Todos contra Orriols en otra Diada minoritaria, tras dispararse Aliança con votos también de los socialistas
ResumenIndependentistas y socialistas se aliaron en la Diada contra un enemigo común: Aliança Catalana. Tras conocer a través de la encuesta que ayer publicó EL MUNDO que la formación de extrema derecha está en condiciones de convertirse en la segunda fuerza del Parlament, tanto Junts y ERC como los dirigentes del PSC cargaron contra el discurso excluyente de Sílvia Orriols, que absorbe votos de todos ellos para continuar con su meteórica escalada en el panorama político catalán. Que Aliança Catalana pueda pasar de sus dos diputados actuales a 28, superando ya al partido de Oriol Junqueras y barriendo al de Carles Puigdemont, al que robaría más del 25% de sus electores, supuso un estímulo suficiente para que ERC y Junts emitieran mensajes prácticamente calcados durante la celebración del 11 de septiembre, a pesar de sus hondas y crónicas diferencias. Pero, más allá de la absorción de una cuarta parte de los votantes neoconvergentes, el vertiginoso ascenso de Aliança en las urnas se explicaría por la recepción de sufragios de todos los partidos del arco parlamentario catalán.
Independentistas y socialistas se aliaron en la Diada contra un enemigo común: Aliança Catalana. Tras conocer a través de la encuesta que ayer publicó EL MUNDO que la formación de extrema derecha está en condiciones de convertirse en la segunda fuerza del Parlament, tanto Junts y ERC como los dirigentes del PSC cargaron contra el discurso excluyente de Sílvia Orriols, que absorbe votos de todos ellos para continuar con su meteórica escalada en el panorama político catalán. Que Aliança Catalana pueda pasar de sus dos diputados actuales a 28, superando ya al partido de Oriol Junqueras y barriendo al de Carles Puigdemont, al que robaría más del 25% de sus electores, supuso un estímulo suficiente para que ERC y Junts emitieran mensajes prácticamente calcados durante la celebración del 11 de septiembre, a pesar de sus hondas y crónicas diferencias. Pero, más allá de la absorción de una cuarta parte de los votantes neoconvergentes, el vertiginoso ascenso de Aliança en las urnas se explicaría por la recepción de sufragios de todos los partidos del arco parlamentario catalán. Tanto que una tercera parte de ellos (el 32%) procederían de las fuerzas de izquierdas. Según el sondeo de Sigma Dos, Orriols se beneficiaría de 107.000 votos del bando progresista, la mayoría de los cuales vendrían del PSC (56.700) y Esquerra Republicana (44.400). La CUP, partido también independentista pero situado en las antípodas de AC en el resto de su ideario, cedería 5.600 de sus votos a la formación de extrema derecha nacida en Ripoll (Girona) en el año 2020. Comuns, el partido catalán que en el Congreso de los Diputados forma parte de Sumar, sería el que taponaría mejor la fuga de apoyos hacia Orriols perdiendo únicamente 360 electores. Del flanco derecho del Parlament, Aliança captaría 172.400 papeletas de quienes optaron por Junts en 2024, 30.800 de Vox y 24.000 del PP. Los números reflejan que la alcaldesa de Ripoll y diputada en la Cámara autonómica conseguiría atraer a su causa a unas 112.000 personas (33,4%) que hace dos años votaron a fuerzas no independentistas. Diada «No convirtamos la revuelta de las sonrisas en la revolución del odio entre nosotros porque sería letal para el país», manifestó el secretario general de los neoconvergentes, Jordi Turull, después de que la máxima autoridad institucional de su partido, el presidente del Parlament, Josep Rull, sostuviera que Cataluña «es un país que no pregunta a la gente de dónde viene, sino adónde quiere llegar», para confrontar, así, con el discurso antimigratorio de Aliança. En sintónicas valoraciones, el republicano Junqueras consideró que «la mejor respuesta ante el odio es un proyecto inclusivo». «Quien tenga inquietud ante el debilitamiento de la identidad nacional que sepa que la mejor manera de fortalecerla es incluir a todo el mundo que se quiera sentir partícipe», aseveró, al tiempo que su número dos, Elisenda Alamany, reivindicaba una «identidad catalana abierta ante aquellos que quieren una Cataluña cerrada». También los representantes socialistas hablaron de «una Cataluña abierta, plural y diversa, y que avanza desde la convivencia, el respeto y aquello que nos une». Lo hizo el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en sus redes sociales. Lo hizo el president Salvador Illa en su discurso institucional al pedir que se frene al «odio» e insistió en ello la portavoz del Govern, Sílvia Paneque, tras la tradicional ofrenda a Rafael Casanova, el mitificado conseller en cap de Barcelona durante la Guerra de sucesión: «Somos un país abierto, todos juntos somos más fuertes». Orriols asistió por segunda vez a la manifestación secesionista de la Diada organizada en Barcelona, a pesar de las reticencias de sus promotores a que lo hiciera. Xavier Antich, el presidente de Òmnium Cultural, que diseñó la concentración junto a la ANC, reclamó un «frente soberanista para frenar a los monstruos de la extrema derecha». Pero ello no intimidó a la alcaldesa de Ripoll, quien se manifestó flanqueada por mossos que la tuvieron que proteger de un nutrido grupo de jóvenes independentistas que rodearon a la comitiva de Aliança al término de la concentración. Ya en la víspera de la Diada, tuvo que ser escoltada Orriols de las juventudes de la CUP, que querían impedir por la fuerza su acceso al Fossar de les Moreres. En la tarde del jueves, la presidenta de Aliança se plantó en el más simbólico lugar de Cataluña para los independentistas, pues allí se dio sepultura a los mártires de 1714, y espetó: «Es hora de que la casta política pierda los privilegios y los cargos. Los líderes en los que confiamos nos traicionaron. Ninguno de sus insultos ni etiquetas nos hará desistir. No vamos a Ítaca, Suiza ni Waterloo, vamos lanzados hacia el Estado catalán libre». Además de por la oposición coral a Aliança, la Diada estuvo de nuevo marcada por una participación mínima. La manifestación secesionista que ayer recorrió las calles de Barcelona solamente congregó a 45.000 personas, según el Ayuntamiento. Bien es cierto que esa cifra mejora en 17.000 asistentes la de la pasada edición, cuando se dieron cita 28.000 manifestantes en la capital catalana, pero cualquier comparación con la década precedente causa vértigo. Las grandes manifestaciones del proceso independentista tocaron techo en 2014 con 1,8 millones de participantes. La jornada registró algunos incidentes. En la zona de Arc de Triomf, varios independentistas quemaron contenedores, obligando a la intervención de los Mossos d'Esquadra, que también cargaron en la plaza de Jacint Verdaguer para evitar un enfrentamiento directo entre integrantes de la izquierda independentista radical y miembros de la organización ultra Núcleo Nacional.