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Extranjeros abandonan a sus hijos en España para lograr la reagrupación familiar

Resumen

Relucientes, a diferencia de las que portan otros niños como ellos, que viven en el mismo centro de menores. Tampoco la trayectoria vital de unos y otros tiene nada que ver. Y es que, a diferencia de sus compañeros, ... que en su mayoría han sido trasladados desde Canarias, después de un duro viaje en cayuco desde el norte de África, ellos han ingresado en el equipamento gestionado por distintas oeneges por la vía exprés.

Visten ropa y zapatillas de marca. Relucientes, a diferencia de las que portan otros niños como ellos, que viven en el mismo centro de menores. Tampoco la trayectoria vital de unos y otros tiene nada que ver. Y es que, a diferencia de sus compañeros, ... que en su mayoría han sido trasladados desde Canarias, después de un duro viaje en cayuco desde el norte de África, ellos han ingresado en el equipamento gestionado por distintas oeneges por la vía exprés. No sin antes, por eso, pronunciar cinco palabras muy bien aprendidas en comisaría: «Soy un menor no acompañado». Aunque en realidad no han llegado solos a nuestro país, solo fingen para ayudar a sus padres a cometer el fraude.Se incorporan al sistema de tutela tras un cómodo viaje en avión, junto a sus padres, y habiendo hecho unos días de turismo en la localidad en la que residirán los próximos meses. Encontramos a cuatro de estos niños, bautizados como 'menores erasmus', en los aledaños de un centro situado en la localidad murciana de Los Alcázares -aunque también los hay en Murcia, Molina de Segura, Alicante y San Sebastián-. Afirman que «hay muchos más, que los conocemos, en Madrid, en Valencia y en Barcelona». Tres de los menores que localizamos tienen un iPhone de última generación en la mano. Es de noche, por lo que pronto deben volver al interior de la residencia en la que viven, pero, tras romper la desconfianza evidente, nos cuentan su experiencia. Musa (nombre ficticio, ya que se trata de un menor) rompe a llorar al poco de estar relatándonos su experiencia. Con un perfecto español, fruto de haber estudiado en un educativo privado de Tánger, admite con lágrimas en los ojos cómo sus padres le obligaron a dejar atrás «mi vida, mis amigos y mis sueños» para pasar de ser un adolescente de familia acomodada a un menor abandonado y tutelado en un país que no es el suyo.Noticia relacionada general No No Crean una aplicación móvil para que los ilegales encuentren todas las ayudas a su disposición Joan GuiradoAunque hace meses que escuchaba hablar de esta posibilidad en su casa, nunca creyó que sus padres fueran a hacer lo mismo que hicieron unos conocidos de la familia con un amigo de Musa, que ahora está en el País Vasco bajo la tutela de los servicios sociales de Euskadi. Ambos iban juntos al colegio en Tánger. A más de 760 kilómetros de distancia, pero ambos dentro del Estado español, viven una realidad paralela dirigida a conciencia por sus progenitores e ideada, en sus países de origen, por personas que les asesoran a abandonar a sus hijos para lograr la reagrupación familiar en España cuando ellos sean regularizados. Es el objetivo final de la comisión de este acto, tipificado como delito, además de constituir un fraude.Las familias de los cuatro menores, explican ellos, hace tiempo que quieren trasladarse a vivir a España. Pero quieren hacerlo de forma legal, con las mismas comodidades que tienen a día de hoy en Marruecos o Argelia, de donde proceden estos cuatro chavales. Las dificultades para lograr los permisos para trasladar su residencia a nuestro país, añaden, les han llevado a hacerlo de esta forma, pese al rechazo de los menores, que como explica Musa, mientras los otros tres asienten, no les ha quedado otra que aceptar el deseo de sus padres. Admiten, eso sí, que en ningún momento han pasado miedo.Una de las afirmaciones que más sorprenden, y que demuestran la planificación de todo este fraude, es como Murcia no fue su puerta de entrada aérea a España. En el caso de Musa y su compañero Moha (también nombre ficticio), ambos aterrizaron, junto a sus familias, en el aeropuerto madrileño de Adolfo Suárez-Madrid Barajas unos veinte días antes de su ingreso en el centro de menores. Pasaron por distintos puntos del sureste de la Península hasta que recalaron en esta región. Les gustó el lugar, se parecía al Tánger de donde venían. Y, además, tenían conocidos que, si ocurría alguna cosa, podían actuar de inmediato.Esa búsqueda del bienestar se demuestra, según relatan, con los casos que también hay en el que los progenitores han optado por el abandono de sus hijos para garantizarles también su entrada en el sistema educativo español. Los once centros de educación primaria y secundaria que tiene España en Marruecos, situados en las poblaciones de Alhucemas, Larache, Rabat, Nador, Tánger y Tetuán, son privados y su coste es elevado. Aunque la mayoría de las familias de los 'menores erasmus' son pudientes, no todas pueden sufragar el coste que supone la educación de todos sus hijos en nuestro sistema, puerta de entrada luego a las universidades públicas españolas.