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El Mundo ·

"Sánchez quiere división, que suba Vox para que pierda el PP"

Resumen

Era un secreto a voces, pero Cayetana Álvarez de Toledo no recibió la noticia hasta el miércoles por la noche. Ella será la número dos de Alberto Núñez Feijóo en la lista por Madrid. En su primera entrevista tras el anuncio, la diputada analiza lo que se juega España en las generales del 29-N, alerta del peligro de la división del voto de derechas y vaticina que, si gobierna el PP, Sánchez alentará el «guerracivilismo» entre españoles: «La izquierda no aceptará perder y recurrirá a la violencia». Es la número dos de Feijóo en la lista electoral por Madrid.

Era un secreto a voces, pero Cayetana Álvarez de Toledo no recibió la noticia hasta el miércoles por la noche. Ella será la número dos de Alberto Núñez Feijóo en la lista por Madrid. El tique electoral. En su primera entrevista tras el anuncio, la diputada analiza lo que se juega España en las generales del 29-N, alerta del peligro de la división del voto de derechas y vaticina que, si gobierna el PP, Sánchez alentará el «guerracivilismo» entre españoles: «La izquierda no aceptará perder y recurrirá a la violencia». Es la número dos de Feijóo en la lista electoral por Madrid. ¿Qué papel le ha pedido el candidato del PP que desempeñe?Lograr la máxima movilización posible en defensa de España y de la libertad. España necesita un Gobierno decente, inteligente, valiente y fuerte. Por eso necesitamos la máxima movilización de voto para el PP. Mi objetivo es galvanizar a los españoles como militantes de la democracia para que el día 29 de noviembre asuman su responsabilidad en el destino de su país.¿Y cómo va a ejercer ese revulsivo? El PSOE habla de remontada y las encuestas apuntan a que el PP pierde fuerza en favor de Vox.Lo que yo he notado pisando la calle estos últimos días y semanas es un clamor por el cambio. Los españoles han entendido que el 29 de noviembre se va a fijar el listón moral de la vida pública. La elección es prepolítica, va mucho más allá de la derecha y de la izquierda. Es elegir entre decencia o indecencia. Los años de Sánchez van a ser recordados como la era de la indecencia: cloacas, joyas, putas, saunas, enchufes, mordidas, narcos, mafias... Se ha pulverizado la ética pública. Desalojar a Sánchez del poder es una urgencia ética nacional. Nosotros promovemos una revolución de la decencia. Yo aspiro a que los españoles vuelvan a sentirse orgullosos de España, pero también de sus políticos.¿Y qué está en juego el 29-N? ¿Coincide con Aznar en que si Sánchez sigue en La Moncloa habrá un cambio de régimen y se acabará la monarquía parlamentaria?Se acabará el orden constitucional, que incluye la monarquía parlamentaria. España ha sobrevivido y sobrevivirá a flagelos peores que Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Sánchez no ha presidido un Gobierno, sino un proceso de mutación de democracia plena a democracia fallida. De la España del 78, de ciudadanos libres e iguales, por resumir, a un Frankenstein descosido de muñones identitarios enfrentados por todo tipo de agravios. Con lo cual, lo que está en juego es la democracia y la nación. Si Sánchez gana las elecciones, que yo creo que es altísimamente improbable, España entraría en una espiral autodestructiva. Estamos a tiempo de frenar y revertir ese proceso de mutación.¿Pero una «mutación» hacia qué?Una mutación al caos.¿Le parece que España dejaría de ser una democracia?España está en serio riesgo de dejar de ser una democracia. Tenemos un presidente con delirios autoritarios que ha atacado los contrapesos democráticos de manera feroz. Ha llenado de insultos y de ataques a la prensa independiente, ha colonizado la televisión pública de manera obscena, ha intentado someter al Parlamento de forma impúdica, llevamos cuatro años sin Presupuestos... pero, sobre todo, su gran adversario ha sido el Poder Judicial. Ha intentado acabar con el Poder Judicial para garantizar su impunidad. Claro que está en riesgo la democracia, y en paralelo está en riesgo la nación como concepto de unidad y de igualdad de los ciudadanos ante la ley. Sería un caos de confrontación civil entre territorios y entre bandos, entre facciones.Por tanto, ¿el compromiso más importante del PP es despolitizar las instituciones?Primero, revolución de la decencia. Restaurar la moral pública. Luego, afirmar la nación cívica, reforzar el Estado. Dignificar la política. Reconstruir las clases medias. Y, por último y esencial, salvar la paz civil. Porque peor incluso que la corrupción y el ataque a las instituciones ha sido el guerracivilismo deliberadamente promovido desde el Gobierno. Como no puede gobernar por adhesión, Sánchez ha intentado gobernar por división, es decir, alentando el odio entre españoles.