← Volver
Marca ·

Del baño de masas de Florentino al puño en alto de Riquelme

Resumen

A las ocho de la mañana, el Pabellón de Baloncesto de la Ciudad Real Madrid ya estaba listo. Sesenta mesas, sesenta urnas, un censo que arranca en el socio número uno y termina en el 99.989. Dos décadas de espera caben en ese intervalo. A las nueve en punto se abrieron las puertas y la Avenida de Alejandro de la Sota amaneció con colas de socios que habían madrugado para ser de los primeros en ejercer un derecho que llevaba veinte años sin estrenarse.

A las ocho de la mañana, el Pabellón de Baloncesto de la Ciudad Real Madrid ya estaba listo. Sesenta mesas, sesenta urnas, un censo que arranca en el socio número uno y termina en el 99.989. Dos décadas de espera caben en ese intervalo. A las nueve en punto se abrieron las puertas y la Avenida de Alejandro de la Sota amaneció con colas de socios que habían madrugado para ser de los primeros en ejercer un derecho que llevaba veinte años sin estrenarse. A las 9:54, Florentino Pérez se adentró en el pabellón acompañado de parte de su candidatura. El presidente se entregó a un baño de masas que duró varios minutos: fotos, apretones de manos y palabras de agradecimiento. A las 9:59 encaró la urna de la mesa 2, depositó su voto y saludó afectuosamente a los componentes del punto de votación. Al salir, las muestras de cariño continuaron. Más de tres horas tardó en abandonar la Ciudad Real Madrid mientras aglutinaba colas de hasta 50 personas que querían tomarse una foto con él. Cincuenta y siete minutos después de que Florentino entrara, apareció Enrique Riquelme. Paso firme y puño en alto. El empresario alicantino repitió la escena con una energía que no desentonaba con la del presidente: fotos, abrazos y el calor de una parte del madridismo que había encontrado en su candidatura algo en lo que creer. Sobre las 10:51 depositó su papeleta en la urna de la mesa 33. Un aplauso espontáneo recorrió esa zona del pabellón; desde el extremo donde votaban los socios de mayor antigüedad llegaron también algunos pitos, aunque menores.  La mayoría de quienes se acercaron a él le agradecieron haberse presentado y le confesaron su voto. "Dependo de vosotros y del Real Madrid", respondió el candidato a uno de ellos. A la salida coincidió con Emilio Butragueño, que también ejerció su derecho al voto a esa misma hora y se detuvo a fotografiarse con varios socios. Ante los medios, Riquelme analizó la jornada en la que, a su juicio, estaba en juego más allá de un resultado: "Esto de hoy no son solamente unas elecciones normales del Real Madrid después de 20 años. Es probablemente el referéndum. Si hoy no parábamos, esto se hubiese convertido probablemente en las últimas elecciones del Real Madrid, al menos tal y como lo conocemos hoy". El alicantino también se comprometió a cumplir cada una de las promesas realizadas durante la campaña. "Me comprometo con todos los socios: las promesas que he hecho se van a cumplir. Tanto en lo social, en lo deportivo y en la parte institucional y financiera, donde necesitamos transparencia". Y lanzó un último mensaje de ilusión antes de que el recuento diga su última palabra: "Si conseguimos hoy que los socios puedan valorar lo que se ha hecho en dos semanas, imagínense lo que podemos hacer en los próximos meses". La jornada se desarrolla con gran afluencia desde primera hora pese al calor y al trajín extraordinario que vive Madrid este fin de semana con la visita del Papa León XIV. Las votaciones permanecerán abiertas hasta las 20:00, hora a partir de la cual comenzará el escrutinio.