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León XIV camina bajo palio en la primera procesión del Corpus que celebra un Papa fuera de Italia

Resumen

León XIV ha llevado la Eucaristía por las calles de la capital, un gesto más potente que las procesiones de Semana Santa, pues significa sacar a Dios de las iglesias y llevarlo a las calles, entre el tráfico, los edificios y las prisas. se ha desbordado con un millón y medio de participantes, según ha informado la organización del evento, y 1,1 millones, según Delegación de Gobierno. Es la tercera vez que un Papa celebra el Corpus Christi fuera de Roma , y la primera fuera de Italia, un evento extraordinario pues las otras dos fueron en localidades a pocos kilómetros de la Ciudad Eterna.También en esto León XIV pone su estilo propio. Cuando participaban en esta procesión, sus predecesores Juan Pablo II, Benedicto XVI o Francisco solían «acompañar» a la Eucaristía por las calles, ya fuera de rodillas en el papamóvil o caminando, y ésta era portada en tronos similares a los de procesiones de Semana Santa.

León XIV ha llevado la Eucaristía por las calles de la capital, un gesto más potente que las procesiones de Semana Santa, pues significa sacar a Dios de las iglesias y llevarlo a las calles, entre el tráfico, los edificios y las prisas. Así, Madrid ... se ha desbordado con un millón y medio de participantes, según ha informado la organización del evento, y 1,1 millones, según Delegación de Gobierno. Es la tercera vez que un Papa celebra el Corpus Christi fuera de Roma , y la primera fuera de Italia, un evento extraordinario pues las otras dos fueron en localidades a pocos kilómetros de la Ciudad Eterna.También en esto León XIV pone su estilo propio. Cuando participaban en esta procesión, sus predecesores Juan Pablo II, Benedicto XVI o Francisco solían «acompañar» a la Eucaristía por las calles, ya fuera de rodillas en el papamóvil o caminando, y ésta era portada en tronos similares a los de procesiones de Semana Santa. En cambio, igual que hizo en Roma el año pasado, León XIV prefiere sostener la custodia él personalmente, y llevarla por las calles bajo palio y sin la compañía de autoridades. Lo considera un gesto de enorme fuerza y una especie de catequesis sin palabras. Como acto de fe, muchos madrileños a su paso se ponían de rodillas, no por el Papa, sino por la Eucaristía. El palio, con los guardias de honor a su alrededor, y los pétalos y alfombras de flores que ha pisado la procesión, eran gestos de respeto al Cuerpo de Cristo, y no a León XIV.Noticia relacionada general No No La parroquia que repartirá más de 30.000 hostias consagradas en la misa Clara Molla PagánPara los católicos, el sacramento central es la Eucaristía, y el pan y el vino consagrados en la misa, que se transforman en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, son lo más sagrado que custodian, y suelen estar en sagrarios bajo llave. Solo ante la hostia consagrada el Papa se quita el solideo -de ahí su nombre, «solo ante Dios». En sus viajes, el evento más importante que tiene el Papa es la misa, y por esa razón la celebra en todas las etapas de sus visitas. En otros viajes ha habido adoraciones eucarísticas, pero procesiones como esta, ninguna.El Papa había solicitado minutos antes que la procesión tenga consecuencias concretas, pues «no se trata únicamente de sacar la custodia, sino de dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada, para responder a su invitación a la conversión, a cambiar la mirada, a acoger su presencia que nos transforma y nos hace constructores de un mundo nuevo».Para el cardenal José Cobo esta fiesta significa que «Dios sigue habitando entre su pueblo y nos invita a construir una ciudad más fraterna», como ha dicho ante el Papa.Cuando Carlos III remodeló Madrid en el siglo XVIII y la embelleció con esta plaza, no podría imaginar que un día la diosa pagana de piedra vería pasar a su lado a un Papa que llevaba en procesión al Dios de los católicos. No podía haberse elegido un lugar más apropiado para que partiera, pues cada una de sus esquinas, la del Palacio de Buenavista, el Palacio de Linares, el Palacio de Comunicaciones y el Banco de España, pertenece a un barrio diferente de Madrid. Al filo de las once y media, ha comenzado la procesión del Corpus , abierta por niñas y niños que han hecho la primera comunión, y que iban vestidas ellas de blanco, y ellos con chaqueta. Luego un grupo de laicos y otro de religiosos y de religiosas. A continuación, un grupo de sacerdotes, y los obispos, arzobispos y cardenales de España. Al pie del estrado, el Papa ha tomado en sus manos la Custodia con el Santísimo Sacramento y ha caminado con ella bajo un palio sostenido por turnos por seminaristas de Madrid. Los Reyes y sus hijas la han esperado desde los mismos asientos a la derecha del altar, donde han estado durante la misa. Al paso de la procesión, muchas personas lanzaban pétalos y las campanas de las iglesias de la zona repicaban. El cortejo ha salido de la plaza de Cibeles por la calle Alcalá en dirección a la Gran Vía, y ha girado a la altura de la iglesia de San José para regresar a Cibeles.El Papa caminaba muy recogido, despacio, y evitaba mirar a su alrededor para no atraer miradas. También los madrileños respetaban esta decisión y no lo llamaban ni lanzaban gritos a su paso. Mientras tanto, durante los 20 minutos que ha durado, un coro y orquesta de varios cientos de personas, han contribuido a mantener el recogimiento con himnos eucarísticos. Sólo una parte de los participantes a la ceremonia, los que estaban cerca de Cibeles, han podido ver directamente la procesión. Pero entre el resto de filas no permanecían indiferentes y se alzaban muchos aplausos cuando en las pantallas de vídeo se enfocaba la Custodia con el Santísimo.Eran casi las 12:10 horas cuando León XIV ha regresado al estrado, se ha acercado de nuevo al altar y ha bendecido con la Eucaristía al más de un millón de personas allí presentes. En España la tradición de las procesiones del Corpus se vive desde hace siglos en lugares como Toledo, Sevilla o Granada. En unas y otras ciudades rivalizan en belleza y solemnidad. Pero entre todas, la de este domingo en Madrid será la más difícil de olvidar.