Un tesoro en la Caja, el otro 'chupinazo' de los navarros en el Tour: "Daremos guerra todos los días"
ResumenCaja Rural-Seguros RGA está viviendo en este Tour de Francia uno de los momentos más importantes de su historia reciente. El equipo navarro llegó a la Grande Boucle con la ilusión de un debutante (aunque el patrocinador ya había competido en los años 80), pero también con la determinación de quien no quiere limitarse a formar parte del pelotón. Desde el primer día, la consigna ha sido clara: correr con valentía, buscar escapadas, aprovechar cada resquicio y enseñar al mundo el trabajo que la estructura viene realizando desde hace años. Ayer 7 de julio, en Carcasona, el equipo tuvo su particular chupinazo.
Caja Rural-Seguros RGA está viviendo en este Tour de Francia uno de los momentos más importantes de su historia reciente. El equipo navarro llegó a la Grande Boucle con la ilusión de un debutante (aunque el patrocinador ya había competido en los años 80), pero también con la determinación de quien no quiere limitarse a formar parte del pelotón. Desde el primer día, la consigna ha sido clara: correr con valentía, buscar escapadas, aprovechar cada resquicio y enseñar al mundo el trabajo que la estructura viene realizando desde hace años. Ayer 7 de julio, en Carcasona, el equipo tuvo su particular chupinazo. Pañuelo rojo al cuello, corredores y auxiliares reunidos antes de la salida de la cuarta etapa y una celebración de San Fermín lejos de Pamplona, pero muy cerca del sentimiento de la casa. “Para nosotros es un día muy especial. Llevar el pañuelo aquí, en el Tour, es una forma de acordarnos de Navarra y de toda la gente que nos sigue desde casa”, resumía Josemi Fernández. No hubo cohete en la plaza del Ayuntamiento, pero sí una foto con mucho significado junto a Movistar. Caja Rural festejó San Fermín en el escenario más grande del ciclismo, con el orgullo de haber alcanzado por fin una carrera que llevaba “años persiguiendo”. La invitación al Tour no llegó por casualidad. Fue el resultado de una temporada sólida, de una apuesta por la cantera y de un crecimiento sostenido que permitió al equipo cerrar 2025 en una posición clave dentro del ranking UCI. “Estar aquí ya es un premio, pero no queremos vivirlo como si solo viniéramos de visita. El Tour te exige desde el primer kilómetro y nosotros queremos estar en la pelea”, explica Nicolau. Esa mentalidad se vio muy pronto. En la segunda etapa, con final en Montjuïc y tras hacer una gran crono, Alex Molenaar dio al Caja Rural su primera gran imagen en la carrera al vestir el maillot de lunares. Éxito a las primeras de cambio. “Ponerse un maillot del Tour no se olvida nunca. Para un equipo como el nuestro, subir al podio en una carrera así demuestra que se pueden hacer cosas importantes”, señalaba el propio corredor neerlandés. Molenaar abrió el camino de lo que Caja Rural busca en esta edición: fugas, montaña, presencia y días que justifiquen cada esfuerzo. La plantilla está pensada para multiplicar opciones. Fernando Gaviria aporta experiencia y olfato para los sprints. Stefano Oldani, Jakub Otruba, Joel Nicolau y Molenaar son corredores ideales para moverse en jornadas abiertas; y Abel Balderstone (que se irá a UAE en 2027), José Félix Parra y Sebastian Berwick dan profundidad para los días de montaña. “No tenemos el tren de los grandes equipos, pero sabemos movernos. En el Tour hay que estar atento, buscar el sitio y no tener miedo”, bromeaba Gaviria, que en San Fermín bajó del autobús con el pañuelo rojo y una pregunta que sacó sonrisas: “¿Dónde están los toros?. Balderstone también ha sentido de forma especial este estreno. En la etapa hacia Les Angles se filtró en la escapada junto a José Félix Parra y atravesó carreteras que conoce de sobra. “Tuve los pelos de punta al pasar por los pueblos por los que entreno cada día”, confesó. Joel Nicolau, señalado como una de las bazas para pelear por la montaña en los primeros días, encarna bien ese espíritu combativo. “Sabemos que nuestras opciones pasan por anticiparnos. Caja Rural corre también con Jaume Guardeño muy presente, después del grave accidente que le mantiene apartado de la competición. Su ausencia pesa dentro del grupo, pero también empuja. El chupinazo de Carcasona fue, en el fondo, la imagen de un equipo que ha llegado al Tour después de muchos años de trabajo y que ya ha dejado claro que no piensa marcharse sin hacer camino. El pañuelo rojo ya ondea en la carrera más grande del mundo. Ahora falta saber hasta dónde puede llegar el sueño verde.