un organismo que cree que al día siguiente va a producirse una entrada masiva no lo comunica por mensajería instantánea: lo eleva, esa es su responsabilidad y su competencia. O el CNI no lo vio venir o si lo hizo cometió dos errores, no decirlo con claridad negro sobre blanco y no informar a nadie en la cadena de mando. De poco sirve desclasificar documentos si luego esos documentos no se leen». Pero la tormenta perfecta sobre el Gobierno no amainaba. Había que intentar que el CNI, de alguna manera, desmintiera los titulares. Moncloa envió una comunicación bajo el epígrafe «Fuentes del CNI» en la que, teóricamente, el Centro de Inteligencia asumía la tesis del Gobierno, esto es, que nadie le anticipó la magnitud de la avalancha. El Ministerio de Defensa aceptó ese comunicado por entender que se estaba dañando muy gravemente la credibilidad del Gobierno. Casi rozando las diez de la noche, el presidente puso un tuit en X en el que quiso explicar lo que se lee en los documentos: «El CNI se limitó a trasladar la información de una convocatoria para entrar a la ciudad de forma ilegal en grupos de Facebook que sumaban 180.000 seguidores, por mensaje y breve llamada telefónica al Gabinete de la delegación del Gobierno, y no emitió ninguna alerta mayor a su cadena de mando de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional o el Ministerio de Defensa». Dos días más tarde, dimitió el jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta acusando a su jefe de no decir la verdad. Miguel Ángel Pérez Triano sostiene que su jefe de gabinete no le informó de la alerta del CNI. Esta secuencia de hechos ha sumido al PSOE en la perplejidad y el asombro, y al Gobierno en la impotencia y el cabreo de un golpe seco y rotundo a la credibilidad de su relato sobre su gestión en la crisis de Ceuta. «Pensaron que la crisis se acabaría en unos días y llevamos 45 de mal en peor. Que el presidente del Gobierno tenga que poner un tuit a las diez de la noche para aclarar lo que dicen los documentos desclasificados del CNI porque la inmensa mayoría de la opinión pública ha entendido lo contrario que sostiene el Gobierno demuestra dónde estamos. La moral de los socialistas está por los suelos. Ceuta ha engullido toda la política y mientras no se recupere la normalidad, no hay nada que el Gobierno pueda hacer para cambiar esta dinámica. No vemos dirección, liderazgo ni estrategia para salir de esta. No vemos capacidad de reacción. Ceuta está siendo un golpe muy duro, el relato ha sido adulterado y ya no sabemos con qué versión quedarnos». Esta es una reflexión muy compartida en el seno del PSOE, según las fuentes consultadas. Desde las alturas del Gobierno, las cosas se ven de manera algo distinta. Moncloa no oculta los daños en materia de imagen. «No lo vimos, y en eso somos culpables. Igual pecamos de ingenuos. Quisimos aclarar la loca interpretación que la oposición y los medios estaban haciendo de unos documentos que demostraban exactamente lo contrario de lo que se estaba difundiendo. Estaban logrando colar el discurso de que el Gobierno lo sabía porque el CNI se lo había advertido. No es creíble que un agente del CNI informe por whatsapp y una llamada de teléfono al jefe de gabinete del delegado del Gobierno de una entrada masiva por la frontera y no avise al Ministerio del Interior y al Ministerio de Defensa, que son los cauces adecuados si la situación era tan grave. Ni siquiera necesitaríamos hablar de la necesidad de un sobre lacrado -el delegado del Gobierno así lo dijo en rueda de prensa-, basta con aplicar el sentido común y la cadena de mando de la Seguridad del Estado. Nadie pudo prever la magnitud, ni el CNI ni nadie. Este escándalo que han montado tiene las patas muy cortas. ¿El CNI avisó de qué?, ¿de un asalto de 80.000? Eso es mentira», aseguran las fuentes oficiales del Gobierno. Las mismas fuentes atribuyen la dimisión del jefe de gabinete del delegado en Ceuta al miedo del interesado a la causa judicial abierta en la Audiencia Nacional para determinar las responsabilidades del asalto. La causa abierta por la jueza María Tardón explica bastantes cosas inexplicables que pasan estos días. «Si la situación era tan grave, ¿por qué no informó por los cauces adecuados? Se lo tendrá que decir a la jueza cuando le llame a declarar», sostienen en el Gobierno. Y aún más. Los colaboradores del presidente señalan que cuando Ceuta recupere la normalidad -en tres meses, calculan-, «los ciudadanos reconocerán el éxito de la gestión del Gobierno». «De aquí, solo se sale con gestión, alojando a los migrantes, tramitando los expedientes y buscando una solución para los menores que no puedan volver. El Gobierno de la ciudad está poniendo todos los obstáculos porque le interesa esta imagen de caos para hundir al Gobierno. El Ministerio del Interior ha hecho una labor extraordinaria para garantizar la seguridad. No ha habido altercados de importancia. El Gobierno logró los dos primeros días después de la avalancha que regresara la mayor parte de los que entraron, eso es un mérito que no se le reconoce». Lo que el Ejecutivo descarta es una decisión disruptiva que se le está demandando por parte de la izquierda y los sindicatos para trasladar a los inmigrantes a algún lugar de la Península y así aligerar la insoportable presión social que está sufriendo Ceuta con decenas de asentamientos insalubres. «Nos están pidiendo cosas muy difíciles, casi imposibles. Mientras que al Gobierno de Ceuta nadie le pide responsabilidades por los menores que están en la calle, que están bajo su amparo legal. El Gobierno va a cumplir la ley, a alojar a los que quedan en la calle y a tramitar los expedientes, comprendemos la angustia de los ceutíes y seguiremos el plan previsto con normalidad», aseguran. En el PSOE preocupan esas imágenes de las playas de Ceuta y el peligro de un estallido social debido a las miles de personas que siguen vagando por calles y playas. «No sabemos cuándo va a recuperarse la normalidad en Ceuta y no vemos al Gobierno en buena forma política, la imagen interna que se nos traslada es de caos. Los ministros están en el sálvese quien pueda. El delegado del Gobierno no admite que su jefe de gabinete le avisó de esa comunicación del CNI porque no se quiere comer el marrón, igual que hacen muchos otros. Ahí está la directora general de la Guardia Civil, que no se plantea la dimisión y está imputada en el caso Leire. ¿Por qué va a ser distinto el delegado del Gobierno?», señala un parlamentario socialista. Puente y Cuerpo, señales sucesoriasLa fantasmagórica sucesión de Pedro Sánchez se ha colado en la discusión pública durante la crisis de Ceuta. En la entrevista que concedió a TVE, el líder socialista señaló con todo el énfasis del que fue capaz que si su partido así lo decidía -cosa que nadie duda-, será el candidato a las próximas elecciones que él mismo tiene que convocar en julio del 27 a más tardar. Hay señales sobre el particular. El protagonismo mediático y en las redes del ministro de Transportes, Óscar Puente, unido a su declaración de que no le hace ascos a la posibilidad de ser el candidato, es una de esas señales. Otra, un artículo que publicó en el diario El País el prestigioso intelectual Ignacio Sánchez-Cuenca, profesor de la Carlos III y muy influyente en la izquierda española, en el que proponía como sucesor al vicepresidente primero, Carlos Cuerpo.