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Expansión ·

España, ante el último gran experimento migratorio

Resumen

España está llevando a cabo el último experimento europeo de inmigración a gran escala. Mientras otros gobiernos del continente y de Estados Unidos han impuesto nuevos controles en sus fronteras, la política de puertas abiertas del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha propiciado un aumento extraordinario de la llegada de inmigrantes. Desde 2022, la población nacida en el extranjero que vive en España ha aumentado una media anual de 665.000 personas, lo que equivale a añadir cada año una ciudad del tamaño de Málaga. El año pasado, el país representó un tercio del incremento total de la población inmigrante en la UE, según la Fundación Rockwool, un think tank de Berlín.

España está llevando a cabo el último experimento europeo de inmigración a gran escala. Mientras otros gobiernos del continente y de Estados Unidos han impuesto nuevos controles en sus fronteras, la política de puertas abiertas del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha propiciado un aumento extraordinario de la llegada de inmigrantes. Desde 2022, la población nacida en el extranjero que vive en España ha aumentado una media anual de 665.000 personas, lo que equivale a añadir cada año una ciudad del tamaño de Málaga. El año pasado, el país representó un tercio del incremento total de la población inmigrante en la UE, según la Fundación Rockwool, un think tank de Berlín. Impulso económico Los que apoyan esta tendencia afirman que ha dado a la envejecida sociedad española un impulso económico muy necesario. En cambio, sus detractores la califican de estrategia mal planificada que está sobrecargando la infraestructura del país y generando nuevas tensiones sociales. Financial Times ha analizado datos oficiales para esclarecer cómo la inmigración ha transformado España y cómo se compara con el resto de la Unión Europea. En menos de un cuarto de siglo, la población nacida en el extranjero en España ha pasado de ser uno de cada 20 residentes a casi uno de cada cinco, una proporción incluso mayor que la de Estados Unidos. Hay hombres senegaleses vigilando aparcamientos en las playas de Valencia y niños pakistaníes jugando al críquet en las plazas de los pueblos vascos. Nómadas digitales estadounidenses han comprado apartamentos de lujo en Madrid y Barcelona. Pedro Sánchez, que lleva en el poder desde 2018, afirmó el año pasado que España -y Occidente en su conjunto- deben elegir entre ser "una sociedad abierta y, por lo tanto, próspera, o cerrada y empobrecida". La postura del presidente socialista contrasta con la paralización virtual de la entrada de inmigrantes que el presidente Donald Trump ha impuesto en la frontera entre Estados Unidos y México. También contrasta con las medidas restrictivas contra la migración, tanto legal como irregular, adoptadas por otros gobiernos europeos de izquierda, como Dinamarca y Reino Unido. Regularización El mes pasado entró en vigor la medida migratoria más polémica del Ejecutivo español hasta la fecha: una regularización extraordinaria que brinda a al menos medio millón de personas la oportunidad de obtener permisos de residencia y trabajo y salir de la economía sumergida. Uno de los posibles beneficiarios es Joel Encalada, de 34 años, obrero de la construcción peruano. Él, al igual que otros solicitantes, debe demostrar que se encontraba en España antes del 1 de enero de este año y que ha permanecido allí durante cinco meses consecutivos. Puede hacerlo simplemente presentando los recibos de su tarjeta de transporte, que esperaba para recoger en una larga cola frente a una oficina de transporte público en Madrid. En referencia a Sánchez, Escalada afirma que "tenemos que agradecerle todo". Pero también está creciendo en España una fuerte reacción antiinmigración, impulsada por Vox, el partido de extrema derecha que es el tercero en número de votos. Santiago Abascal, su líder, ha acusado al Ejecutivo de fomentar una "invasión de inmigrantes". El mes pasado añadió que "han decidido enviar un mensaje al mundo: a cualquiera que cruce nuestras fronteras se le concederá estatus legal de inmediato. Nos han vendido". Kate Hooper, del Migration Policy Institute, un think tank de EEUU, asegura que la regularización, la séptima de este tipo en las últimas cuatro décadas, tiene sentido práctico a corto plazo. Sin embargo, advierte de que la cuestión más importante es "si las reformas garantizarán que esta población irregular no vuelva a crecer desmesuradamente". El aumento de la migración ya ha transformado la economía española. Sus efectos en la vivienda, la delincuencia y la propia política son objeto de un intenso debate. Paco Camas, de la empresa de encuestas Ipsos, afirma que en los últimos dos años la inmigración "se ha convertido en uno de los principales problemas del país a ojos de la gente común". El problema del Gobierno no reside únicamente en la inquietud expresada por Vox, sino en que la preocupación se está extendiendo más allá del