“Es un martirio, un estrés cada día”: usuarios del Avant por trabajo denuncian retrasos a diario, colas y dificultades para comprar los billetes
ResumenCada día, Lourdes, María Luisa e Isabel cogen el tren Avant para ir a trabajar a Sevilla. Son parte de las personas que a diario se desplazan entre Córdoba y la capital hispalense por motivos laborales y que denuncian cómo, de un tiempo a esta parte, sufren retrasos en los trenes que les perjudican en sus puestos de trabajo, dificultades para comprar los billetes, falta de opciones en horarios para poder llegar a tiempo a sus puestos, además de colas de espera sin vía asignada y cambios de esta a última hora, entre otras cuestiones. Es la queja que expresa Lourdes González, economista y vecina de Córdoba que, cada día coge el Avant para trabajar en Sevilla, habitualmente a las 6:20 y alguna vez a las 8:13 cada mañana. "Los retrasos ya no es que sean frecuentes, son a diario", se lamenta.
Cada día, Lourdes, María Luisa e Isabel cogen el tren Avant para ir a trabajar a Sevilla. Son parte de las personas que a diario se desplazan entre Córdoba y la capital hispalense por motivos laborales y que denuncian cómo, de un tiempo a esta parte, sufren retrasos en los trenes que les perjudican en sus puestos de trabajo, dificultades para comprar los billetes, falta de opciones en horarios para poder llegar a tiempo a sus puestos, además de colas de espera sin vía asignada y cambios de esta a última hora, entre otras cuestiones. "Es un martirio. Juegan con las personas trabajadoras". Es la queja que expresa Lourdes González, economista y vecina de Córdoba que, cada día coge el Avant para trabajar en Sevilla, habitualmente a las 6:20 y alguna vez a las 8:13 cada mañana. "Los retrasos ya no es que sean frecuentes, son a diario", se lamenta. "Yo no voy de excursión a Sevilla, voy a trabajar y todos los días es un sufrimiento, un desasosiego por si voy a poder llegar a tiempo". De hecho, cuenta, en su empresa le han modificado su horario para retrasarlo y que tenga margen de llegar a su hora, contando ya con el retraso del tren. Y ella misma, apunta, "ya no me pongo ninguna reunión antes de las 12:00". Lourdes destaca que "lo habitual es que el tren salga ya con 15 o 20 minutos de retraso" y a eso se suman las incidencias que sufren desde hace tiempo, como que "te cancelan el tren o te reubican en otro, o el tren marcha como ayer (por el jueves) a 30 kilómetros por hora". Estos usuarios se quejan también de cómo se forman grandes colas en Santa Justa para coger el Avant de vuelta, porque no asignan la vía hasta última hora -"lo hacen 5 o 10 minutos antes de la hora o, de repente, te cambian el acceso y todo el mundo tiene que ir corriendo". "Los trenes son viejos, están en mal estado. El servicio se ha deteriorado, es un mal servicio público. Es un martirio", reitera Lourdes, que es usuaria de estos trenes desde hace décadas. Por eso, apunta, también vive como un deterioro del servicio la merma de horarios de trenes Avant en las franjas que necesitan los trabajadores que van y vienen a Sevilla desde Córdoba. "Antes había horarios más fluidos y constantes. Ahora, para volver, desde las 15:30 ya no tienes otro Avant hasta las 18:00". "Te quedas sin billete" Las dificultades para comprar los billetes es otra de las quejas de estos usuarios. Como usuarios diarios del tren, adquieren el Pase Vía de cada trimestre, pero tienen que ir comprando el billete de cada tren conforme Renfe lo pone a la venta. Y ahí, denuncian que tienen que estar revisando cada día cuándo se pueden comprar porque, en menos de una hora, ya no quedan plazas disponibles y les supone un nuevo problema para poder desplazarse a su trabajo. "O estás pendiente de cuándo van saliendo o te quedas sin billete", dice Isabel Gómez, que vive en Córdoba y trabaja en el Hospital Virgen Macarena de Sevilla. "No amplían la venta de billetes, la capacidad de los trenes que se llenarían", dice sobre la cantidad de personas que cada día realizan este trayecto. Esta profesional de la sanidad también sufre los retrasos de los trenes y las colas de acceso. "Estás 40 minutos haciendo cola en Santa Justa, te cambian de repente del acceso A al B, tienes que salir corriendo, se forman colas kilométricas...", relata sobre la experiencia que viven un día tras otro. "Ayer (por el miércoles), tuvimos 45 minutos de retraso", pone como ejemplo. "Es casi diario". Luego, una vez asignada la vía, hay que llegar al tren: "A veces está puesto detrás de un AVE o incluso otro tren más. Tienes que ir caminando hasta casi donde ya no hay andén". Cuenta que se han quejado ante la compañía y que "Renfe y Adif se echan la pelota uno al otro. Llevamos prácticamente dos años así, con demoras y cancelaciones". Y por eso quieren que se muestre públicamente lo que viven cada día para ir al trabajo y volver a casa. "En vez de llegar a las 16:00 pues llegas a las 17:30", dice sobre el retraso que ya provoca que no lleguen a tiempo a otras actividades o a hacerse cargo de cuestiones familiares. Un grupo de usuarios de estos Avant han intentado, sin éxito hasta ahora, protestar en Santa Justa. "Compramos silbatos y hemos hecho alguna pitada". Pero la respuesta es "que nos echan a los de seguridad o a la Policía". "No sabemos y a qué hacer", afirma sobre la desesperación con la que viven estos obstáculos en el servicio de tren. Llegar tarde a dar clases o a recoger a sus hijos En el mismo caso está María Luisa Castelo, profesora de instituto que también viaja cada día desde Córdoba a Sevilla en el Avant. Los retrasos es un denominador común también para ella, que explica cómo le afecta estos: "A veces llego tarde al trabajo. Si el tren llega tarde ya no cojo el autobús hasta el instituto, no llego. Y en la vuelta a Córdoba, no llego a tiempo de recoger a los niños de las extraescolares", pone como ejemplo. Con días con "más de una hora de retraso" esta misma semana o una velocidad muy baja, María Luisa denuncia que esto supone "un estrés añadido todos los días". Además, se queja, "no dan explicaciones, te meten en el tren y antes de salir ya te dicen que por problemas técnicos hay retraso". Ese estrés añadido también se suma por las dificultades para comprar los billetes. Como sus compañeras, esta profesora se encuentra con que deben estar pendientes de cuándo sale la opción de compra porque "en menos de una hora el tren está lleno y quien no puede comprar en ese momento se queda sin billete. Y no tienes más opciones para venir a trabajar a tu hora". Las quejas se suman en el grupo de trabajadores que comparten un grupo de mensajería para estar en contacto, cambiar billetes o saber las incidencias que les afectan. Y, ahora, vuelven a estar pendientes de la venta de billetes en sus trenes para el final del trimestre, aún sin poder adquirirlos para llegar a sus trabajos.