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Expansión ·

La Fed mantiene los tipos en el 3,5% en el estreno de la presidencia de Warsh

Resumen

Cuarta pausa en lo que va de año y la primera bajo el nuevo mandato de Kevin Warsh. La Reserva Federal mantuvo ayer sin cambios los tipos de interés en el rango comprendido entre el 3,5% y el 3,75%, mandando un mensaje de cautela y de independencia de la institución bajo el nuevo liderazgo. La decisión era ampliamente esperada por Wall Street, pero el mercado estaba a la espera de la confirmación, así como de cualquier pista que pudiera dar Warsh sobre su hoja de ruta en el nuevo escenario macroeconómico. Pocos detalles ofreció el nuevo presidente sobre su postura.

Cuarta pausa en lo que va de año y la primera bajo el nuevo mandato de Kevin Warsh. La Reserva Federal mantuvo ayer sin cambios los tipos de interés en el rango comprendido entre el 3,5% y el 3,75%, mandando un mensaje de cautela y de independencia de la institución bajo el nuevo liderazgo. La decisión era ampliamente esperada por Wall Street, pero el mercado estaba a la espera de la confirmación, así como de cualquier pista que pudiera dar Warsh sobre su hoja de ruta en el nuevo escenario macroeconómico. Pocos detalles ofreció el nuevo presidente sobre su postura. Sin embargo, el escenario que prevé la Fed sí ha empeorado considerablemente, según se desprende de sus propias previsiones (en las que Warsh se ha abstenido de participar). La mayoría de gobernadores se inclina por al menos una subida de tipos después del verano. Tras el anuncio, los mercados tornaron al rojo, con el Nasdaq cayendo un 0,34%, mientras que el SandP 500 y el Dow Jones, retrocedían un 0,44% y un 0,17%, respectivamente. Warsh ha aterrizado en la Fed en un momento especialmente complejo. La economía estadounidense sigue creciendo a un ritmo razonable, el mercado laboral continúa mostrando fortaleza y la tasa de paro se mantiene estable en torno al 4,3%, un nivel históricamente bajo. Sin embargo, la inflación continúa claramente por encima del objetivo del 2% y se ha convertido de nuevo en la principal preocupación del banco central estadounidense. En mayo, el IPC subió hasta el 4,2%, un salto de cuatro décimas respecto al registro anterior y el mayor nivel de los últimos tres años debido al conflicto entre EEUU e Irán. "No descubro nada si digo que estoy preocupado por la situación en Oriente Próximo", apuntó este miércoles Warsh. Precisamente, eso es lo que ha obligado a los gobernadores de la Fed a adoptar una posición más prudente en los últimos meses. Aunque las recientes señales de distensión han provocado una caída del crudo desde los máximos alcanzados durante la guerra, la Fed considera que el impacto de esos movimientos sobre los precios al consumo tardará todavía varios meses en reflejarse plenamente en la economía. Así, Warsh se ha visto obligado a corregir su propia hoja de ruta, aun a riesgo de enfurecer al presidente de EEUU, Donald Trump, que lo eligió como sucesor de Jerome Powell precisamente por sus ideas a favor de suavizar la política monetaria. Entre los 18 miembros de la Fed que han dado su opinión para elaborar las previsiones del banco central, solo hay uno que se inclina por pensar que este año habrá margen todavía para una rebaja. El resto está convencido de que en el mejor de los casos se mantendrán sin cambios, aunque nueve de ellos consideran que será necesario ir más lejos y subirlos al menos en un cuarto de punto antes de que termine 2026. Reformas Este miércoles, Warsh se negó a comentar en público cómo se habían desarrollado las conversaciones entre los miembros del comité, que llegó a definir como "pequeñas peleas domésticas", insistiendo en que lo importante no es qué piensa cada uno, sino el convencimiento colectivo de que la Fed debe seguir compitiendo la inflación. Y que cualquier decisión se irá tomando en función de los datos en el futuro. Sí bien no compartió detalles sobre su hoja de ruta en política monetaria, aprovechó el momento para sentar las bases de lo que será su mandato al frente de la Reserva Federal para los próximos años. Anunció la creación de varios grupos de trabajo independientes que analizarán diversos departamentos del banco central y propondrán líneas de acción para ganar en eficiencia y, por qué no, tratar la política monetaria bajo otro prisma donde la inflación sea el pilar central, pero con nuevos indicadores que tengan en cuenta otras variables, como el impacto de la inteligencia artificial en la economía. El primer cambio ya se dejó notar este miércoles en el comunicado donde la Fed anunció que mantenía los tipos sin cambios. Era hasta tres veces más corto de los que eran habituales en la etapa anterior. El objetivo es que sea "más sencillo" y solo incluya los datos imprescindibles sobre la decisión. ¿Falta de trasparencia? Warsh defendió esta decisión asegurando que "los mercados son menos eficientes cuando están pendientes de las orientaciones de la Fed". Además, insistió en que para que los gobernadores puedan tomar decisiones correctas es esencial que conozcan el sentir del mercado sin estar adulterado por la propia Fed.