electorado del partido de derecha. Preocupaciones En los últimos dos años, España ha sido la economía avanzada de gran tamaño con mayor crecimiento del mundo y un motor de la creación de empleo en la UE. Desde 2020, ha concentrado uno de cada cuatro de los 11,1 millones de nuevos empleos creados en todo el bloque, según un análisis de Financial Times. Aproximadamente el 70% de esos empleos han sido para inmigrantes, según Funcas. Juan Félix Huarte, presidente de Uriel Investments, cuyas empresas abarcan desde la gestión de residuos hasta las energías renovables, afirma que los inmigrantes se han vuelto fundamentales para la economía del país por dos razones fundamentales. Una es la tasa de natalidad española de 1,1 nacimientos por mujer, la más baja de la UE después de Malta y poco más de la mitad de la tasa de 2,1 necesaria para mantener la estabilidad demográfica. "Los españoles, por desgracia, no tenemos hijos. Tenemos mascotas, pero no hijos", dice Huarte. La otra razón, en su opinión, es que muchos jóvenes españoles son reacios a aceptar trabajos duros: "Estamos acostumbrando a la sociedad a las ayudas públicas, a las subvenciones". El índice de desempleo en España se mantuvo como el segundo más alto de la UE, con un 10,3 % en marzo. Sin embargo, los negocios de Huarte han tenido dificultades para encontrar personal para conducir camiones de basura o excavadoras en vertederos. "Es un problema, y la única forma de solucionarlo es con inmigrantes", afirma. Aunque el aumento del empleo ha sido generalizado, el mayor en términos absolutos se ha producido en hoteles, bares y restaurantes, que han generado 350.000 nuevos puestos de trabajo desde 2020, según un análisis de Financial Times basado en datos de la UE. Nino Redruello, chef de La Ancha, un grupo de restaurantes con más de un siglo de historia, comenta que "En el fondo, agradecemos la inmigración, porque sin ella probablemente apenas tendríamos un sector de la restauración". Latinoamericanos Aunque la llegada de africanos en patera a Canarias acapara los titulares, los latinoamericanos siguen siendo, con diferencia, el grupo más numeroso de trabajadores inmigrantes en España. Entre ellos, los colombianos constituyen el grupo de mayor crecimiento. España cuenta con una política de inmigración muy abierta para unos 15 países latinoamericanos, cuyos ciudadanos pueden entrar sin visado. Quienes solicitan la residencia pueden optar a la ciudadanía española en un plazo de dos años. Los que superan los 90 días permitidos en el país quedan en situación irregular. Los inmigrantes más recientes suelen tener bajos ingresos y escasa cualificación, lo que encaja perfectamente con el modelo económico tradicional español, centrado desde hace años en la construcción, el turismo y la restauración. Sin embargo, estos sectores presentan una baja productividad, lo que ha generado advertencias de que España está importando mano de obra barata. En cambio, algunos economistas afirman que nuestro país debería potenciar su crecimiento centrándose en mejorar la productividad. Una mano de obra más cualificada contribuiría a alcanzar ese objetivo. "Este es un buen momento para plantearse qué tipo de inmigración se necesita", afirma Raymond Torres, director de análisis macroeconómico de Funcas. Vivienda A medida que la inmigración ha aumentado, la oferta de vivienda nueva en España ha ido disminuyendo. El resultado, según el Banco de España, es un enorme déficit en el mercado inmobiliario: en la última década se han formado 700.000 hogares más de los que se han construido. Ana Ibáñez, de 27 años, dependienta de una librería en Madrid, se topó con la escasez de vivienda en la capital española cuando decidió mudarse con su novio el año pasado. Un piso para dos personas en Tetuán, el madrileño barrio obrero donde vive, les habría costado 600 euros al mes por persona. Al no disponer de ese dinero, la pareja ha tenido que compartir piso con dos amigos. Ante esta situación, muchos jóvenes siguen viviendo con sus padres: de hecho, la edad media a la que los españoles se independizan supera los 30 años desde 2021, según Eurostat. Pero hay más factores en juego: Los precios de la vivienda han superado con creces el máximo alcanzado durante la burbuja inmobiliaria de 2008, según un estudio de CaixaBank. Desde 2015, los precios han subido un 48 % a nivel nacional y casi se han duplicado en Madrid y Barcelona. Los alquileres, por su parte, aumentaron un 39% entre 2021 y 2025 en toda España y un 59% en la Comunidad de Madrid, según el portal inmobiliario Fotocasa. Madrid y Barcelona tienen los alquileres más caros en relación con el salario en Europa, después de Lisboa y Londres, según Numbeo, proveedor de datos. La enorme brecha entre la oferta y la demanda de vivienda también refleja la asfixiante burocracia española, que dificulta la habilitación de nuevos terrenos para la construcción. Pero surge una pregunta: ¿dónde viven los recién llegados? Enrique Cañadas, de Aesco, una organización sin ánimo de lucro que ayuda a los migrantes, afirma que algunos duermen durante largos