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"Llevaba tiempo acumulando cosas, callando, guardándolo todo... hasta que exploté"

Resumen

Ronald Araujo (Rivera, 1999) ha vivido una temporada agridulce. Por una parte, ha vivido los éxitos deportivos y ha podido levantar la copa de campeón de Liga como capitán. Sin embargo, tuvo que parar por problemas de salud mental. Una vez superados asegura que es una de las mejores decisiones de su vida.

Ronald Araujo (Rivera, 1999) ha vivido una temporada agridulce. Por una parte, ha vivido los éxitos deportivos y ha podido levantar la copa de campeón de Liga como capitán. Sin embargo, tuvo que parar por problemas de salud mental. Una vez superados asegura que es una de las mejores decisiones de su vida. Lo cuenta todo en MARCA. Liga y Supercopa: ¿Cómo valora la actual temporada? La verdad es que ha sido muy buena. Ganamos dos títulos muy lindos. Trabajamos La Liga durante todo el año y la Supercopa se dio de una manera especial, ganándole a nuestro máximo rival. Nos faltó ganar lo más importante, que es la Champions, pero vamos por buen camino. Tenemos un equipo joven que va creciendo y tarde o temprano llegará. ¿Cuál ha sido la clave de tanta superioridad en Liga? La regularidad. Lo fuimos durante toda la temporada. Nos hicimos fuertes en casa, con 19 triunfos en 19 partidos. También ganamos en canchas en las que es difícil hacerlo. Pero la clave fue la regularidad. ¿Qué supone para usted, a sus 27 años, ser capitán del Barcelona y levantar el trofeo de Liga? Orgullo. Me siento un privilegiado. Es tremendo ser capitán de un equipo como el Barcelona. Es cierto que también supone una gran responsabilidad, pero me siento capaz de llevarla. ¿Ese chico que empezaba a jugar al fútbol en Uruguay soñaba con algo así? Soñar, uno siempre sueña. Si te gusta el fútbol desde pequeño, sueñas con ser jugador y llegar lejos. Pero nunca imaginé esto: llegar a un club como el Barça, jugar en la selección nacional... Me siento un privilegiado. No ha sido un camino de rosas, ¿verdad? No lo fue. He vivido momentos muy complicados. Todo es fruto de mucho trabajo y de muchos esfuerzos. Pero no solo míos, sino también de mi familia y de la gente que me acompañó todos esos años. En mi carrera siempre hubo personas que fueron clave, dándome impulso en los momentos necesarios. No ha sido fácil, pero eso te hace valorar lo que tienes ahora. ¿Pasó penurias en esos primeros momentos en Rentistas o Boston River? Sí, claro. Viví momentos muy duros. Hay momentos en los que a veces te falta la comida u otros en los que tienes lesiones. Pero eso te hace crecer y valorar todo lo que tengo hoy. Hubo momentos difíciles. Mis padres siempre hicieron todo lo posible para que estuviéramos bien, pero nosotros teníamos esas necesidades. Ellos intentaban darte todo. Hubo momentos, por ejemplo, en los que mi madre se acostaba sin comer para que nosotros pudiéramos hacerlo. Esas cosas te enseñan a valorar mejor todo y a aprender de ellas. Muchas cosas que hago las aprendí de ellos, del esfuerzo que hacían, y por eso valoro todo mucho más. Cuando le dijeron que el Barça le quería, ¿qué pensó? Fue algo muy loco. Yo estaba jugando en Boston y me iba bien. Sabía que tenía alguna oportunidad de ir a Europa. Cruzar el charco es el sueño de cualquier jugador, pero nunca imaginé que iba a ser el Barça. Mi representante me llamó —me acuerdo de que era un jueves y estaba durmiendo la siesta— y me dijo que tenía que ir a Europa. “¿Dónde tengo que ir?”, le pregunté. Me dijo que no me lo podía decir porque aún no lo tenía cerrado y que, si me nombraba un equipo grande y luego era uno pequeño, lo iba a matar. Así que viajé. Llegué a Madrid sin saber cuál era mi destino. Pero venía al Barça B y rechazaba ofertas de otros equipos que jugaban en Primera División. ¿No le dio miedo ese riesgo? Me llamó al día siguiente y me dijo que estaba el Barça B, pero que tenía que decidir