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El Mundo ·

Las lágrimas que Henar Álvarez no pudo contener en su bizarra despedida: "He hecho lo que me ha salido del mismísimo co..."

Resumen

Henar Álvarez llegó a RTVE, -primero en RTVE Play, después en La 2 y desde esta temporada en La 1- con una carga más que pesada sobre sus espaldas: ser la única mujer presentando un late night en la televisión en España. Fue una apuesta arriesgada por parte de la pública, pero también, sin desmerecer a Al cielo con ella, una apuesta a la que le condujo el destino. Marc Giró se había ido a laSexta y los martes se quedaban vacíos, se quedaban sin una voz provocadora, sin una voz más alta que otra, sin una voz femenina (realmente pocas veces las ha habido por la noche). Y entonces, RTVE le dio la oportunidad a Henar Álvarez de que recorriera el mismo camino que había hecho su predecesor, pasando por todas las estancias de la televisión pública.

Henar Álvarez llegó a RTVE, -primero en RTVE Play, después en La 2 y desde esta temporada en La 1- con una carga más que pesada sobre sus espaldas: ser la única mujer presentando un late night en la televisión en España. Fue una apuesta arriesgada por parte de la pública, pero también, sin desmerecer a Al cielo con ella, una apuesta a la que le condujo el destino. Marc Giró se había ido a laSexta y los martes se quedaban vacíos, se quedaban sin una voz provocadora, sin una voz más alta que otra, sin una voz femenina (realmente pocas veces las ha habido por la noche). Y entonces, RTVE le dio la oportunidad a Henar Álvarez de que recorriera el mismo camino que había hecho su predecesor, pasando por todas las estancias de la televisión pública. Llegó Henar Álvarez a La 1 con el que sabe lo que es que te vean solo en RTVE Play o solo en La 2. Y llegó con buenos datos al olimpo de los dioses televisivos, a La 1. Pero ni un ápice cambió ni el programa ni ella, más bien sirvió para dar más intensidad, para gritar más (porque Henar Álvarez grita mucho), para más reivindicaciones, para más poder femenino, para más de todo, pero todo por y para las mujeres. En su primer día, Henar Álvarez arrancó con un monólogo que hizo temblar el misterio y con un momento que fue repitiendo programa tras programa, el lanzamiento de bragas y la recogida de las mismas por parte de quien ha recogido menos bragas por el hecho de recogerlas, no de quitarlas: el sector masculino. La primera vez fue un equipo de rugby, anoche fue un equipo de dinosaurios. Demasiado obvio. Al cielo con ella no ha sido un programa de grandes audiencias. Casi siempre por debajo de la media de la cadena, no se puede decir que haya logrado un éxito absoluto ni estratosférico, ni siquiera cercano a lo que conseguía su predecesor. Pero para RTVE, pero sobre todo para Henar Álvarez, aunque consciente de que las audiencias sí que importan, ese no era el triunfo que buscaba; para ella y para el equipo de Al cielo con ella -producido por Jordi Évole-, el triunfo era que en una televisión pública (o en cualquier televisión) se pudiese decir "me lo paso por el coño" o que fuesen los hombres los que recogiesen las bragas. De ahí que hace unas semanas RTVE anunciase la renovación de Al cielo con ella; y de ahí que anoche Henar Álvarez cerrara el último programa de la temporada bailando, cantando y con un monólogo que, probablemente, sea el más calmado, el más pausado y el más emotivo de todos los que ha escrito y dicho esta temporada. Para ver Al cielo con ella te tiene que gustar Henar Álvarez, te tiene que gustar su manera de hacer televisión, su forma de entrevistar, de dirigirse a los espectadores. Es uno de esos programas que se llaman de autor. Al cielo con ella es Henar Álvarez y Henar Álvarez es Al cielo con ella. No está hecho para que guste a todos, está hecho para ser una reivindicación televisiva constante que a la vez entretenga y haga pensar. No sé qué será de ella y del programa cuando no haya que reivindicar nada, pero, de momento, para Henar Álvarez quedan muchas cosas por las que gritar. Estaba espídica anoche Henar Álvarez con eso de que se iba de vacaciones, pero consiguió bajar las revoluciones -raro en ella- para esta vez reivindicar la existencia de Al cielo con ella. Y si ha reivindicado todo lo que le