periodos en los sofás de familiares; otros se apiñan en minúsculos pisos compartidos por varias familias. Las polémicas Ante la pregunta sobre la relación entre la escasez de vivienda y la inmigración, un funcionario del ministerio de Vivienda asegura que "debemos combatir la retórica que pretende culpar a los migrantes de este problema. Son estos quienes, junto con los jóvenes españoles, más lo sufren". Sin embargo Hooper, del Migration Policy Institute, afirma que los gobiernos deberían modular el impacto de los posibles flujos migratorios en "dónde se necesitarán servicios, vivienda e infraestructuras". Iván Espinosa de los Monteros, expolítico de Vox y actual director de Atenea, un think tank conservador, afirma que el Ejecutivo español no tiene un plan adecuado para viviendas, hospitales y transporte público: "Si se mantiene la misma infraestructura y se aloja a un 20% más de personas, entonces sí, se satura", lamenta. Señalando que la mayoría de los inmigrantes son latinoamericanos que trabajan, añade que el problema radica en que "ocupan demasiado espacio público. Esto genera una reacción negativa". El recorrido de Vox por el barrio multicultural donde la joven promesa del fútbol del Barcelona, Lamine Yamal, jugaba de niño, no aparece en ninguna guía turística. Los concejales del partido en la localidad costera catalana de Mataró señalan una tienda de conveniencia que fue asaltada a punta de pistola, un banco donde jóvenes venden hachís y un edificio de apartamentos ocupado ilegalmente. Mónica Lora, líder local de Vox, muestra la plaza en la que el padre de Yamal, nacido en Marruecos, la atacó tras lanzar insultos y huevos contra una carpa de campaña de Vox. Para Lora, la mezcla de residentes del norte y del África subsahariana en el barrio se ha traducido en delincuencia e inseguridad: "Vengo aquí a trabajar. Ni se me ocurriría venir a dar un paseo. Como mujer, como madre, me da miedo", reconoce. Dos policías de paisano la siguen por una calle llena de carnicerías halal y supermercados marroquíes. "Esto no parece Cataluña; no parece España", dice la política de Vox sobre la zona, cuya población extranjera representa el 39%. "Puede que el mensaje de Vox sea duro, pero sobre todo es honesto", sostiene. Sin embargo, los críticos de Vox acusan al partido de avivar el miedo deliberadamente. Pap Jammeh, que llegó de Gambia en 1980 y dirige dos mezquitas locales, afirma que "son unos ignorantes. Cuando los veo en la televisión me enfado. Difunden noticias falsas, pero cuando se trata de economía no tienen nada que decir". Las estadísticas no resuelven el debate. La delincuencia en Mataró no está aumentando: el número de delitos el año pasado fue prácticamente idéntico al de 2019, según datos de la policía catalana. Sin embargo, José Casado, concejal de Vox, asegura que los "delitos graves", como los delitos sexuales y las agresiones, sí aumentaron. Un profesor local afirma que los datos no incluyen algunos incidentes violentos entre jóvenes de diferentes grupos inmigrantes, porque las víctimas tienen miedo de denunciarlos. Interés político Cuando la anterior oleada migratoria alcanzó su máximos en 2006, el periodista John Hooper escribió en Los nuevos españoles que estos no mostraban "mucho interés por los recién llegados ni por sus problemas". La era de la "indiferencia" a la que se refería ha terminado. Con las próximas elecciones generales previstas para agosto de 2027, la inmigración ha escalado posiciones en la agenda política. La axtual oposición del Partido Popular lidera las encuestas, pero se prevé que no alcance la mayoría, lo que convierte a Vox en un actor clave en la formación de gobierno. Desde el anuncio de regularización masiva de Sánchez, el partido ha intensificado su ofensiva en materia de inmigración. Cuando Vox formó dos gobiernos autonómicos con el PP el mes pasado, insistió en una política de "prioridad nacional" que, según afirma, dará a los españoles acceso preferencial a la vivienda pública, los servicios y las prestaciones sociales. Algunos analistas afirman que la estrategia electoral del presidente del Gobierno consiste en provocar a Vox para que adopte un lenguaje cada vez más agresivo sobre inmigración, una retórica que le ayuda a captar a votantes descontentos de su principal rival, el PP. Amplificar la alarma sobre la agenda de la ultraderecha también moviliza a la base del propio partido Socialista de Pedro Sánchez. Juan Lobato, diputado socialista independiente, afirma que el apoyo incondicional del Gobierno a la inmigración corre el riesgo de alienar a los votantes de izquierda, que le confiesan estar de acuerdo con algunos de los argumentos de Vox. Una persona cercana a Pedro Sánchez, no obstante, recuerda que muchos inmigrantes ya se han nacionalizado españoles y tienen una deuda con el presidente del Gobierno: "Algunos de ellos también votarán", concluye. © The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribución, copia o modificación. EXPANSIÓN es el único responsable de esta traducción y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.