porque también había otros equipos de Primera interesados, aunque no eran tops. Además, pagaban un sueldo de Primera, no como en el Barça B. Nunca lo dudé. Si tenía la oportunidad del Barça, había que ir. Era el mejor club del mundo y había que intentarlo. Por otra parte, si me iba mal, tendría otros equipos. Si elegía otro y no funcionaba, me volvía para atrás. Confiaba en mí y en el trabajo y, gracias a Dios, me salió bien. ¿Cómo se pasa de jugar de delantero a ser central? Fue un poco raro y se dio poco a poco. Porque me gustaba jugar arriba y meter goles. Pero, según iba creciendo, me iban poniendo más atrás. Llegué a Primera como profesional y el míster, en un entrenamiento, me pidió si podía ponerme un rato de central. Jugué 20 minutos y no me pasó nadie. A partir de ahí, me convertí en central. Siempre recuerdo lo que me dijo el entrenador: “Si quieres jugar adelante, serás un futbolista normal, pero si quieres ser un jugador top, debes ser central”. Y me convenció. Luego ya fui aprendiendo. ¿Hizo horas extras para aprender a jugar de central? Y las sigo haciendo ahora. Trabajo mucho. Dios me regaló un talento, pero debo pulirlo, trabajarlo y aprender. Esa ha sido la clave para haber llegado donde estoy: no dejar de trabajar. Esta temporada han caído en Copa y Champions frente al Atlético, que no ha ganado ningún título este año. ¿Qué tienen los rojiblancos que les tienen tomada la medida? El Atlético es un gran equipo, con jugadores top. Es uno de los grandes de Europa. Fueron unas eliminatorias muy igualadas que se decidieron por detalles que ellos supieron aprovechar. En Copa tuvimos la oportunidad, en casa, de poder pasar. En Champions tuvimos muchas ocasiones... Fue muy igualado, pero ellos supieron aprovechar esos detalles y acabaron pasando. ¿Culpabiliza usted a los árbitros de esas dos eliminaciones? No. No me gusta hablar de los árbitros. Es una profesión difícil. Nosotros tenemos que centrarnos en lo nuestro, en lo que tenemos que mejorar, y no culpabilizar a los árbitros. Ganar la Liga, en el Camp Nou y frente al Madrid: ¿es lo máximo? Diría que sí. Fue un partido histórico porque nunca se había dado de esa manera. Dígame ahora, a toro pasado: ¿usted prefería el pasillo o ganar la Liga como lo hicieron, en ese partido en el Camp Nou? ¿Cuál era el sentimiento general de la plantilla? Yo prefiero ganar en el campo, como lo hicimos. Eso era lo que opinaba yo, porque el vestuario estaba un poco dividido: había algunos que querían ser campeones lo antes posible. Yo prefería ganar en nuestro campo. Y fue muy lindo conseguirlo en nuestra cancha. Por cierto, ¿realmente se fue al cine la noche del Espanyol-Real Madrid? Sí, ahí vimos el partido por si se daba. Como pasó con el Arsenal, que estaban todos viendo el partido del City. Si hubiéramos quedado campeones, era lindo que estuviéramos todos juntos. El Madrid llegó en plena tormenta con la pelea entre Valverde y Tchouaméni. ¿Le sorprendió, y más aún que estuviera implicado un compatriota suyo como Fede? Siempre te sorprenden estas cosas cuando pasan. Pero realmente no sé qué ocurrió. Leo lo que dice la gente, pero más que leerlo, me gusta preguntárselo a la persona para saber qué pasó de verdad. No puedo dar explicaciones porque no he hablado con él del asunto. Y cuando lo vea, no sé si realmente le preguntaré sobre el tema. Después de ese incidente, muchas personas han dicho que son cosas que pasan con relativa frecuencia en los vestuarios. ¿Es así? Te pasas el año entero conviviendo. Y el fútbol tiene competitividad, entrenamientos, enganchones, roces... Son cosas que pasan. Lo importante es cómo se gestionan esas situaciones. Esa es la clave. Pero los futboleros saben que esto es algo bastante normal. Sin dar nombres, ¿me puede contar algún caso? Me lo quedo para mí. A nivel personal, ¿cómo se encuentra después de una temporada que no ha sido fácil a nivel particular? Me encuentro muy bien y muy