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Un estudio explica por qué las patatas fritas de tu amigo siempre saben mejor

Resumen

El mundo de las investigaciones sobre los alimentos, en ocasiones, pueden parecer bromas, pero este del que hablamos en estas líneas tiene el rigor científico de Science Direct. La base de este estudio surge de un dicho popular que se utiliza en casi todos los idiomas: “La comida robada sabe mejor”. A partir de eso, arranca una investigación que demuestra cómo las patatas fritas del plato contiguo al tuyo saben mejor. Para el estudio se habla de ‘comida robada’ como un término que se les explicó a los 120 participantes para que cogieran patatas del plato de alguno de los compañeros del estudio.

El mundo de las investigaciones sobre los alimentos, en ocasiones, pueden parecer bromas, pero este del que hablamos en estas líneas tiene el rigor científico de Science Direct. La base de este estudio surge de un dicho popular que se utiliza en casi todos los idiomas: “La comida robada sabe mejor”. A partir de eso, arranca una investigación que demuestra cómo las patatas fritas del plato contiguo al tuyo saben mejor. Para el estudio se habla de ‘comida robada’ como un término que se les explicó a los 120 participantes para que cogieran patatas del plato de alguno de los compañeros del estudio. De ese modo se quería recrear la tensión cognitivo-emocional de una transgresión moral sin inducir daño real ni violación legal. Por lo tanto, el ‘robo’ en sí, lo que hace en el estudio, funciona como una transgresión simbólica. En total fueron 120 personas las que participaron en este estudio, adultos sanos, voluntarios en los que había 70 mujeres y 50 hombres de entre 18 y 50 años y con una edad media de 33,4 años. En cuanto a los criterios de exclusión, incluyeron alergias alimentarias, afecciones gastrointestinales significativas o uso de medicamentos que alteran la percepción del gusto o el apetito. Todos los participantes dieron su consentimiento informado por escrito. Lo importante del estudio fueron los resultados ya que los 120 participantes inscritos completaron las cuatro condiciones experimentales, lo que generó 480 observaciones analizables dando una sólida valoración empírica a que la adquisición no autorizada de patatas fritas amplifica la percepción hedónica de maneras cuantificables y con matices psicológicos. De hecho, en la conclusión final se indica que, tal y como dictaminaron los participantes, las patatas fritas sustraídas fueron calificadas como “notablemente superiores” a las obtenidas legítimamente o por generosidad.