← Volver
El Mundo ·

La periferia del noreste de Londres: "El país lleva tiempo saturado de extranjeros"

Resumen

"Reform era la única alternativa de voto", advierte Natalie Swift en una terraza de Romford, sede del consistorio de Havering, el distrito del noreste de Londres que ha virado su habitual trayectoria independiente-centrista y ha apostado por la formación ultra y nacionalista británica en las elecciones municipales. "Necesitamos cambio, cambio de visión y de perspectiva", remata su marido, John, director de una agencia de empleo en el sector tecnológico. Ambos han descorchado una botella de vino blanco y disfrutan, bajo el tímido sol de mayo, de la sonada victoria de Reform UK, el partido antiinmigración, fundado y liderado por el padrino del Brexit y ahora diputado en Westminster, Nigel Farage. El carismático dirigente se personó en Romford en la mañana del viernes acompañado por el prófugo conservador y parlamentario de la circunscripción, Andrew, Rosindell, y por Laila Conningham, candidata de Reform a la alcaldía de Londres, que retiene el ex ministro laborista, musulmán y de raíces paquistaníes Sadiq Khan desde 2016.

"Reform era la única alternativa de voto", advierte Natalie Swift en una terraza de Romford, sede del consistorio de Havering, el distrito del noreste de Londres que ha virado su habitual trayectoria independiente-centrista y ha apostado por la formación ultra y nacionalista británica en las elecciones municipales. "Necesitamos cambio, cambio de visión y de perspectiva", remata su marido, John, director de una agencia de empleo en el sector tecnológico. Ambos han descorchado una botella de vino blanco y disfrutan, bajo el tímido sol de mayo, de la sonada victoria de Reform UK, el partido antiinmigración, fundado y liderado por el padrino del Brexit y ahora diputado en Westminster, Nigel Farage. El carismático dirigente se personó en Romford en la mañana del viernes acompañado por el prófugo conservador y parlamentario de la circunscripción, Andrew, Rosindell, y por Laila Conningham, candidata de Reform a la alcaldía de Londres, que retiene el ex ministro laborista, musulmán y de raíces paquistaníes Sadiq Khan desde 2016. Para Farage, el triunfo electoral en Havering y otros municipios del extrarradio del área metropolitana de Londres representa el primer paso hacia la conquista de la capital en las próximas elecciones, previstas para 2028. "Es un cambio histórico en la política del Reino Unido", declaró el jefe de Reform UK en la puerta del consistorio. Reform partía de mínimos en este antiguo enclave del condado inglés de Essex, que fue absorbido administrativamente por la metrópoli a mediados de los años 60. El partido controla la mayoría de los escaños en un ayuntamiento sin presencia conservadora. La formación de la líder de la oposición, Kemi Badenoch, de fuerte arraigo en esta región del este de Inglaterra, perdió los 14 escaños que tenía en Havering hasta la noche electoral. Sobrevivieron a la ola populista anti-inmigración cuatro laboristas, tres independientes y once miembros de una cooperativa de residentes que gobernaba en minoría desde los comicios anteriores de 2022. "Soy votante conservador y no lo hicieron mal" "Estoy decepcionado. Soy votante conservador y, realmente, no lo hicieron mal durante su gestión anterior", lamenta Eric Willson, jubilado de 81 años, y, según dice, "embajador honorífico de Lanzarote". "He visitado la isla 91 veces", sonríe en un café del centro comercial The Liberty, acogedor enjambre de calles cubiertas por una cristalera, con muchos locales cerrados. Willson apunta a la inmigración como el gran problema de la isla británica que ha propiciado el despegue de la extrema derecha. "Tony Blair (ex primer ministro laborista) abrió las fronteras y el Reino Unido lleva tiempo saturado de extranjeros", reprocha. La gran mayoría de los más de 250.000 residentes de Havering son blancos nacidos en Reino Unido, pero Ramford está recibiendo sucesivas oleadas de inmigrantes africanos, asiáticos y, de acuerdo con los Swift, de países musulmanes. La apertura de la nueva línea de tren urbana, Elizabeth Line, que atraviesa la gran urbe de este a oeste, ha contribuido al desarrollo urbanístico del antaño enclave semirrural y, con ello, nuevos asentamientos. "Me asusta su vestimenta tradicional", comenta con disimulada timidez Natalie, respecto al velo y la túnica árabes. "Yo no puedo entrar en Correos con el casco de la moto puesto. ¿Por qué se permite que ellas se cubran la cara?", cuestiona su marido. Tony, que regenta un puesto de sábanas en el mercado de Romford, advierte que "alojan en hoteles a los que llegan ilegalmente en barca, les conceden privilegios y todo tipo de derechos, mientras los ingleses duermen en la calle". También Willson protesta que muchas familias de la zona "llevan más de 20 años en la lista de espera para una vivienda social y a los irregulares les proporcionan alojamiento en un instante". Natalie, cuya familia emigró de Trinidad, en el Caribe, afirma: "Queremos preservar nuestra herencia y cultura, pero nos llaman racistas. No tenemos voz ni control". Farage ha prometido acabar con las travesías en botes neumáticos por el Canal de la Mancha desde la Europa continental y ha prometido expulsar a refugiados e inmigrantes, aunque tengan los papeles en orden. Willson desconfía de que sea capaz de cumplir sus promesas: "¿Cómo va a deportar a tantos millones de personas?", cuestiona. El mismo aporta el veredicto: "Va a tener problemas para mejorar la situación. Va a fracasar desde el principio". Promesas incumplidas, frustración y desilusión con la clase política ha llevado a jóvenes, como Eilish, a boicotear las urnas. "¿Para qué molestarme en votar, si nada va a cambiar? Los políticos hablan mucho y no hacen nada". Sophie, camarera de 26 años, tampoco votó y se enoja con ella misma al conocer el drástico giro político registrado del electorado de su distrito. "El peor resultado posible. El fascismo está creciendo. La gente actúa por ignorancia y el miedo que les inculca Reform. Son racistas y están orgullosos de serlo", reprocha enfurecida. "El jueves estuve muy ocupada y no pude votar", se justifica antes de definirse como simpatizante del Partido Verde.