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El Mundo ·

Cuatro escenarios para una "guerra del Ramadán" que va en escalada

Resumen

El conflicto de Oriente Próximo, bautizado en Irán como "la guerra del Ramadán", empieza su tercera semana alejándose poco a poco de lo que Donald Trump consideraba "una victoria rápida y decisiva". La Historia demuestra que resulta muy sencillo comenzar un conflicto, pero siempre es muy difícil terminarlo. Desde que la revolución islámica echó al Sha de Persia y se apoderó de Irán en 1979, ningún presidente de EEUU se había atrevido a llevar a cabo acciones directas contra su gobierno por miedo a las represalias energéticas de Teherán. Aunque el general estadounidense Dan Caine, responsable del despliegue en Oriente Próximo, advirtió al rubio presidente, éste prefirió no escucharlo y seguir adelante con una operación que cada vez se parece más a una apuesta fallida de final incierto.

El conflicto de Oriente Próximo, bautizado en Irán como "la guerra del Ramadán", empieza su tercera semana alejándose poco a poco de lo que Donald Trump consideraba "una victoria rápida y decisiva". La Historia demuestra que resulta muy sencillo comenzar un conflicto, pero siempre es muy difícil terminarlo. Desde que la revolución islámica echó al Sha de Persia y se apoderó de Irán en 1979, ningún presidente de EEUU se había atrevido a llevar a cabo acciones directas contra su gobierno por miedo a las represalias energéticas de Teherán. Aunque el general estadounidense Dan Caine, responsable del despliegue en Oriente Próximo, advirtió al rubio presidente, éste prefirió no escucharlo y seguir adelante con una operación que cada vez se parece más a una apuesta fallida de final incierto. Estos son los escenarios más probables en este conflicto para las próximas semanas. VICTORIA DE EEUU Los bombardeos de EEUU provocan el final del régimen Se trata de una posibilidad cada vez más lejana. En estas pasadas dos semanas, Teherán ha vivido ataques terroríficos contra las estructuras militares, políticas y policiales del país. Estados Unidos ha quemado en pocos días el equivalente al 10% de todo el arsenal entregado a Ucrania. Sin embargo, los réditos de esa ofensiva son escasos. Ni ha hecho caer al régimen ni el pueblo de Irán se ha levantado en armas contra los Ayatolás, que siguen controlando la calle con la represión habitual. Además, para mayor humillación, EEUU tumbó el primer día al líder supremo Ali Jamenei y ahora se encuentra con que hay otro Jamenei al mando, su hijo, aunque nadie sabe con certeza cuál es su estado físico. Muchos republicanos piden a Trump que se retire de las hostilidades, declare su victoria e intente devolver a la región al anterior statu quo, algo difícil de conseguir a estas alturas del destrozo. Irán además ha cerrado el Estrecho de Ormuz y ha atacado a todos los socios de EEUU en la zona, creando una disrupción en el abastecimiento global del petróleo, el peor escenario posible para los países del Golfo, pero también para el propio Donald Trump, obligado ahora a reaccionar con una misión para intentar controlar el acceso al Golfo Pérsico y quizás realizar un desembarco terrestre en sus islas, una misión costosa y arriesgada que puede elevar las bajas, los tiempos y el coste político. Algunos estrategas plantean un escenario posible: que la presión económica, militar o política termine debilitando gravemente al régimen de Teherán. Eso podría desembocar en una transición política o en luchas internas por el poder. Sin embargo, muchos expertos advierten de que la caída del régimen no garantiza necesariamente un gobierno más moderado; podría surgir uno aún más nacionalista o caótico, algo que temen en las monarquías del Golfo. VICTORIA DE IRÁN Teherán sobrevive y Trump se retira sin cumplir sus objetivos Irán ha sufrido el mayor número de bajas y la aviación de EEUU e Israel han hecho que Teherán haya perdido muchas de sus capacidades militares. Aún así, no está claro que