feliz. Disfruto de jugar al fútbol y de entrenar. Veo las cosas desde otra perspectiva. No ha sido una temporada fácil, en la que me ha tocado asumir otro rol, pero te diré que es una de las temporadas en las que más he aprendido y crecido. He podido trabajar en mí, aprendí a verlo de otra manera y a relativizar las cosas. Yo creo mucho en mí y siento que vienen mis mejores años. ¿Cómo decidió parar después del partido frente al Chelsea? Fue un cúmulo de cosas. Sabía que me pasaba algo porque no me sentía bien. No era feliz. En mi casa no era ni el marido ni el padre que necesitaban. Llevaba bastante tiempo así, acumulando cosas, sin hablarlas, guardándomelo todo para mí, hasta que llegó un momento en el que exploté. Fue esa acción contra el Chelsea la que me hizo recapacitar y darme cuenta de que algo me estaba pasando. Supe que necesitaba ayuda y trabajar para salir de ese momento complicado. ¿Cómo explota uno? Son cosas que se van juntando. No solo a nivel futbolístico, porque también hay situaciones que vienen de la infancia y van creciendo. Esa acción frente al Chelsea fue clave. Porque yo ya tenía tarjeta y no podía ir de esa manera. Era evidente que la cabeza no estaba bien. Recuerdo que me fui solo al vestuario y ahí dije: “Basta”. Me di cuenta de que necesitaba hablarlo con mi mujer, con el club y pedir ayuda. Ha sido la mejor o una de las mejores decisiones de mi vida. Los futbolistas se pasan horas y horas entrenando en el campo. ¿Se entrena poco la cabeza? Sin duda. Se entrena muy poco. Debería trabajarse más porque la cabeza es la clave. Yo, por ejemplo, entreno mucho, cuido mi físico, pero no estaba cuidando lo más importante, que es la cabeza, la que manda sobre todo. Hay que invertir mucho más en este tema porque será bueno para el club como institución y para que los jugadores estén bien y puedan dar lo mejor de sí. Hay que hablar más. ¿Cómo respondieron sus compañeros y Flick? Fue tremendo. Me sorprendió mucho porque lo tomaron de una forma muy natural y respetuosa. Deco, que fue el primero con el que hablé, Alejandro, Bojan, el presidente y toda la gente cercana se portaron muy bien. Siempre estaré agradecido con ellos, con el Barça y con mis compañeros, que han sido clave desde que tomé la decisión. Me animaron, me mandaron mensajes y confiaron en mí. Fue muy lindo y una gran motivación para salir adelante. Desde entonces, ¿Ronald Araujo ha cambiado? Soy otra persona. Vuelvo a disfrutar de jugar al fútbol, que es lo que más me gusta. Disfruto con mi mujer, mis hijos y mis amigos. Relativizo mucho más todo. He crecido mucho en este tiempo. Creo firmemente que vienen grandes años en mi carrera. ¿Existe alguna posibilidad de que se vaya este verano o se queda en el Barcelona? Tengo contrato hasta 2031, acabo de renovarlo y estoy muy feliz en Barcelona. Tercera jornada del Mundial, Uruguay-España: ¿cómo le gustaría llegar a ese partido? De la mejor manera posible. Es un lindo partido, contra una gran selección. Quiero llegar en un buen momento y con buen ritmo. Estoy confiado. ¿Es capaz de hacer un once de España para ese partido? España tiene grandes jugadores, muchos de ellos en el club. Yo, personalmente, pondría a Gavi y diez más. Ahí le toca decidir al seleccionador. Se encontrará con muchos compañeros, pero en el campo, si se va Lamine y hay que entrar duro, se entra duro, ¿no? Cada uno defiende a su selección y quiere lo mejor para ella. Después del partido todos somos amigos, pero ahí nos estamos jugando un Mundial. Hay que darlo todo por la selección. Veremos qué circunstancias se dan, pero siempre dentro del respeto y el profesionalismo. ¿Qué opciones tienen tanto Uruguay como España? Son dos grandes selecciones. España acaba de ganar la Eurocopa y tiene muchas opciones. Es una de las favoritas para ganar el Mundial. Pero nosotros también tenemos nuestras armas y grandes jugadores. Vamos con todo y seguro que vamos a dar la sorpresa.