Rabat ignora oficialmente la visita real sin adoptar represalias ni tolerar protestas
ResumenMarruecos ha parecido ignorar este martes la visita de Felipe VI a Ceuta, que el miércoles se prolonga a Melilla. El Gobierno de Rabat no ha adoptado hasta ahora represalias como las aplicadas en 2007 ante la visita de Juan Carlos I a las ciudades autónomas: la retirada del embajador en Madrid y un comunicado de condena del Palacio Real. Por el momento, tampoco ha tolerado aparentemente acciones populares de protesta. La presencia del monarca español en Ceuta, donde pernoctó antes de seguir viaje hacia Melilla, no ha desatado una respuesta oficial en el país magrebí, mientras en la sociedad civil se observa la visita real como un gesto diplomáticamente sensible.
Marruecos ha parecido ignorar este martes la visita de Felipe VI a Ceuta, que el miércoles se prolonga a Melilla. El Gobierno de Rabat no ha adoptado hasta ahora represalias como las aplicadas en 2007 ante la visita de Juan Carlos I a las ciudades autónomas: la retirada del embajador en Madrid y un comunicado de condena del Palacio Real. Por el momento, tampoco ha tolerado aparentemente acciones populares de protesta. La presencia del monarca español en Ceuta, donde pernoctó antes de seguir viaje hacia Melilla, no ha desatado una respuesta oficial en el país magrebí, mientras en la sociedad civil se observa la visita real como un gesto diplomáticamente sensible. A escasos kilómetros de donde los reyes Felipe y Leticia eran vitoreados por los ceutíes, la frontera con Marruecos en Fnideq (Castillejos, en su denominación bajo el Protectorado español) se encontraba sometida este martes a estrictas medidas de seguridad, según informaron fuentes locales. Dos meses y medio después del cruce masivo del 30 y 31 de julio, cuando más de 70.000 personas irrumpieron en el territorio de la ciudad autónoma española, de las que 141 perdieron la vida, según ONG marroquíes, el despliegue se seguridad se mantenía. Al menos un camión con un cañón de agua a presión, decenas de vehículos policiales, tanquetas incluidas, y centenares de agentes de diferentes cuerpos montaban guardia en el confín africano de la Unión Europea. En los montes que bordean los accesos a la frontera española, policías apostados vigilaban que nadie traspase la zona de seguridad. La carretera que enlaza Findeq con el puesto de Bab Sebta (Puerta de Ceuta, en árabe) estaba jalonada de vallas metálicas para impedir el paso a las playas y acantilados de la costa, la vía seguida por la avalancha migratoria de finales de julio. Los accesos desde Tánger hasta Castillejos se encontraban también sembrados, de acuerdo con las fuentes consultadas, de controles y retenes policiales, así como patrullas de la Gendarmería en los desvíos de carretera, donde agentes de paisano reclamaban aleatoriamente la documentación a los viajeros. Fuentes locales de Fnideq estiman en al menos 3.000 el número de efectivos de seguridad desplegados, entre los que se incluyen unidades militares. La mayoría se aloja en las naves industriales vacías cercanas a la frontera con las que el Gobierno de Rabat pretendía dinamizar la economía local tras la supresión del llamado comercio fronterizo informal, el trasiego de cientos de porteadoras con bultos de mercancías. Una convocatoria lanzada a través de las redes sociales por activistas y youtubers ha llamado este miércoles en Castillejos a una concentración de protesta contra la presencia del rey de España en la colindante ciudad autónoma de Ceuta. Sectores minoritarios de la sociedad marroquí han anunciado otros llamamientos a protestar contra la visita real, aunque de alguno de ellos, como el previsto este martes en Agadir (sur de Marruecos) no ha habido noticia de que se haya llevado a cabo. El activista Yahya Yahya, exsenador por Nador y exalcalde de Beni Ensar (localidad vecina de Melilla), anunció en septiembre actos de rechazo ante lo que consideraba “una provocación” de España. Yahya lidera el denominado Comité Nacional para la Defensa de los Asuntos del Reino de Marruecos y su Integridad Territorial, organización que solo reaparece en la escena pública ocasionalmente y en momentos de tensión bilateral con España. Por ahora, uno de los pocos gestos políticos de Marruecos hacia la visita de Felipe VI se escenificó mediante la ausencia en la residencia del embajador de España en Rabat, donde se ofrecía una recepción en la noche del lunes con motivo de la fiesta nacional del 12 de Octubre. En los últimos años, la presencia de ministros marroquíes ha sido habitual en la cita diplomática anual, pero en esta ocasión no acudió ninguno de ellos. Marruecos se halla inmerso en pleno proceso de formación del nuevo Gobierno de la primera ministra, Fátima Mansouri, quien anunció precisamente en la noche del lunes un pacto de coalición de centroizquierda con otros tres partidos. La recepción se desarrolló con un perfil bajo, hasta el punto que tampoco contó con el discurso del embajador español, como es costumbre. Pequeños partidos políticos, como Al Ahd (centrista bereber), han expresado su rechazo a la visita, informa la agencia Efe. “Ceuta y Melilla siguen formando parte de la memoria histórica y nacional de Marruecos”, sostiene esta formación extraparlamentaria. El Partido de la Vía Democrática Obrera (comunista), sin representación en el Legislativo, mostró también su “más enérgica condena” y criticó el silencio oficial marroquí. La prensa marroquí está dando cuenta de la vista real con información de agencias de noticias internacionales, aunque algunos medios, como la revista Maroc Hebdo, avanzan su opinión al considerar que el presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, “ha implorado la protección del monarca [español] para defender una presencia colonial que los sucesos de julio [en la frontera] han vuelto insostenible”. También desde la página web de Le7TV se advertía de que “la contención y la prudencia diplomática” expresada por Rabat “no debe interpretarse como la aceptación de hechos consumados”. “Marruecos puede defender sus intereses con serenidad, sin caer en la escalada de tensiones”, precisaba este digital informativo, “al tiempo que mantiene con firmeza sus posiciones históricas” de reivindicación de soberanía sobre Ceuta y Melilla. Sin entrar a informar sobre la visita, el portal oficialista Le 360 ha publicado una viñeta satírica en la que se muestra a los reyes ante migrantes irregulares magrebíes en Ceuta que dan vivas a Marruecos.