Irán esté perdiendo la guerra porque el objetivo del régimen de Teherán es sobrevivir a su momento más crítico. El cierre del Estrecho de Ormuz lo ha ayudado a condicionar la respuesta de EEUU y a que tenga ahora que improvisar una solución militar en un avispero. Cada día que pase sin una solución diplomática supondrá cada vez más presión para EEUU. Los países del Golfo están asustados ante la quiebra de la confianza en su seguridad ante un vecino hostil que los ha bombardeado cada día desde que Trump y Netanyahu iniciaron este conflicto. Nadie cree que Estados Unidos sea lo suficientemente disuasorio como para cortar la escalada. Muchos especialistas opinan que Teherán puede alargar la guerra a voluntad y consideran este escenario el más probable. En los países del Golfo están enfadados con Trump por haberlos metido en este conflicto sin contar con ellos y ahora ni siquiera descartan pactar una salida unilateral con Teherán al margen de Washington y aceptando sus condiciones. EL CONFLICTO SE ENQUISTA Sin una salida sencilla, el Golfo se convierte en una zona gris El problema actual es que la paz ya no depende de dos, sino de varios contendientes con agendas distintas. Los intereses de Israel no tienen porqué coincidir con los de EEUU ni los países del Golfo. Si ya es complicado que Washington llegue a algún tipo de acuerdo con Teherán, ¿cómo podría satisfacer algo así a todos los implicados? El contexto actual obliga a preguntarse: ¿Renunciaría Irán a su influencia sobre el Estrecho de Ormuz? ¿Dejaría Israel de atacar objetivos iraníes? ¿Dejaría Rusia de ayudar a Teherán? ¿Sería Teherán un vecino pacífico y fiable para los países del Golfo a partir de un acuerdo? Será difícil que Donald Trump pueda retirarse sin más cantando victoria, porque acto seguido lo haría el régimen de Irán (quizá con más razón) para dejar las cosas como están, sin haber tumbado a los Ayatolás y sin haber terminado con sus capacidades de atacar a todos sus vecinos. La guerra podría ir a un escenario de enquistamiento paulatino. LA GUERRA SE EXPANDE Los países del Golfo se ven arrastrados e Irán activa a los hutíes De momento los países del Golfo han sido bombardeados a distancia en sus estructuras más críticas por Teherán, pero han decidido contenerse por miedo a meterse en una guerra larga con final incierto que acabe destruyendo su propia esencia de refugios seguros para la inversión extranjera y la energía. Pero una escalada puede ponerlos en dificultades y enredarlos en un escenario de pesadilla. Tan sólo Bahrein permitió a EEUU usar su territorio para lanzar misiles a Irán, pero si esto se alarga y Teherán sigue con su actitud beligerante, los orgullosos monarcas de los siete emiratos del Golfo pueden intentar unirse a la causa. En Dubai, por ejemplo, muchos piensan que mientras que el régimen iraní siga vivo, la amenaza no desaparecerá, lo que perjudica al emirato en el futuro. Otro actor que aún no ha movido ficha, pero que ha declarado su intención de hacerlo en favor de Teherán, es la milicia hutí de Yemen. Su posición geográfica les da una ventaja decisiva: controlan buena parte de la costa del mar Rojo y están muy cerca del estrecho de Bab elMandeb, el paso que conecta esas aguas con el océano Índico y que es una de las arterias del comercio mundial desde el canal de Suez. Es decir, Teherán ya ha cerrado un grifo importante y podría cerrar el otro. Los hutíes han demostrado que pueden lanzar misiles antibuque, drones explosivos o lanchas cargadas de explosivos contra mercantes, incluso secuestrarlos con abordajes. Aunque el número de impactos reales sea limitado, el simple riesgo de ataques obligaría a muchas navieras a evitar la zona. El régimen de Irán está tan envalentonado que se permitió ayer incluso amenazar al gobierno de Volodimir Zelenski con atacarla en su propio territorio con sus misiles por ayudar a los países del Golfo con su experiencia combatiendo a los drones de Irán, gemelos de los usados por los rusos en Ucrania.