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Washington DC: más de 4.000 dólares por dos habitaciones en una ciudad en la que gran parte de la población vive sola

Resumen

Cuando Donald Trump volvió a la Casa Blanca en enero de 2025 y dejó en manos de Elon Musk el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), decenas de miles de funcionarios perdieron su trabajo. Profesionales con largas carreras y buenos sueldos que en cuestión de semanas tuvieron que dejar Washington DC. No es que prefirieran hacerlo, o que reenfocaran rápidamente sus vidas en otros lugares con oportunidades mejores, sino que no tuvieron más remedio que emigrar, porque en las grandes ciudades de EEUU, si te quedas sin trabajo, el colchón de los ahorros se evapora en un instante. Washington DC es una ciudad de inquilinos.

Cuando Donald Trump volvió a la Casa Blanca en enero de 2025 y dejó en manos de Elon Musk el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), decenas de miles de funcionarios perdieron su trabajo. Profesionales con largas carreras y buenos sueldos que en cuestión de semanas tuvieron que dejar Washington DC. No es que prefirieran hacerlo, o que reenfocaran rápidamente sus vidas en otros lugares con oportunidades mejores, sino que no tuvieron más remedio que emigrar, porque en las grandes ciudades de EEUU, si te quedas sin trabajo, el colchón de los ahorros se evapora en un instante. Washington DC es una ciudad de inquilinos. Apenas el 41,5% de las viviendas ocupadas están habitadas por sus dueños, lo que significa que aproximadamente seis de cada 10 hogares viven pagando mes a mes a un casero. Y un apartamento de dos habitaciones, en una zona y un edificio tranquilo, que no lujoso, puede superar perfectamente los 4.000 o 4.500 dólares, con un aumento anual del 3% al 5% como poco. Por no hablar de que una alta puntuación de historial crediticio es indispensable. El alquiler bruto mediano en la capital llegó a los 2.000 dólares mensuales en el periodo 2020-2024, según el Census Bureau. Según Apartments.com o Zilllow, las grandes webs del mercado, el alquiler medio de DC rondaba los 2.300 - 2.500 dólares este verano, un 37% por encima de la media nacional. Pero la cifra resulta muy engañosa, a la baja, por diferentes factores. Por ejemplo, porque un porcentaje enorme de la población vive solo, en estudios o pisos de una habitación. Los de dos suelen ser muy pequeños, pero algunos edificios tienen gimnasios o zonas de coworking que evitan otros gastos al inquilino. En esta ciudad casi no existen los pisos de tres habitaciones, y los que hay se van por encima de los 6.000 dólares enseguida (lo llamativo es que casas enteras de tres pisos, que se podrían alquilar por 6.500 o 7.000 dólares al mes, se venden por apenas un millón). Segundo, porque las familias tienden a irse de la ciudad en cuanto tienen hijos, buscando casas grandes, jardín y colegios mejores (y sobre todo más seguros) en zonas residenciales de Maryland o Virginia, a media hora en coche. Las que se quedan asumen que deben pagar un extra notable para estar allí donde las escuelas pueden ofrecer más garantías y no cerca de barrios conflictivos. En 2024, los ingresos medianos (que no medios) por hogar estaban en torno a 110.000 dólares y se pagan salarios altísimos, por no hablar de las instituciones internacionales o los lobbies. Pero según el MIT Living Wage Calculator, una familia con un hijo necesita en torno a 120.000 dólares en la capital para cubrir necesidades básicas (vivienda, comida, transporte, salud, impuestos), sin incluir necesariamente caprichos o una gran capacidad de ahorro. Tercero, porque hay barrios interesantes o en proceso de serlo con precios ahora mismo muy competitivos que bajan la media, pero son zonas en las que hace menos de una década pocos se aventuraban por las bandas y los disparos. Incluso en zonas más ricas puede haber calles o manzanas enteras peligrosas. La ciudad tiene un índice de asesinatos muy alto, y aunque la mayoría se concentra en zonas muy específicas, el boca a boca al recién aterrizado siempre concluye con una advertencia: si vives ahí vas a escuchar (o presenciar) tiroteos. Además, otro elemento clave es que aproximadamente la mitad del alquiler multifamiliar tradicional está sometido a controles de renta, no como la renta antigua española, pero en esa línea. Un estudio reciente del DC Policy Center calcula que en 2024 había 138.392 unidades de alquiler en 3.006 edificios de apartamentos. De ellas, aproximadamente 53% estaban sujetas a restricciones de renta. Otro 22% estaba subsidiado mediante programas públicos y otro 3% se había creado mediante Inclusionary Zoning. Así que en realidad eso dejaba solamente alrededor de 21% como alquiler verdaderamente de mercado. El mercado de Washington está sometido a presiones claras y a una regulación que hace muy complicado, caro y lento construir. La alcaldesa saliente, Muriel Bowser, ha presentado este mismo año nuevas propuestas para facilitar la inversión y la construcción, mientras afirma que la ciudad necesita preservar y ampliar su parque de vivienda asequible. Y hay muchas empresas intentando reconvertir manzanas enteras de edificios de oficinas cerca del centro que desde la pandemia han quedado desocupadas. Pero por la burocracia, los permisos necesarios, los requisitos medioambientales, de aparcamiento, las enormes trabas para empresas y el celo de las administraciones, es muy difícil o no imposible. Construir pisos de algo similar a la protección oficial cuesta en torno al millón de dólares por unidad, algo inasumible a gran escala. Aunque en EEUU los desahucios suelen ser algo inmediato, con el propietario pudieron echar en cuestión de días o semanas a quien no paga el alquiler, y con casi manos libres para determinar el precio, en la capital hay muchos más requisitos. Un propietario no puede cambiar la cerradura o exigir al inquilino que abandone la vivienda. La ciudad establece 10 motivos legales para un desahucio, entre ellos el impago, determinadas violaciones del contrato, actividades ilegales, la recuperación de la vivienda para uso personal, determinadas obras de rehabilitación o la demolición. Salvo excepciones específicas, el proceso requiere intervención judicial y una orden del tribunal. En 2025 se presentaron casi 13.000 casos de desahucio, según un análisis de Future of Land and Housing, y 1.933 se completaron, la cifra más alta en siete años y un 23% superior a la de 2019. Pero la distribución muestra las desigualdades: el Ward 8 (que incluye zonas con problemas históricos de violencia y drogas) concentró alrededor del 30% de las demandas de desahucio, pese a albergar apenas el 16% de los inquilinos de la ciudad.