Lagarde acerca las subidas de tipos: "La indecisión no nos va a paralizar"
ResumenLas subidas de los tipos de interés se aproximan en la zona euro. Una semana después de dejar sin cambios el precio del dinero en el 2%, Christine Lagarde, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), ha mostrado su predisposición a actuar para contener la inflación que pueda derivarse de la crisis energética provocada por la guerra de Irán. La banquera central, en la famosa conferencia monetaria ECB and Its Watchers que este año celebra su vigesimosexta edición, ha querido garantizar que "la indecisión no nos va a paralizar". Lagarde ha resaltado asimismo que "nuestro compromiso de lograr una inflación del 2% a medio plazo es incondicional".
Las subidas de los tipos de interés se aproximan en la zona euro. Una semana después de dejar sin cambios el precio del dinero en el 2%, Christine Lagarde, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), ha mostrado su predisposición a actuar para contener la inflación que pueda derivarse de la crisis energética provocada por la guerra de Irán. La banquera central, en la famosa conferencia monetaria ECB and Its Watchers que este año celebra su vigesimosexta edición, ha querido garantizar que "la indecisión no nos va a paralizar". Lagarde ha resaltado asimismo que "nuestro compromiso de lograr una inflación del 2% a medio plazo es incondicional". El BCE se vuelve a enfrentar con una crisis energética cuatro años después de la que le llevó a impulsar los tipos de interés hasta niveles récord del 4% tras haberlos mantenido durante años en una cota inédita del -0,5%. Este tipo de situaciones son especialmente difíciles de manejar por parte de los bancos centrales pues, tal y como ha resaltado Lagarde "la política monetaria no puede reducir los precios de la energía". Normalmente, los bancos centrales suelen tratar de obviar este tipo de perturbaciones entendiendo que la política monetaria afecta a la economía con cierto retraso, por lo que puede acabar golpeando al crecimiento una vez que la situación se ha normalizado. Sin embargo, las experiencias del pasado han demostrado que, cuando el shock energético es lo suficientemente grande, genera efectos de segunda ronda en los precios que el banco central sí debe enfrentar. Y este nuevo shock derivado de la guerra de Irán tiene mimbres para ser de gran calibre. La Agencia Internacional de Energía ha descrito la situación como la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial y los ataques a la infraestructura energética, especialmente a la planta de Ras Laffan en Qatar la semana pasada, hacen que la probabilidad de una rápida normalización disminuya. "Si la crisis se intensifica, la respuesta de las empresas y los trabajadores podría ser más rápida que la vez anterior. Tenemos un recuerdo reciente de la alta inflación, lo que podría influir en la rapidez con que se trasladen los costos y se busquen compensaciones", ha explicado la presidenta del BCE. Flexibilidad Pese a esta situación, el BCE quiere mantener una total flexibilidad respecto a sus próximos pasos. Por eso, Lagarde recalca que la autoridad monetaria no se ha comprometido a una senda concreta de tipos de interés, sino que actuará en función de lo que vayan dictando los datos y su percepción de los riesgos. "No actuaremos hasta que tengamos suficiente información sobre la magnitud y la persistencia del choque y su propagación", aseguró la presidenta de la institución con sede en Fráncfort. Por el momento, los inversores esperan que la primera de las subidas de tipos que puede acometer el BCE llegue antes de verano, lo que pone la lupa en las cumbres de abril o de junio. Los futuros sobre los tipos de interés otorgan una probabilidad del 60% a que esa alza se materialice ya en la próxima reunión a pesar de que la autoridad monetaria suele preferir abordar los giros estratégicos en las cumbres en las que lanza nuevas proyecciones macroeconómicas. En cualquier caso, si se decanta por una subida, se espera que sea de 25 puntos básicos, lo que dejaría el precio del dinero en el 2,25% al menos hasta la siguiente reunión. Los inversores no anticipan grandes alzas como las que tuvieron lugar en 2022.