Irán ataca oleoductos y presume de minar el Estrecho para que el crudo suba durante el alto el fuego
ResumenEn las últimas horas, las embarcaciones que han cruzado el Estrecho de Ormuz, cuya apertura total exigió Donald Trump como condición negociadora, pueden contarse con los dedos de una mano. Ninguna de ellas ha sido petrolero o metalero, sino portacontenedores. Ante la escalada israelí del Líbano, Irán decidió cerrar totalmente el Estrecho, casi como al principio de la crisis, hasta que el alto el fuego se aplique también en el país de los cedros. Al margen de esa medida de presión, hay algo más que Teherán no verbaliza, pero que resulta evidente viendo sus últimas acciones de ataque: el miércoles sus misiles balísticos alcanzaron tanto el puerto de Furaija (Emiratos Árabes Unidos) que es donde termina el oleoducto que lleva su petróleo hasta el Golfo de Omán (más allá del Estrecho de Ormuz) y una estación de bombeo en el oleoducto saudí Este-Oeste, que atraviesa el desierto desde el Golfo Pérsico al Mar Rojo.
En las últimas horas, las embarcaciones que han cruzado el Estrecho de Ormuz, cuya apertura total exigió Donald Trump como condición negociadora, pueden contarse con los dedos de una mano. Ninguna de ellas ha sido petrolero o metalero, sino portacontenedores. Ante la escalada israelí del Líbano, Irán decidió cerrar totalmente el Estrecho, casi como al principio de la crisis, hasta que el alto el fuego se aplique también en el país de los cedros. Al margen de esa medida de presión, hay algo más que Teherán no verbaliza, pero que resulta evidente viendo sus últimas acciones de ataque: el miércoles sus misiles balísticos alcanzaron tanto el puerto de Furaija (Emiratos Árabes Unidos) que es donde termina el oleoducto que lleva su petróleo hasta el Golfo de Omán (más allá del Estrecho de Ormuz) y una estación de bombeo en el oleoducto saudí Este-Oeste, que atraviesa el desierto desde el Golfo Pérsico al Mar Rojo. Es decir, los ayatolás quisieron destruir las dos alternativas viables (por las que sale a diario el equivalente al crudo combinado de cuatro o cinco petroleros) para que todo el oro negro tenga que viajar por la aduana marítima que ellos han montado en Ormuz. Con ambas medidas como carta de presentación en las conversaciones de paz de Islamabad, el petróleo no ha dejado de subir, lo que mete aún más presión al equipo de EEUU. El cálculo que hicieron los iraníes fue que podrían resistir el dolor militar por más tiempo del que Trump podría resistir el dolor económico, y tenían razón. Además, el régimen ha declarado que, en el mejor de los casos, sólo saldrán de 12 a 15 embarcaciones al día. Para redundar aún más en el control efectivo del Estrecho, Irán publicó ayer una carta náutica en la que se ofrecen una vía de entrada y otra de salida de Ormuz, ambas pegadas a su costa (y por tanto sometidas a su control y bajo el rango de sus armas). En ese mismo documento, se explicita que todo el centro del canal, por la que navegaban los petroleros en época de paz, está minada por Teherán. "La agresión repetida por parte de Israel contra el Líbano es una flagrante violación del acuerdo inicial de alto el fuego y un peligroso indicador de engaño y falta de compromiso con posibles acuerdos", ha dicho el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian. En realidad nadie sabe muy bien en qué se basa el acuerdo de alto el fuego y qué puntos se deben respetar. Ante tal confusión, lo primero que hizo ayer Emiratos Árabes Unidos, aliado de EEUU, es pedir aclaración sobre qué tipo de cuestiones se habían acordado para aceptar la tregua, ya que nadie ha visto el documento de 10 puntos que, según la Casa Blanca, negociaron con Irán, y que según ellos no es el mismo que mostró Teherán, aunque el propio Trump, en un mensaje bastante confuso, aseguró que ese documento iraní podría servir como marco para sentarse en la mesa. Además, Trump ha establecido un plazo para que los aliados europeos se comprometan a un apoyo militar concreto en el Estrecho de Ormuz, incluyendo el ofrecimiento de buques de guerra, según informa Der Spiegel. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, informó a las capitales europeas tras su reunión en la Casa Blanca de que los compromisos políticos realizados desde el inicio de la guerra ya no son suficientes. Múltiples diplomáticos europeos describieron la exigencia de nuevo como un ultimátum. El rubio presidente tiene escasas posibilidades de que algún país europeo se una a su propuesta. En este contexto, los países del Golfo parecen cada día más divididos entre los que se muestran hartos de la actitud agresiva de Irán y los que prefieren no escalar y pactar con Teherán. Uno de los grupos está liderado por EAU, que incluye a Barein y Kuwait, que cree que Irán se ha fortalecido con esta guerra y debe ser detenido. El otro lo forman Turquía, Qatar, Omán, Egipto o Pakistán, que prefieren negociar. Dennis Ross fue uno de los negociadores más influyentes de Estados Unidos en Oriente Próximo durante tres décadas. Participó en hitos clave del proceso de paz árabe-israelí: formó parte del equipo que trabajó en los Oslo Accords y fue figura central en las negociaciones de Camp David Summit 2000 bajo la Administración de Bill Clinton. En su cuenta de X, ayer escribió: "El acuerdo de alto el fuego podría mantenerse, pero las negociaciones estarán llenas de dificultades: ¿es el Líbano parte del alto el fuego o no?; ¿están abiertos los Estrechos sin peajes o no?; ¿permanecerá el material fisionable de grado casi armamentístico en Irán o será retirado? Las brechas son reales, no son fáciles de superar". Rory Johnston, analista de mercados de petróleo en Commodity Context, cree que "un verdadero alto el fuego que reabriera siquiera parcialmente el Estrecho de Ormuz, incluso en condiciones subóptimas y bajo un control iraní efectivo, sería una bendición divina para los mercados desabastecidos al borde del colapso y evitaría una considerable miseria económica y humana. Un anuncio falso de alto el fuego destinado a apaciguar a los mercados en realidad agrava las consecuencias a largo plazo de esta crisis al retrasar ajustes más duraderos a las escaseces continuas". Ayer, la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi dijo que alrededor de 230 barcos están cargados con petróleo en el Golfo y listos para zarpar, pero añadió que ninguno de ellos puede salir de Ormuz. Gregg Carlstrom, analista de Oriente Próximo para The Economist, asegura que "los armadores están preocupados por la seguridad, así como por las implicaciones de pagar a Irán para cruzar: "Si los iraníes están exigiendo un peaje en este momento, si pagas ese peaje es probable que estés violando las sanciones de EEUU contra Irán". Para Gregory Brew, analista de Eurasia Group, "Ormuz sigue cerrado y mientras ese sea el caso, el Brent del mes próximo no podrá realmente mantenerse por debajo de 100 dólares el barril, los precios de los productos seguirán subiendo, las escaseces seguirán apareciendo, la destrucción de la demanda procederá, la actividad económica recibirá un golpe. No importa quién esté disparando y quién no".