¿Teme un estallido social o un intento de desestabilizar desde la calle a un hipotético Gobierno de PP y Vox?La izquierda no sabe gobernar y no acepta perder. Entonces, recurre a las estrategias de siempre: fraude, miedo, odio e incluso violencia. El fraude lo estamos viendo con la ley de nietos. El señor Albares puede acabar antes en un banquillo que en el escaño, por desobediencia al Tribunal Supremo. Violencia: Sánchez se ha convertido en un patético populista sin pueblo, y entonces sólo le queda la violencia. El presidente del Gobierno alienta la violencia contra los españoles. Como Sánchez ha perdido la calle, ahora busca incendiarla. Invoca el amor, pero agita el odio contra la otra mitad de España. Y añado el capítulo que ha surgido ahora de los neoetarras, que son hijos de la fusión política entre Bildu y Sánchez. ¿Y por qué lo digo? Porque al blanquear a Bildu sin condena de la violencia, la violencia quedó legitimada como instrumento político. Cuando la violencia queda legitimada como instrumento político, es cuestión de tiempo que surjan violentos que se crean con la legitimidad de utilizarla. Ésta es la nueva kale borroka de Sánchez. Y la izquierda tiene el monopolio de la violencia en democracia. Asesinatos políticos desde 1975: la extrema derecha, 49; la extrema izquierda, 939. Y seguimos sufriendo escraches, agresiones, palizas...¿Lo que quiere decir es que eso va a ir a más si gobierna Feijóo?Lo que quiero decir es que no conozco un político de izquierdas que organice un mitin y tenga miedo de ser agredido. Sí conozco políticos de derechas que por montar mítines podemos ser agredidos. A esto añado una reflexión fundamental: no hay polarización en España. Es falso. No hay dos partes equivalentes ni dos exclusiones recíprocas, ni dos bandos que se quieran enfrentar. Hay una minoría que ha perdido las urnas, la calle y el Parlamento, y está dispuesta a todo con tal de echar de la vida política a la otra mitad. Que ahora es más de la mitad. Sánchez es sinónimo de guerracivilismo. Lo más grave que ha hecho Sánchez desde que ha llegado es fomentar deliberadamente el cainismo entre españoles. Fomenta el odio entre españoles como estrategia de supervivencia personal.Si no entiendo mal, a usted le parece que Sánchez es el responsable directo de que la seguridad de los políticos de derechas esté en peligro.Por supuesto que sí. Porque está alentando el guerracivilismo y pretende liquidar la alternancia democrática. Y frente a eso yo quiero decir algo muy importante: no tenemos miedo. Frente a su intimidación, nuestra firmeza. Con el PP, España tendrá un Estado fuerte capaz de garantizar el orden y la libertad. Porque no hay libertad sin orden y no hay orden sin autoridad. Seremos implacables con quienes pretenden destruir la convivencia e impedir la alternancia democrática. Estamos defendiendo los fundamentos de la paz civil española. Dicen que no habrá paz en las calles. ¿Qué significa eso? La responsabilidad de un gobernante es asegurar que haya paz en las calles.Volvamos brevemente a su nombramiento como número dos del PP para el 29-N. Feijóo y usted tuvieron discrepancias públicas al inicio de su liderazgo como presidente del PP. ¿Qué ha cambiado para que hoy sea su número dos? ¿Cuánto ha tenido que ver Miguel Tellado?Lo que ha cambiado, esencialmente, es que España ha ido a mucho peor, y discutir el tono o el estilo de los políticos es ahora un privilegio que no nos podemos permitir ante la gravedad de la amenaza. Segundo, no somos todos idénticos: Alberto Núñez Feijóo ni yo ni nadie. En un partido no somos una secta. Y Tellado fue la primera persona que vio que yo estaba en la cuarta fila, sin intervenir, y dijo «Cayetana tiene que volver a tener un papel relevante en el grupo parlamentario». Y yo le estoy eternamente agradecida a Miguel. Pero lo cierto es que, en su libro Políticamente indeseable, usted se refería a Feijóo como un «barón blando».Todos hemos hecho un largo viaje con Alberto Núñez Feijóo, pero no me cabe la más mínima duda de que es el presidente que España necesita. Él es la antítesis de la egolatría corrupta que representa Sánchez. Humildad, trabajo, solvencia, decencia y algo más: esperanza. Nosotros tenemos una misión moral, incluso antes que política, que es recuperar la decencia en la vida pública. Recuerdo perfectamente cuando Sánchez, en un debate con Mariano Rajoy, le dijo «usted no es un hombre decente». Pues hoy se lo devuelvo: