Emotivo adiós de Griezmann: "Pido perdón otra vez: no me di cuenta del cariño que tenía aquí, era muy joven..."
Resumen“Tenía un discurso preparado, pero se fue a la mierda todo”, acertó a decir Griezmann cuando las lágrimas y la emoción le obligaron a detener su mensaje de despedida ante un Metropolitano en el que permanecían las 64.396 almas (más allá del centenar de aficionados del Girona) que habían acudido a darle su último adiós. “No se ha movido nadie de la butaca porque te lo mereces”, le había espetado Simeone poco antes, tras irrumpir en el verde para posar en una foto histórica junto a Antoine, Oblak y Koke: el mejor entrenador de la historia, el máximo goleador, el mejor portero y la mayor leyenda del club. Para entonces, el francés ya había vuelto a pedir perdón a esa hinchada a la que tuvo que ganarse dos veces, especialmente tras la dolorosa salida al Barcelona de la que empezaría a arrepentirse en cuanto empezó a darse cuenta de que jamás iba a recibir el cariño ni a gozar del estatus que tenía en el Atlético. “Primero, daros las gracias a todos por quedaros.
“Tenía un discurso preparado, pero se fue a la mierda todo”, acertó a decir Griezmann cuando las lágrimas y la emoción le obligaron a detener su mensaje de despedida ante un Metropolitano en el que permanecían las 64.396 almas (más allá del centenar de aficionados del Girona) que habían acudido a darle su último adiós. “No se ha movido nadie de la butaca porque te lo mereces”, le había espetado Simeone poco antes, tras irrumpir en el verde para posar en una foto histórica junto a Antoine, Oblak y Koke: el mejor entrenador de la historia, el máximo goleador, el mejor portero y la mayor leyenda del club. Para entonces, el francés ya había vuelto a pedir perdón a esa hinchada a la que tuvo que ganarse dos veces, especialmente tras la dolorosa salida al Barcelona de la que empezaría a arrepentirse en cuanto empezó a darse cuenta de que jamás iba a recibir el cariño ni a gozar del estatus que tenía en el Atlético. “Primero, daros las gracias a todos por quedaros. Esto es una pasada...”, empezaría a decir entre lágrimas. “Segundo, sé que muchos lo hicieron y algunos todavía no lo han hecho: te pido perdón otra vez. No me di cuenta del cariño que tenía aquí, era muy joven y nada, hice un error y volví a recapacitar e hicimos todo para volver a disfrutar aquí de nuevo”, añadiría. Pasado el peor momento, y como el genio que ha sido, improvisaría el resto de su discurso. "Quiero agradecer a todos mis compañeros desde el 2014 hasta hoy. Es increíble compartir todo con ellos. Cada pelea, cada victoria y cada derrota. Ha sido un placer. A fisios, utilleros, que se despiertan a las seis de la mañana y son los últimos en irse", destacaría momentos después de que Enrique Cerezo le hubiera entregado una placa por sus 500 partidos y una réplica del Metropolitano y de que varios de los históricos capitanes también saltaran al verde para posar junto a él: Adelardo, Tomás, Ruiz, Solozabal, Antonio López, Fernando Torres, Godín y los tres actuales, Koke, Oblak y Giménez. No obstante, si hubo un agradecimiento sentido fue al hombre que le transformó para convertirse en una leyenda. “Al cuerpo técnico y al que cambió todo en este club: Don Diego Pablo Simeone. Gracias a ti hay mucha ilusión y fui campeón del mundo y me sentí el mejor del mundo. Te debo muchísimo y ha sido un orgullo luchar para ti. Yo no sé si soy leyenda, pero tú, Koke, eres una leyenda de este club. A mi esposa, a mi mujer también. Gracias por apoyarme en mis días malo y aguantar mi enojo en las derrotas. Te amo”, dedicaría al Cholo. Por último, tras recibir a su aclamada mujer Erika Choperena y a sus hijos, Griezmann tendría unas palabras para su familia. “También a mis padres, que me llevaron por toda Francia para jugar. Gracias a él estoy aquí disfrutando del fútbol. No he podido traer una Liga o una Champions, pero me vale más este cariño. Me lo llevaré para toda la ida. Ahora sí, termino. Padres, madres, tíos, tías, muchas gracias pro traer a los nenes aquí, para enseñarles que el Atleti es lo mejor del mundo. Gracias”, zanjaba el genio sobre el verde. Sin embargo, en la sala de prensa desvelaría que su marcha sólo es un hasta luego. “Cuando termine en Orlando voy a volver aquí. A Madrid, al club y a ganar trofeos desde otro lado”, prometió. "Ojalá que venga alguien mejor que yo y nos dé la Champions", deseó para cerrar el círculo.