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El Mundo ·

Federico Steinberg: "Entre los demócratas hay consenso en dejar de lado la agenda 'woke' y centrarse en las cuestiones materiales"

Resumen

¿Qué ha castigado el votante: el impacto económico de Trump o su deterioro democrático? ¿Ha hecho falta que la deriva democrática se notara en el bolsillo?Es un castigo generalizado a las políticas de Trump. En particular a las económicas, pero no solamente a esas. Igual que la inflación de 2022 tuvo muchísima importancia en la derrota de Kamala Harris, a la que se veía como responsable de las políticas de Biden, ahora ha pesado la combinación de unos aranceles inflacionistas y una política exterior que, con la guerra de Irán, ha disparado los precios de la gasolina y el diésel.

¿Qué ha castigado el votante: el impacto económico de Trump o su deterioro democrático? ¿Ha hecho falta que la deriva democrática se notara en el bolsillo?Es un castigo generalizado a las políticas de Trump. En particular a las económicas, pero no solamente a esas. Igual que la inflación de 2022 tuvo muchísima importancia en la derrota de Kamala Harris, a la que se veía como responsable de las políticas de Biden, ahora ha pesado la combinación de unos aranceles inflacionistas y una política exterior que, con la guerra de Irán, ha disparado los precios de la gasolina y el diésel. Ha calado la percepción de que Trump no gestiona bien la economía, de que ha dado la espalda al coste de la vida y de que está muy desconectado de sus votantes. Pero hay más. Las redadas del ICE y las deportaciones han hecho que muchos latinos que le apoyaron voten ahora por los demócratas, y han incomodado mucho a los ciudadanos más moderados. Posiblemente, al votante latino o de clase baja le ha afectado más la parte económica, mientras que al más moderado, que no esperaba que Trump fuese a ser tan radical, le preocupaba más la erosión democrática. Es una enmienda prácticamente a la totalidad de sus políticas. Por eso la victoria es tan aplastante: si se suma el voto popular, el de los demócratas es mucho mayor que el que consiguió el propio Trump, que también tuvo una victoria muy fuerte en 2024.¿Es la corrupción el puente entre las dos cosas?La corrupción, que ya era llamativa, no estaba en el centro de la campaña, pero finalmente ha pasado factura. Muchos ciudadanos ven con preocupación la conexión con las grandes tecnológicas y con algunos personajes particularmente complejos de ese mundo, y los negocios que hace el presidente con estas empresas y en su política exterior. A medida que subía la inflación, los votantes se sentían más incómodos con la corrupción, porque tenían la sensación de que algunos se estaban enriqueciendo de manera ilícita mientras hacían políticas que les perjudicaban directamente.De Talarico a El-Sayed cabe un mundo en el Partido Demócrata. ¿Cómo se explica una ola azul tan heterogénea? Creo que se explica porque los demócratas han elegido de manera muy eficaz a sus candidatos en cada carrera, al Congreso, al Senado e incluso a los gobiernos estatales. Donde podían ganar con ellos, han presentado candidatos más radicalizados hacia la izquierda; en estados más moderados o históricamente republicanos, candidatos mucho más centrados, con más posibilidades. Los republicanos han hecho justo lo contrario, como se ve en Texas con Paxton frente a Talarico: ahí el apoyo de Trump les ha costado la victoria. Algo parecido puede decirse de Ramaswamy en Ohio. En todo caso, esta victoria abre muchos interrogantes sobre lo que viene y sobre las primarias de 2028. ¿Hay un proyecto común o sólo un enemigo común?Lo que demuestran los demócratas es que tienen mucho banquillo, desde gente más moderada como Ossoff hasta gente como Ocasio-Cortez. Veremos unas primarias muy abiertas. Pero por el momento lo que hay que subrayar es eso, que los demócratas han sido muy hábiles y muy eficientes a la hora de elegir sus candidatos.¿Qué ocurrirá cuando un demócrata de Nueva York y uno de Texas tengan que ponerse de acuerdo sobre el ICE, los centros de datos o Israel?Habrá que ver como trabajan. Sí parece haber consenso en que hay que centrarse en las cuestiones materiales y de redistribución y dejar más de lado la llamada agenda woke, que en general ha alimentado la percepción de que los demócratas estaban desconectados de las preocupaciones de los ciudadanos. En lo práctico, habrá que ver cómo negocian.Jóvenes e hispanos parecen haberse alejado de los republicanos. ¿Es un regreso estable o un castigo coyuntural?Efectivamente, jóvenes e hispanos les han dado la espalda, y creo que tiene mucho que ver con las deportaciones del ICE, que han sentado mal entre esos votantes, además de con la inflación. Está por ver si es algo permanente. Depende de si el Partido Republicano se recompone, abandona la línea trumpista y se centra, o si sigue capturado por el movimiento MAGA.Texas, las Carolinas, Georgia: ¿estamos ante un cambio estructural en el Sur o ante una noche excepcional?Ha habido victorias muy sorprendentes en estados que parecía que iban a ser siempre republicanos, como Texas, Carolina del Norte o Georgia, con una gobernadora negra por primera vez. Pero está por ver. Históricamente, el sistema electoral ha beneficiado a los republicanos en el Sur, y estas victorias demócratas sólo se explican por el desastre de muchas de las políticas de Trump.¿Qué cambia para Europa un Congreso demócrata?Hay que subrayar que Trump sigue pudiendo hacer prácticamente lo que quiera en política exterior y comercial, así que ahí no se esperan cambios significativos. Quizá sí en la relación con Israel, porque los resultados han mostrado un descontento muy importante con el vínculo entre Estados Unidos e Israel, incluso entre los jóvenes judíos. Pero, a efectos europeos, los cambios más sustantivos, si llegan, vendrían a partir de 2028, con un presidente demócrata o con un republicano más tradicional.