Más de la mitad de las personas de entre 60 y 64 años trabajan: la mayor tasa desde la década de los setenta
ResumenLos aumentos en la esperanza de vida y la mejor salud de los mayores, así como el retraso en la edad de jubilación y los incentivos a prolongar la vida laboral empiezan a traducirse en una realidad: cada vez más personas siguen trabajando pasados los 60 años. En concreto, en España, el 53% de aquellos que tenían en 2025 entre 60 y 64 años seguían trabajando, la mayor tasa desde la alcanzada por los hombres en los años setenta. El último estudio sobre coyuntura social elaborado por el gabinete de estudios de Funcas, el centro de análisis de las antiguas cajas de ahorros, llama la atención sobre el dato, indicando, además, que la realidad de las mujeres es la que explica en mayor medida el aumento de la tasa. El dato global de gente de esa franja de edad trabajando (hombres y mujeres) fue el año pasado con ese 53% el más elevado en 45 años (desde 1980).
Los aumentos en la esperanza de vida y la mejor salud de los mayores, así como el retraso en la edad de jubilación y los incentivos a prolongar la vida laboral empiezan a traducirse en una realidad: cada vez más personas siguen trabajando pasados los 60 años. En concreto, en España, el 53% de aquellos que tenían en 2025 entre 60 y 64 años seguían trabajando, la mayor tasa desde la alcanzada por los hombres en los años setenta. El último estudio sobre coyuntura social elaborado por el gabinete de estudios de Funcas, el centro de análisis de las antiguas cajas de ahorros, llama la atención sobre el dato, indicando, además, que la realidad de las mujeres es la que explica en mayor medida el aumento de la tasa. El dato global de gente de esa franja de edad trabajando (hombres y mujeres) fue el año pasado con ese 53% el más elevado en 45 años (desde 1980). El porcentaje aún queda lejos, sin embargo, de la tasa de empleo que registraron los hombres españoles en 1970, cuando el 72% de los trabajadores de esa edad seguían en activo. Esto lleva a los autores del análisis afirmar que la cantidad de mayores trabajando es la más elevada desde la década de los setenta, ya que compara la tasa conjunta actual solo con la tasa masculina de los setenta, ya que entonces la presencia de las mujeres de más edad en el mercado de trabajo era casi simbólica, apenas del 10%. De esta forma, la tasa femenina de ocupadas de entre 60 y 64 años ha sido la que más ha impulsado la tasa total hasta el último dato. Si se pone la mirada solo sobre las trabajadoras, el porcentaje ha pasado del 10% en 1970 al máximo histórico actual del 48%. En el mismo periodo, la de los hombres ha pasado de superar el 70% al 58% en 2025, resalta el estudio. Los economistas de Funcas han observado, además, que en 2025 los ocupados de 65 a 69 años también alcanzaron su porcentaje máximo. El 14% de la población con esta edad seguía trabajando, la tasa más alta desde 1981, aunque todavía por debajo del 18% de 1970. En este grupo de edad resulta de nuevo imprescindible mirar a la evolución de la ocupación femenina. La tasa actual del 11% es la más alta desde 1970, cuando no llegaba al 5%. “En primer lugar, en el caso de las mujeres, es una consecuencia de su creciente incorporación al mercado de trabajo desde hace décadas. En segundo lugar, tanto para hombres como para mujeres, es resultado de una mayor esperanza de vida y una mejor salud a edades avanzadas, junto con las menores exigencias físicas del puesto de trabajo medio. Y tercero, en muchos países es resultado de la postergación de la edad de jubilación, una de las medidas habituales para afrontar los desequilibrios financieros, presentes o futuros, de los sistemas públicos de pensiones”, explica María Miyar, directora de Estudios Sociales de Funcas. Así, esta evolución no es algo exclusivo de España. El análisis determina que si se compara la evolución de las tasas de empleo de 60 a 64 años y de 65 a 69 años desde principios del siglo XXI hasta la actualidad, se confirma un comportamiento similar y generalizado en toda la UE. En concreto, la ocupación de los varones de 60 a 64 años ha crecido en todos los países comunitarios salvo en Rumania, y lo ha hecho de manera muy notable. En siete países superaban el 70% en 2025, destacando Países Bajos, con un 77%. La tasa española de empleo masculina en el año 2000 era del 39% y ocupaba la séptima posición, pero el aumento generalizado en la UE ha sido más intenso, con lo que actualmente, ha descendido a la posición 19, a pesar de haber aumentado al 58%. Por su parte, la tasa de ocupación de las mujeres de 60 a 64 años también ha crecido de forma notable en toda la UE, de nuevo con la excepción de Rumania, aunque solo en la mitad de los casos se han recortado las distancias con las tasas masculinas. En el caso español este acercamiento a la tasa masculina ha sido evidente, al pasar del 15% de mujeres trabajando con edades entre 60 y 64 años en 2000 al 48% actual. Su puesto en la clasificación europea era similar en ambos momentos, la mitad de la tabla aproximadamente. En España, la ocupación a edades más avanzadas no ha cesado de crecer especialmente desde 2013 coincidiendo con la recuperación de la crisis financiera, el inicio del retraso progresivo de la edad de jubilación de 65 a 67 años (aprobado en 2011) y la reforma de pensiones que endureció las jubilaciones anticipadas. En todo caso, los autores del trabajo aseguran que “las tasas españolas de ocupación de la población mayor se sitúan hoy en niveles bajos o medio-bajos a escala de la UE, lo que sugiere que tienen todavía recorrido al alza”. El margen para elevar la participación de los mayores vendrá dado, según los analistas, a medida que se vayan afianzando los efectos de los citados cambios en el sistema de pensiones que vienen registrándose desde hace más de una década. Con ellos, “debería suavizarse bastante la caída (de la tasa de empleo) entre el tramo de 60 a 64 años y el de 65 a 66″. La caída observada por Funcas se materializa en el hecho de que a los 60 años, la tasa masculina en el primer trimestre de 2025 era del 71%, pero a los 64 ya había caído hasta el 37,5%, y a los 69 años se reducía a un testimonial 5,5 %. Lo mismo le ocurría a la tasa femenina: del 55,5% actual a los 60 hasta el 2,8% a los 69, pasando por el 31,6 % a los 64 años. Ante todos estos datos, los autores, apelan a un mayor uso de las jornadas parciales a medida que aumenta la edad del trabajador para llevar a cabo una mejor transición a la inactividad.