ha dado la gana durante esta temporada, lo de reivindicar por su programa no se iba a quedar en menos. "Tenemos ganas de vacaciones, pero voy a decir por qué. Tenemos todo el equipo ganas de vacaciones, pero porque tenemos la sensación de que nos vamos con el trabajo bien hecho. Creo que no os sorprendéis si os digo que para mí este programa no es solo un trabajo, es algo más, para mí y para todo el equipo. Y me da mucha alegría que vosotras, las que nos veis al otro lado, vosotros lo hayáis vivido igual. De hecho, generalmente cuando se habla de estas cosas la gente suele destacar los mensajes negativos. Por eso a mí hoy me gustaría compartir con vosotras algunos de los mensajes positivos que hemos recibido", arrancó la showgirl. Comenzó Henar Álvarez contando la historia de una mujer que la escribió "para decirme que siempre veía el programa con su hija y que era el ratito que tenían a la semana para estar juntas". Y la emoción empezó a brotar, aunque pudo contenerla, al menos, de momento. Le escribió también "una chica para decirme que su madre de 72 años, que casi no ve la tele, pero que se enganchó a Al cielo con ella y luego no hay nadie que la tire para la cama porque es que ve el programa y los tres repetidos que ponen detrás". "También una compañera cómica que había dejado de actuar, que vino un día aquí de público y luego me escribió para decirme que después de vernos había decidido subirse de nuevo a las tablas", continuó pausada, contenida, sujetándose las lágrimas. Contó Henar Álvarez que el día que se estrenaron en La 1 "se me llenó la bandeja de mensajes con fotografías de chicas que estaban viendo el programa todas juntas como si fuera una fiesta porque lo querían celebrar con nosotras y, además, hubo unas en particular que me dijeron que no hacían eso desde la final de Gandía Shore". Algo que le llegó "completamente a la patata". También ha habido un montón que le han dicho que se acaban de divorciar o que no están pasando por su mejor año y que "cuando se ponen el programa es como su momento". Y aquí, la emoción se desbordó: "¡Ay, espera! Es que no me gusta llorar porque yo no soy una persona débil, soy una persona fuerte". Siempre le acompaña una reivindicación. Así que "muchísimas gracias por habernos acompañado, por hacernos saber que para vosotras este programa es algo más, porque, os digo, no es un programa de la televisión sin más, es un programa de la televisión pública hecho para entretener, para pensar y con un contenido que no se hace en ningún otro sitio y del que estamos muy orgullosas". Pero Al cielo con ella no sería Al cielo con ella sin que Henar Álvarez cerrase con la palabra con la que se le llena la boca y que nunca ha dudado, de nuevo, en reivindicar (tranqui todo el mundo, que el programa no es en horario infantil): "De hecho, como os podéis imaginar, a mí ese contenido siempre me ha traído muchísimos problemas. Así que yo os puedo dar un consejo, os voy a dar el que yo me he aplicado y que me ha ido genial, que es que cuando alguien me ha dicho que así no se podían hacer las cosas, que había que cambiar la movida, yo siempre he dicho que sí, que tiene razón y, cuando se ha dado la vuelta, he hecho lo que me ha salido del mismísimo coño". Y terminó su monólogo con las bragas por el suelo, con los dinosaurios recogiéndolas, con el público entregado, con Henar Álvarez de nuevo espídica, con sus entrevistas a Ana Torroja y a Lola Lolita y con una versión de la mítica My Way, de Frank Sinatra, pero a lo Henar Álvarez. Hasta esto tiene una doble lectura, la de que nadie le dice a Henar Álvarez y a su equipo cómo tienen que hacer las cosas. Tampoco te lo creas demasiado, que una cosa es libertad de expresión y otra cosa es que nadie controle los contenidos de la pública, aunque pueda parecer que nadie está al timón. Ponle la melodía de My Way, pero quita a Sinatra y pon a Álvarez: "Y ya, llegó el final, puedo decir vuelvo, mi gente, pues trama nacional, pues renovamos con el ente. Aún, quiero charlar con Miguel Ángel, veo la reina, hacer un Bernabéu con Ana Mena. No sé vivir, sin recibir esas braguitas. Y escucharos reír en mi plató, mis favoritas. Y lo de congelar, que tire ya, que no funciona. Me quiero convertir en la matrona. Estoy aquí y volveré a mi manera...".