no, Sánchez no es un hombre decente; Feijóo sí lo es. Y esa diferencia es absolutamente decisiva. La decencia. Y otra que me gustaría destacar es la capacidad de unir. Aznar unió todo lo que estaba a la derecha de la izquierda. Nosotros aspiramos a hacer lo mismo como proyecto a medio plazo, pero el 29-N tenemos que hacer algo más urgente: unir a todos los decentes y demócratas.Pero lo que está a la derecha del PSOE está claramente dividido en dos, y alrededor de un millón y medio de votantes del PP elegirían ahora la papeleta de Vox. ¿Cómo puede taponar su partido esa brecha?Con nuestro liderazgo y nuestro proyecto político. Ésa es la manera. Hablando claro a los españoles sobre lo que somos y sobre lo que vamos a hacer. Y aquí me gustaría recordar lo que somos, porque muchas veces se olvida. Quiero hablar del impresionante patrimonio político y moral del PP. No somos perfectos; como los toreros experimentados, llegamos con cornadas a cuestas y con lecciones aprendidas, pero éste es el partido político que hizo frente al chantaje más cruel de la democracia, que fue el secuestro de Miguel Ángel Blanco, y lo hizo para derrotar a la banda terrorista ETA. Éste es el partido que ilegalizó al brazo político de ETA cuando todo el mundo decía que eso iba a incendiar el país. No pasó nada. Éste es el partido político que aplicó el artículo 155 en Cataluña y destituyó a la Generalitat sediciosa al completo. Éste es el partido político también que ha hecho frente a una invasión de Marruecos en Ceuta, con un coraje extraordinario. Vivas en Ceuta y Feijóo en Europa. Por tanto, nosotros somos convicciones, coraje, carácter y capacidad de desafío. Una fuerza reformista formidable. Y nuestro objetivo y lo que vamos a hacer es devolver a España la decencia y la esperanza.Pero el PP les ha dejado claro ya a todos los españoles que va a haber una coalición con Vox, si ambos suman la mayoría. ¿Eso no incentiva precisamente el voto útil a Vox?Yo aspiro, evidentemente, como cualquiera, a una gran mayoría del PP. La estrategia de Sánchez es una alternativa dividida. Como sabe que no puede ganar, intenta que pierda el PP. Quiere que suba Vox para que baje el PP y, con mucha suerte, arañar él un escaño más. Por eso necesitamos un PP grande y fuerte: para que Sánchez no convierta nuestra división en su victoria.Cada semana Vox le come terreno al PP en las encuestas.Vamos a crecer y vamos a tener una mayoría sólida. La que necesita España.¿Qué importancia le da a pactar en el Senado para que Vox no se presente en algunas circunscripciones y así maximizar el resultado del bloque?Esencial. España, lo primero, España por delante de todo, incluso de nuestras siglas y, por supuesto, de nuestras personas.Usted ha sido muy crítica con el nacionalismo español de Vox. ¿No le produce ningún resquemor moral el pacto con Abascal, ya pregonado y descontado?Tengo diferencias con Vox, pero hay un abismo moral entre Vox y los socios de Sánchez.¿Cuáles son las principales diferencias entre el PP y Vox?Yo haría hincapié hoy en el pesimismo de Vox. Vox dice que el Estado ha fracasado, que la Constitución está agotada y que la sociedad española está irremediablemente dividida en bloques. Y eso me parece que no es verdad. Yo creo que la España del 78 no ha fracasado. La han atacado. Y lo que hay que hacer es defenderla y desalojar a Sánchez. El problema de la visión más pesimista sobre el sistema en sí es que acaba absolviendo a Sánchez de su responsabilidad: si la culpa es del sistema, no es del PSOE.¿Vox le ha venido bien a Sánchez para poder dividir a los españoles, entonces?Sánchez vive de la estrategia del divide y vencerás, con lo cual toda división beneficia a Sánchez, sin lugar a dudas. Nosotros venimos a unir.Sin embargo, Vox, siendo consciente de que esa división favorece a Sánchez, no ha frenado en ese ímpetu de depredar al PP.Bueno, ellos tienen su proyecto y sus ideas y yo no les voy a negar el derecho a criticar el PP. La unidad no es un sustituto de la libertad. ¿La división favorece a Sánchez? Evidentemente. Pero yo no apelo al voto útil, no me gusta. Quiero convencer a los votantes de Vox de que mi proyecto es mejor. Mi visión frente al pesimismo es la esperanza. Esperanza combativa. España tiene anticuerpos y funcionan. El paréntesis es Sánchez, tiene que ser Sánchez. Los españoles no nos odiamos como los socios de Sánchez odian a España ni como Sánchez odia a la mitad de España. Somos los hijos de la paz civil y seremos también sus padres. Yo no quiero revancha, quiero reconciliación y reconstrucción. Yo quiero victoria y no venganza.