La población escolar perderá 1,3 millones de alumnos en tres lustros, un 20% en los institutos: "Se van a liberar recursos y hay que redistribuirlos bien"
ResumenLa bajada de la natalidad abocará a la población en edad escolar a un descenso del 13,7% en los próximos 15 años, el equivalente a 1,3 millones de alumnos menos en las aulas. La caída más pronunciada se registrará en los institutos, donde el número de adolescentes descenderá un 20% de media, aunque en Extremadura, Cantabria, Galicia, Canarias, Asturias, el País Vasco y Andalucía rondará el 30%, según un informe de la Fundación BBVA y del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) realizado a partir de las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE). El trabajo, que se hace público hoy, constata que la demografía va a condicionar las políticas de gasto educativo de las próximas legislaturas. Habrá que «reasignar recursos presupuestarios y materiales, infraestructuras y profesores en función de las necesidades demográficas», advierte el estudio, que insta a las comunidades autónomas, que son las que tienen las competencias en educación, a «reforzar» desde ya mismo «su planificación futura».
La bajada de la natalidad abocará a la población en edad escolar a un descenso del 13,7% en los próximos 15 años, el equivalente a 1,3 millones de alumnos menos en las aulas. La caída más pronunciada se registrará en los institutos, donde el número de adolescentes descenderá un 20% de media, aunque en Extremadura, Cantabria, Galicia, Canarias, Asturias, el País Vasco y Andalucía rondará el 30%, según un informe de la Fundación BBVA y del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) realizado a partir de las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE). El trabajo, que se hace público hoy, constata que la demografía va a condicionar las políticas de gasto educativo de las próximas legislaturas. Habrá que «reasignar recursos presupuestarios y materiales, infraestructuras y profesores en función de las necesidades demográficas», advierte el estudio, que insta a las comunidades autónomas, que son las que tienen las competencias en educación, a «reforzar» desde ya mismo «su planificación futura». El Congreso está tramitando una ley que ha rebajado el número máximo de alumnos por aula en Primaria y ESO, mientras que el Gobierno prepara un decreto para bajarlo también en Infantil, Bachillerato y FP. En realidad, las CCAA ya han comenzado a reducir el tamaño de las aulas de forma natural, aprovechando una caída de la población que ya se está materializando en los centros educativos. Por otro lado, la próxima jubilación de buena parte de los docentes «introduce un elemento de flexibilidad potencial en la asignación de recursos que hay que saber aprovechar», dice el informe. Los últimos datos disponibles sitúan la edad media de los profesores de las universidades públicas en 49,5 años, con un 18,7% de ellos con 50 años o más. En el caso de la Secundaria, un 35% rebasa ya la cincuentena. Diferencias por regiones y etapas Pero, en un escenario de creciente presión sobre los recursos públicos, no bastará con eso. El problema principal es que hay «diferencias por regiones y etapas que exigirán planificar la inversión educativa a medida». Las proyecciones apuntan a «comportamientos muy dispares» entre zonas con mayor dinamismo demográfico, como la Comunidad Valenciana (que registrará una caída del 5% en la población de seis a 24 años), Baleares (-8,6%) o Murcia (-10%), y autonomías envejecidas como Extremadura (-23,1%), Cantabria (-22,8%) o Galicia (-19,4%). Son también desiguales las previsiones de Primaria (con un descenso del 14,5% hasta 2035 y una estabilización posterior), la ESO (con -20,3%) y la Secundaria postobligatoria o Bachillerato (-23,7%), con una disminución continua que llegaría para el conjunto de la Secundaria al 21,5% en 2041. En el caso de los estudios superiores, el descenso acumulado sería más reducido, del 8,7%, ya que la tendencia decreciente sólo comenzaría a partir de 2032. En la Educación Infantil, la evolución prevista es la opuesta a la de la población de seis a 24 años. Las proyecciones muestran un aumento del 18% de niños de cero a dos años y del 7,5% de los de tres a cinco años. Es decir, en el conjunto de esta etapa habría un incremento del 12,5% con 257.712 alumnos más que en 2026. Más madres potenciales ¿Por qué, si la natalidad está en crisis, el INE prevé un aumento de los nacimientos? «Porque, por un lado, está llegando a la edad reproductiva la cohorte de población nacida entre 2000 y 2008, que fue más numerosa que la anterior porque hubo un incremento de la fecundidad. Y, por otro, porque la población se está incrementando por la llegada de población migrante en edad reproductiva», responde Diego Ramiro, director del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC. Miguel Requena, catedrático de Sociología de la UNED, hizo su proyección hace unos meses pero incluyó además la tasa de escolarización, detectando que «cada vez va a haber más niños de cero a tres años escolarizados en el primer ciclo de Infantil porque las familias necesitan estas escuelas para poder conciliar la vida laboral con la familiar». «Se va a producir un agujero muy importante de alumnos en la enseñanza obligatoria que va a liberar recursos, pero debemos preocuparnos de redistribuirlos bien para quitarlos de donde sobran y ponerlos en donde faltan. Habrá que ir con lupa e ir viendo cada sitio», señala Requena. El informe advierte de que la posibilidad de transferir aulas y personal entre niveles educativos y entre regiones es «limitada». También ve como un obstáculo que el gasto público por alumno sea tan dispar (el universitario, de 11.347 euros, duplica el de Primaria, de 4.720 euros). Por ello, augura que «el cambio de composición hacia los grupos de edad más avanzados conllevaría unas mayores necesidades de gasto que anularían en parte los efectos del descenso demográfico global».