Los inversores compran la segunda 'reculada' de Trump en un año dentro de un guion que ya conocen: llegan curvas durante meses hasta la solución final
ResumenLos mercados han aprendido que la felicidad en tiempos de Donald Trump es efímera. Aprovechan cada ocasión para celebrar, incluso con cierta euforia, decisiones que son un respiro hoy ...y mañana ya se verá. No es sencillo ser trader cuando la mayor economía del mundo está en manos de un dirigente que adopta decisiones erráticas, pero, sobre todo, que comenta públicamente cualquier cambio de parecer en política internacional. Es un guion ya conocido y por ello este miércoles los inversores compraron la tregua de quince días anunciada por EEUU e Irán con júbilo y sin titubear, a pesar de las informaciones que fueron trascendiendo a lo largo de la jornada sobre ataques por parte de Israel en Líbano o de Irán sobre Emiratos y que ponían en riesgo el alto el fuego.
Los mercados han aprendido que la felicidad en tiempos de Donald Trump es efímera. Aprovechan cada ocasión para celebrar, incluso con cierta euforia, decisiones que son un respiro hoy ...y mañana ya se verá. No es sencillo ser trader cuando la mayor economía del mundo está en manos de un dirigente que adopta decisiones erráticas, pero, sobre todo, que comenta públicamente cualquier cambio de parecer en política internacional. Es un guion ya conocido y por ello este miércoles los inversores compraron la tregua de quince días anunciada por EEUU e Irán con júbilo y sin titubear, a pesar de las informaciones que fueron trascendiendo a lo largo de la jornada sobre ataques por parte de Israel en Líbano o de Irán sobre Emiratos y que ponían en riesgo el alto el fuego. La jornada fue pletórica para los alcistas en las principales bolsas mundiales... y para los bajistas en el mercado de materias primas. El TTF holandés, el gas europeo, desplomó su precio un 18%, hasta los 44 euros MGW/hora. Aun así el coste para el consumidor y la industria europea es hoy un 38% superior a lo que era antes de que EEUU atacara Irán el pasado 28 de febrero. La misma situación se vivió con los futuros del petróleo, donde el Brent y el West Texas protagonizaron caídas del 13%-15%. El crudo europeo llegó a perder los 91 dólares el barril durante la sesión incluso, para cerrar luego sobre los 95 dólares en el momento del cierre europeo de las bolsas. Precio Brent guerra Irán Los principales índices firmaron subidas de más del 5% para la bolsa alemana, o cercanas al 4% para París o Madrid, donde el Ibex 35 se anotó un 3,9%, hasta los 18.125 puntos. El patrón, repetido en toda Europa, fue de ventas masivas en petroleras -Repsol firmó un desplome del 6%- y de compras en las compañías más cíclicas, como acereras y mineras, turismo o bancos. "Si fallara la tregua se han abierto vías de comunicación que seguirán abiertas y todo esto es positivo para los inversores (...) Sin embargo, desde el inicio de la guerra seguimos con caídas del 4% en las bolsas europeas, del 2% en los bonos o del 8% en el oro [medido en euros]. No estamos en un nivel preguerra", afirma Francisco Quintana, director de Estrategia de Inversión de ING España. El baile ensayado ya en los mercados se cumplió a la perfección. Wall Street siguió la estela europea con ganancias en sus principales índices; cayó la volatilidad, subió el euro frente al dólar, Bitcoin cedió posiciones y el oro se anotó casi un 2% como clara señal de que los inversores volvían a depositar su liquidez, aquella que necesitaron hace semanas para cubrir sus posiciones, en activos seguros como los metales preciosos. "Trump lo vuelve a hacer. Cuando faltaba poco más de una hora para el inicio del supuesto apocalipsis en Irán, se alcanzó un acuerdo de alto el fuego de dos semanas con el país persa. Más allá del ya habitual giro de guion del presidente estadounidense, el verdadero motivo de optimismo radica en que la aparente inmutabilidad de Teherán comienza a resquebrajarse (WACO: Will the Ayatollahs Chicken Out) y se muestra dispuesto a garantizar el paso seguro por el estrecho, algo que apenas unas horas antes parecía impensable", analizaba ayer Banca March en un informe titulado del 'TACO al WACO'. Trump ostenta el mérito de que medio mundo libre utiliza con naturalidad acrónimos acuñados durante