¿Esto de no querer «revancha» significa no caer en la tentación de poner a los suyos en las instituciones como el CIS, RTVE, el Tribunal Constitucional, etcétera?Vamos a descolonizar todo. No vamos a cambiar sus comisarios políticos por los nuestros. No más Leires, Koldos y Jéssicas, y tampoco más Tezanos, Intxaurrondos y Pumpidos. Usted ha acusado a Sánchez de dar un «pucherazo» contra la democracia con la ley de nietos. ¿Qué consecuencias prevé?Pues la consecuencia que debería tener es que el señor Albares y el señor Bolaños acaben en un banquillo antes que en un escaño. Están desobedeciendo al Supremo confesando públicamente su pucherazo. Acaban votando nietos de mexicanos que se fueron en el siglo XIX, eso son trampas, eso es fraude. Es un pucherazo. Sánchez llegó robando las primarias de su propio partido y pretende irse robándoles las elecciones a los españoles.¿El desajuste del voto exterior puede ser suficiente como para «robar» unas elecciones generales?Depende en qué circunscripciones colocas a cada uno de esos votos. Es intolerable, ¿no?La Oficina del Censo Electoral ya ha aclarado que los nacionalizados se inscriben en el municipio que ellos eligen y que no hay inscripciones de oficio.Pero no nos quieren demostrar dónde están. El Gobierno se niega a decir cuáles son los falsos nacionalizados. Es un fraude de manual. Yo no quiero que España sea ni la Venezuela de Maduro ni la Francia de Mélenchon.Milei dijo en abril que tenía «la peor opinión» sobre usted. Esta semana ha venido a España y ha insultado al presidente del Gobierno. ¿Qué le parecen sus palabras? ¿Qué le parece su trato a los periodistas? ¿Y qué le parece el abrazo de Ayuso?Milei puede opinar sobre mí lo que quiera. Yo no le devuelvo el insulto. A mí me importa que Argentina vaya bien, no caer bien a su presidente.¿Y le parece que va bien Argentina con él?Bueno, las reformas hay que juzgarlas por sus resultados en la reducción de la pobreza y todavía hay muchas dificultades en Argentina. Y yo he dicho y repetido muchas veces que la libertad tiene que avanzar en lo económico, pero también en lo institucional y lo político. Para mí las instituciones son lo más importante. Sobre lo que dijo [Milei] de Sánchez, cito a otra argentina, mi madre: «Las formas perfeccionan la verdad». Y el abrazo de Ayuso: a mí me preocuparía que se abrazara con Otegi, que se abrazara con Kirchner, que se abrazara con Delcy.EL MUNDO ha desvelado que la UCO ha detectado la desaparición de facturas en la contabilidad del PSOE mientras rastreaba la financiación ilegal. ¿Qué le parece?El Partido Socialista de Sánchez es sinónimo de corrupción. Es evidente. Y además desde el minuto uno, desde que compra el poder a cambio de impunidad. Esa fue la primera gran transacción corrupta.En agosto usted dijo que aún no había entendido lo del ático de Ayuso. ¿Ya lo entiende?Pues mire, no lo entendía, así que decidí intentar entenderlo. Escuché con atención lo que dijo el consejero de Presidencia ante la Asamblea y vi que no había nada ilegal. Analicé toda la documentación que ellos hicieron pública y no había nada ilegal.Usted conoce bien la realidad de Venezuela. ¿Qué opina del mandato delegado de Delcy? ¿Veremos a María Corina Machado gobernando? ¿Cuándo?Delcy es una torturadora corrupta, responsable de la destrucción de Venezuela y el responsable de la destrucción de Venezuela no puede ser la encabezada de la reconstrucción de Venezuela. La culminación de la transición democrática de Venezuela pasa necesariamente por el regreso inminente de María Corina Machado a su país. "Tres agresiones a la unidad: ETA, el 1-O y la invasión de Ceuta"Casi tres meses después del inicio de la crisis de Ceuta, Álvarez de Toledo acusa al PSOE de «ponerse del lado de los agresores».P. Llegamos a las elecciones y Ceuta sigue casi, casi igual.R. Desde la Transición hasta aquí, la unidad de España ha sufrido tres grandes agresiones: el terrorismo de ETA, el 1 de octubre y la invasión de Ceuta. En los tres casos, el Partido Socialista ha acabado poniéndose del lado de los agresores y contra la soberanía nacional. Y aquí aprovecho para hablar de la número dos del PSOE en las listas, Margarita Robles, una patriota de hojalata. Él la llama a ella «pájara» en privado y ella no lo aplaude a él en público, pero los dos son cómplices de la degradación, de la corrupción, de la prostitución, de todo lo que ha pasado estos años. Pero ella es cómplice, sobre todo de la invasión de Ceuta.P. ¿Le ofrece a Robles, como número dos por Madrid, un debate electoral?R. Encantada de ofrecer un debate. Me encantaría hablar con ella de corrupción, de ataques a los jueces, de feminismo y prostitución.