La difusión de los informes de Ceuta causa un terremoto en el PSOE y el Gobierno
ResumenAsí define gráficamente un cargo socialista la decisión del Gobierno de publicar los informes relativos a la crisis de Ceuta . El movimiento político fue anunciado por Pedro Sánchez durante la comparecencia monográfica que protagonizó el 3 de ... septiembre en el Congreso de los Diputados y se ideó como el golpe de efecto definitivo para acabar de apuntalar las tesis exculpatorias del Ejecutivo. Al tiempo que se presumía de hacer un ejercicio de transparencia inédito -«este Gobierno dice la verdad, no tenemos nada que ocultar», reivindicaban-, se pretendía confirmar que no recibieron los avisos suficientes para prever la entrada masiva.
«Un tiro en el pie». Así define gráficamente un cargo socialista la decisión del Gobierno de publicar los informes relativos a la crisis de Ceuta . El movimiento político fue anunciado por Pedro Sánchez durante la comparecencia monográfica que protagonizó el 3 de ... septiembre en el Congreso de los Diputados y se ideó como el golpe de efecto definitivo para acabar de apuntalar las tesis exculpatorias del Ejecutivo. Al tiempo que se presumía de hacer un ejercicio de transparencia inédito -«este Gobierno dice la verdad, no tenemos nada que ocultar», reivindicaban-, se pretendía confirmar que no recibieron los avisos suficientes para prever la entrada masiva. El golpe, sin embargo, no ha sido de efecto, sino más bien autoinfligido.Todo partió de una mala gestión de las expectativas. Se daba por hecho, a todos los niveles, que nada de lo que se hiciera público iba a desmontar el relato oficial del Ejecutivo, pues carecería de sentido someterse a un estriptis de esas características para quedar en evidencia. Por ello, una vez pasaron las 17:10 horas del miércoles y se empezó a escrutar el contenido de los informes, la sensación de desasosiego en las filas socialistas se hizo indisimulable. El sentimiento de malestar e incomprensión es unánime, pero el desencadenante difiere entre quienes no aciertan a comprender por qué el Gobierno ha cometido este «error no forzado» y quienes, desde dentro de Moncloa, no entienden que la lectura que se haya hecho de la documentación aportada sea la contraria a la que ellos querían instalar.«El fiasco es absoluto», resume un cargo socialista, que lamenta la «crisis de credibilidad» que acumula el Ejecutivo en Ceuta y que se ha visto multiplicada ahora por la publicación de los informes. «Es uno de los grandes desastres de gestión de este Gobierno», se queja un dirigente autonómico, que no oculta en sus palabras de reproche la cercanía del ciclo electoral en el que todos los niveles del partido se tendrán que someter al escrutinio de las urnas. En la interna del PSOE son muy críticos con la manera en que Moncloa ha dejado dormir la crisis durante el verano. Incluso dirigentes alineados con Sánchez reconocen que se reaccionó tarde y no se calibró la dimensión de lo que tenían entre manos, cegados por la falsa percepción de que el grueso de quienes entraron el 30 y el 31 de julio abandonaban España a las pocas horas.Otras fuentes consultadas son mucho más críticas y acusan abiertamente al Gobierno de «mentir», ya sea por omitir la información de que se disponía o por dar una versión falsa de la misma a sabiendas. Quien ha llevado este planteamiento más lejos ha sido el presidente de Castilla-La Mancha que, en una entrevista en Más de Uno , urgió al Ejecutivo a «espabilar» para que esto no acabe «pasando como la primera o segunda gran mentira de la democracia». «En España ya hubo una mentira muy clara, cuando todo el pueblo español se convenció del tema de la guerra y de la autoría de los atentados del 11-M», sentenció Emiliano García-Page. En el enfoque de la crisis, el Gobierno está absolutamente solo en su apuesta por exonerar a Marruecos y por evidenciar su falta de información previa. Ni siquiera entre los votantes socialistas calan sus tesis de la autoría.Entre los dirigentes consultados también causa estupor que el Ejecutivo cimente su línea de defensa en dejar en evidencia a los servicios de seguridad e inteligencia del país . Exhibir las vulnerabilidades del Estado para eludir tus responsabilidades. «Ahora se demuestra que el CNI sí avisó», sentencian, recordando que es «uno de los mejores servicios de inteligencia del mundo» y que, «incluso si no funcionaron correctamente, habría que velar por su imagen» de cara al resto de potencias extranjeras. Sin embargo, en Moncloa siguen poniendo el foco en que los avisos no tuvieron la entidad suficiente para alertar de un hecho como el que se produjo.En un movimiento inusual, el propio Sánchez tuvo que intervenir en sus redes sociales para explicar los informesEl desastre en la gestión de los informes tuvo un reconocimiento implícito en la necesidad del Gobierno de salir a explicarse con posterioridad a su publicación. Primero se hizo a través de comunicaciones informales de fuentes gubernamentales, en las que se volvía a incidir en el papel del CNI, que «en ningún momento envió un aviso o alerta formal a su cadena de mando ni a miembro alguno del Ejecutivo por ninguna vía». «Un organismo que cree que al día siguiente se va a producir una entrada masiva no se limita a mandar un WhatsApp ambiguo a un cargo menor: lo eleva. Esa es su competencia y su responsabilidad», sentenciaban. Incluso se remitió otra comunicación, en la que por boca de los propios servicios de inteligencia se venía a reconocer -en la línea con la versión del Gobierno- que «no anticipó la magnitud y naturaleza de lo que terminó ocurriendo el día 30, al ser un fenómeno inusual que no se corresponde con las crisis migratorias conocidas hasta la fecha».No fue suficiente. Posteriormente, el propio Sánchez tuvo que salir a escena, en un movimiento muy poco usual por parte del presidente del Gobierno, que esa misma mañana había dado una entrevista en televisión. El jefe del Ejecutivo escribió un extenso mensaje, en su cuenta de la red social X, que encabezó con una aseveración que pretendía ser aclaratoria: «Lo que se lee en los documentos desclasificados hoy es esto», decía para hacer después un repaso del aviso que se recibió el 29 de julio por parte del CNI, definiendo de «prudente» su reacción y asegurando que «con la información que existía entonces, nadie podía anticipar la crisis migratoria que se produjo los días 30 y 31». En el Gobierno son plenamente conscientes de que el movimiento no ha salido como esperaban y la tensión en los centros de decisión de Moncloa el miércoles por la tarde fue evidente.