su mandato, que van desde el MAGA (Make America Great Again) al TACO (Trump Always Chickens Out), que se refiere a la forma de negociar del líder republicano según la cual primero amenaza y luego se echa para atrás. La subida de ayer de los mercados se entiende como un momento de euforia puntual por parte de los grandes bancos de inversión. Ahora toca calcular el impacto que tendrá la guerra sobre los precios de la energía y las cadenas de suministro y determinar si la tregua modificará las previsiones de política monetaria actuales, que ya descontaban subidas de tipos de interés en la Eurozona para perseguir la inflación. Bank of America ve difícil que el mercado deje de poner en precio, al menos, dos de las tres alzas previstas. Si se mira con perspectiva, la decisión de Trump de atacar Irán el 28 de febrero dio un vuelto a las expectativas que anticipaban, incluso, un recorte de 10 puntos básicos para los tipos oficiales en Europa, frente a la subida de 85 puntos esperada hace solo 24 horas. "La incertidumbre no ha desaparecido, teniendo en cuenta que las negociaciones pueden complicarse las próximas dos semanas", señalan como primer punto. "El shock sobre el precio de la energía" tampoco se evaporará aun considerando la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz y hablan de "daños permanentes" en la cadena de suministro de petróleo y gas hasta finales de año. Las compras de los inversores en el mercado de bonos, con rentabilidades a la baja, ponen distancia sobre futuras subidas de los tipos oficiales. El bono alemán a dos años se desplomó ayer del 2,7% a estar por debajo del 2,5%, y este es el mejor indicador a corto plazo para saber qué piensa el mercado sobre el siguiente paso que dará Christine Lagarde. Desde Barclays sus analistas consideran que "una mayor desescalada sigue siendo la opción más racional" porque beneficiaría a todas las partes: "Trump necesita reducir la tensión ante los crecientes costos políticos y económicos de la guerra, mientras que Irán necesita mantener sus ingresos petroleros" No obstante, hablan de "secuelas en el crecimiento y sobre la inflación". El Banco Central Europeo (BCE) espera que el pico de precios se produzca antes del comienzo del verano, con una inflación que crecerá a tasas anuales del 3,1%, para cerrar el año fuera de su objetivo, en el 2,6%. Es clave "calibrar cuál ha sido el daño a las infraestructuras energéticas para determinar cuánto tiempo tardará el precio del Brent en volver a los niveles previos al inicio del conflicto (si vuelve), para a su vez determinar cómo evoluciona la inflación y el crecimiento. Podríamos estar ante una situación similar a la de hace un año, cuando Trump dio 90 días de tregua a sus socios comerciales para negociar acuerdos sobre los aranceles", apuntan desde Renta 4. Y esto son meses de incertidumbre y de una alta volatilidad en los mercados. No obstante, hay muchas sombras en la negociación. El propio Gobierno de Pakistán reconoció ayer ataques por parte de Irán en la región y las diez exigencias que han trascendido del régimen iraní parecen difíciles de alcanzar. Entre ellos, Teherán quiere recuperar todos sus bienes embargados y reincoporarse a la comunidad internacional "sin que se ponga en cuestión su régimen político". Y luego está la cuestión nuclear, ya que se persigue un compromiso por parte del régimen de los ayatolás para que paralice el enriquecimiento de uranio. Pero hay una cuestión clave, que afecta al comercio mundial y es cómo será el funcionamiento futuro del estrecho de Ormuz. Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum (de la gestora francesa Natixis IM) entiende que las aspiraciones de los ayatolás "transformarían un bien público internacional en un activo estratégico regional con potencial de generar ingresos", lo que podría suponer que otros países quieran hacer lo mismo, monetarias sus estrechos, y esto "representa un cambio radical en la dinámica del comercio mundial". Por el momento, lo que parece incuestionable es el que cierre del estrecho "impone retrasos logísticos inevitables, ya que llevará varias semanas redirigir petroleros, reponer inventarios y reactivar plenamente la producción", apuntan Edmond de Rothschild AM, y esto descuenta un impacto más duradero sobre los precios.