Zapatero o la responsabilidad de un padre
ResumenA pesar de que un padre no es del todo responsable de lo que hacen sus hijos, sólo una enfermedad del alma puede evitarle la culpa si se meten en un lío. Zapatero suele hacer alarde de su bondad. Ya sabíamos que no es una bondad sincera y aun así cuesta imaginar qué clase de aflicciones debe de haberle provocado en la conciencia la imputación de sus hijas. En este caso no hay forma de aliviarle al padre la carga de la responsabilidad.
A pesar de que un padre no es del todo responsable de lo que hacen sus hijos, sólo una enfermedad del alma puede evitarle la culpa si se meten en un lío. Zapatero suele hacer alarde de su bondad. Ya sabíamos que no es una bondad sincera y aun así cuesta imaginar qué clase de aflicciones debe de haberle provocado en la conciencia la imputación de sus hijas. En este caso no hay forma de aliviarle al padre la carga de la responsabilidad. En su estrategia procesal, Zapatero ha decidido hacer un primer sacrificio: su reputación. Será que la ve ya insalvable. ¿Opina lo mismo de la situación de sus hijas? Porque, por finas que fueran en el arte de la maquetación, es evidente que lo que pagaba el dineral que What The Fav le cobraba a Análisis Relevante era la influencia de su padre. Como son mayores de edad y no consta en ellas ninguno de los supuestos de inimputabilidad, cabe suponer que su única salvación sea demostrar que fue también la influencia paterna la que las arrastró adonde ahora se encuentran. Desde luego que la Justicia no es igual para todos, como clama el oficialismo con una prosodia cada vez más cercana al derrame cerebral. Solo hay una razón por la que las dueñas de What The Fav no han sido imputadas hasta hoy y es el celo garantista de un juez que instruye como si fuera él quien más se juega en el envite. Si bien es cierto que no resulta fácil fugarse en el país del que has sido presidente, la morosa decisión sobre las hijas de Zapatero invita a pensar que al ex presidente se le dio la oportunidad de librarlas del calvario judicial. Si es así y por qué no lo hizo son cuestiones que hallarán respuesta cuando avance la causa. En cuanto al vanidoso asunto de la reputación. Lo más sospechoso de la nueva versión acerca de las joyas, símbolo deslumbrante de su caída, es lo bien que encaja en una estrategia procesal. Las trajo un muerto, lo que ofrece algunas ventajas: la imposibilidad de una refutación, la probabilidad de una prescripción y el descarte de un contrabando. Así que Zapatero consideraría ahora, y así lo trasmite la televisión oficial, que lo menos perjudicial para él es decir que las esmeraldas son un regalo de un rey saudí en los albores de una crisis que él se negó a ver, que trajo un terrible sufrimiento a los españoles y que él ya ocultaba cuando subió a la tribuna para aprobar el mayor recorte de gasto social de la historia de España. Francamente, da vértigo pensar que esta es la salida más favorecedora que ha encontrado.