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El 'milagro' de las MMA: así pasa Joel Álvarez de 77 kilos a 85 en un día

Resumen

Las artes marciales mixtas tienen poco de azar y mucho de ciencia o estrategia. Y aunque a ojos del espectador más casual puede parecer algo imposible, todo se estructura y explica a través del trabajo del peleador y su equipo. Como el brutal 'rebote' que sufren algunos peleadores tras dar el peso. Y en ese punto, el español Joel Álvarez (23-3) es un ejemplo.

Las artes marciales mixtas tienen poco de azar y mucho de ciencia o estrategia. Y aunque a ojos del espectador más casual puede parecer algo imposible, todo se estructura y explica a través del trabajo del peleador y su equipo. Como el brutal 'rebote' que sufren algunos peleadores tras dar el peso. Y en ese punto, el español Joel Álvarez (23-3) es un ejemplo. De sus 90 kilos naturales a los 77 que da en la báscula... para, poco más de 24 horas después, subirse a la jaula a pelear rondando los 85.  El asturiano se medirá esta noche (sobre las 02.00 de la madrugada) al ucraniano Amosov en UFC 328, en el Prudential Center de Newark. Y con la primera batalla ganada (la de la báscula), llega el proceso de rehidratación para subir al octágono en la mejor forma posible.  Un primer punto que marca la diferencia. Joel debutó en los 77 kilos en Río de Janeiro, el pasado mes de octubre, ganando a Vicente Luque por decisión. Dejó atrás el peso ligero y un recorte 'asesino' de casi 20 kilos cada vez que peleaba. "Antes, con mucha anterioridad, teníamos que ir haciendo esa bajada progresiva que le afectaba el desempeño en los entrenamientos también. Al final va pasando factura, porque es como intentar que un coche de competición te rinda igual, pero cada vez teniendo menos combustible, ¿no?. Esta vez, al ser el segundo corte que hacemos ya en la categoría nueva y el tener más consolidado ese peso en el welter, le ha permitido llevar mucho mejor las semanas previas a la competición, manteniendo un ritmo de entreno súper grande, súper fuerte", analiza David Rojas, nutricionista de Joel, a MARCA desde Newark. Los datos de Río de Janeiro ayudaron, desde luego, y esta, en palabras del equipo de Joel, ha sido su semana más cómoda: "Ha habido momentos de relajarse en el equipo, de tener las cosas bajo control, no tener que estar preocupándose a esta última hora de que el peso esté bien, cómo esté él de constantes, que se encuentre bien de sensaciones... Esta vez ha salido todo rodado y que te da esa buena vibra de saber que está en la categoría suya natural, buena y que le va a permitir tener una regularidad enorme respecto a lo que teníamos en el ligero". Una semana que fue tan rodada que Joel se acostó sabiendo que todo estaba ok. "A nosotros el primer chequeo que hacemos es por la noche; por ejemplo, ayer, él ya se acostó sabiendo que todo está bajo control", relata David Rojas. Su función es acompañarlo en todo el proceso de bajada y recuperación, controlando que nada se salga de lo programado: "Por la mañana bien temprano yo lo que hago es que acudo a su habitación, le mido las constantes recién levantado antes de pesarse en la báscula oficial. Entonces si el recorte oficial empieza a las 9:00 de la mañana, nosotros a las siete y media u ocho hacemos un chequeo en la oficial, un primer chequeo, ¿no?. Hay como un comisario de UFC que está ahí presente y mira el registro de que todo esté bien. Ya te da el 'ok' y ya con eso ya nos vamos a la habitación hasta que bajamos otra vez. ¿Qué pasa? Que si está muy bien, incluso está un poquito por debajo del peso oficial, eso nos permite que antes de dar subirse a la báscula que él pueda a lo mejor tomar un poquito de sales minerales, electrolitos, que le permitan salir un poquito más entero en el pasaje que se va a ver por las cámaras".  Y es entonces, cuando el comisario decreta oficialmente que se ha cumplido con los 77 kilos (en el caso de Joel), empieza el proceso de 'rebote', la rehidratación: "Siempre se empieza con lo opuesto de cómo terminó. ¿Qué quiero decir?. Si lo último que quitamos en el día de recorte fue sudor, es como si nosotros recogiésemos toda esa cantidad de líquidos de fluidos y electrolitos que él pierde, los metiésemos en una garrafa, imaginaros que son 3 litros... pues esos 3 litros son los primeros que tiene que recuperar. Los primeros dos batidos que nos proporciona UFC llevan una especie de suero con sales minerales, glutamina, etc... Luego en el otro suelen meter algún carbohidrato rápido que también ayuda a rellenar niveles de glucógeno y ya luego yo le marco la pauta por botellas: cuántas botellas tiene que seguir bebiendo en la siguiente hora posterior al pesaje oficial. Y a partir de ahí, sabiendo que ya todo está bien, ya en función de las horas que nos queden hasta la pelea, empezamos a cargar con los tuppers que nos manda el UFC Performance Institute y si hace falta complementar, los complementamos con alguna cosa más de manera de que él progresivamente vaya recuperando por hora su peso natural otra vez". Si todo va bien, Joel subirá a pelear con Amosov rondando los 85-86 kilos, ocho más de lo que pesaba a primera hora del viernes. "O sea, si él la carga la hizo óptima y él tiene buenas sensaciones, se encuentra bien de performance, será 85-86 kilos. La gente puede pensar que debería pesar los 90 suyos naturales, pero no. Al contrario, a lo mejor eso le va a hacer sentirse más ligero y más rápido a la hora de desplazarse luego en el octógono".  En resumen, una ciencia, mucho estudio y poco azar detrás de cada peleador de UFC. Y en este caso, con un Joel ya completamente adaptado al peso wélter y disfrutando de una categoría en la que promete dar mucha guerra.